TOP

La balanza de poder// «No existen aliados eternos ni enemigos perpetuos» Por: Sergio Rodríguez Gelfenstein

#Geopolítica #China #Rusia #EstadosUnidos #Multipolaridad #RevistaDeFrente

 

En un escenario de reconfiguración del orden internacional, Sergio Rodríguez Gelfenstein analiza las relaciones entre China, Rusia y Estados Unidos y plantea que el mundo podría avanzar hacia una balanza de poder, más que hacia un sistema multipolar. A partir de los intereses nacionales de las grandes potencias, cuestiona las categorías heredadas de la Guerra Fría y recuerda que, en geopolítica, no existen aliados eternos ni enemigos perpetuos.

 

 

 

 

 

 

En recuerdo de Juan Pablo Cárdenas, compañero y amigo quien seguramente hubiera leído este artículo y me haría llegar sus siempre acertadas opiniones y reflexiones

Su vida y su lucha, su alto nivel profesional y sobre todo su superior condición humana a toda prueba, me acompañarán siempre como imagen del ejemplo que se debe seguir para ser bueno en la vida

 

 

 

 

Por: Sergio Rodríguez Gelfenstein

Este artículo es un abreboca para debates que habrán de venir, a la vez es un alerta para todos aquellos que creen que avanzamos hacia un sistema internacional multipolar. No lo creo, lo vengo diciendo desde hace muchos años. Incluso escribí un libro: “La balanza de poder. Las razones del equilibrio del sistema internacional”, para argumentar en favor de este punto de vista.

El asunto no es algo menor, es más que un simple debate teórico circunscrito a los estrechos límites de la academia. Tiene que ver con el comportamiento de las potencias en el futuro inmediato y su proyección en el mediano y largo plazo. En esa medida involucra a todos los actores del sistema internacional. Vale agregar que el proceso está ocurriendo cuando la vida en el planeta transcurre por situaciones inéditas y por trascendentes mutaciones que apuntan a un mundo nuevo en gestación.

La multipolaridad como concepto establece un sistema internacional signado por la difusión del poder político, económico y militar entre varios centros o «polos» de influencia, lo cual pareciera estar ocurriendo en tanto la capacidad de disuasión de Estados Unidos y Occidente ha ido mermando en tiempos recientes. No obstante —y este es el eje de mi libro— me da la impresión que ante la incapacidad de la principal potencia global de erigirse en líder hegemónico mundial, en realidad se está avanzando hacia la configuración de un sistema de balanza de poder que —teniendo muchas similitudes con la multipolaridad— difiere de esta en cuanto a que el poder se reparte de forma equitativa para evitar que un solo actor domine a los demás.

No sólo eso, en el sistema multipolar cualquier actor puede intentar ocupar un papel preponderante en el mismo. Por el contrario, la balanza es un sistema cerrado en que cada uno de los actores nacionales esenciales busca el equilibrio con sus pares, básicamente por dos razones: una, porque ha llegado a la conclusión de que no los puede derrotar y dos, porque los necesita para su propia sobrevivencia. Es más, en la multipolaridad se mantiene la idea de derrotar al adversario. La balanza de poder apunta al sostenimiento de los otros miembros a fin de conservar el equilibrio que garantiza la sobrevivencia.

Solo unos meses después de la publicación de mi libro en 2014, Henry Kissinger difundió uno de su autoría, “Orden Mundial”, en el que curiosamente se daban a conocer puntos de vista similares a los míos. Por supuesto, Kissinger, desde la escuela realista de las relaciones internacionales y sostenedor de algunas de las teorías imperialistas más consistentes de la segunda mitad del siglo XX y los prolegómenos de la actual centuria, enarbolaba sus conceptos a partir de la preocupación que le generaba observar la pérdida de hegemonía de Estados Unidos y su incapacidad de comprender que su sobrevivencia depende de la aceptación de la necesidad de compartir el poder.

Lo voy a citar para que sea más preciso: ”En el mundo de la geopolítica, el orden establecido y proclamado como universal por los países occidentales, se encuentra en un punto de inflexión. Sus panaceas son globalmente comprendidas, pero no hay consenso sobre su aplicación; por cierto, conceptos como democracia, derechos humanos y derecho internacional reciben interpretaciones divergentes que las partes beligerantes invocan regularmente unas contra otras como gritos de batalla. Las reglas del sistema han sido promulgadas, pero, a falta de cumplimiento activo, han resultado ineficaces”.

El alerta de quien a sus 100 años de edad todavía era asiduo visitante de la Casa Blanca —donde era escuchado tanto por gobiernos republicanos como demócratas— da cuenta de esa inquietud que trasmitía y que no se quedaba en el diagnóstico. Dijo que: “Lograr el equilibrio entre los dos aspectos del orden —poder y legitimidad— es la esencia del arte del gobierno. Los cálculos de poder sin una dimensión moral transformarán cualquier desacuerdo en una prueba de fuerza; la ambición no hallará descanso; los países se verán embarcados en insostenibles tours de force de cálculos elusivos relacionados con la cambiante configuración del poder. Por otra parte, las proscripciones morales que no se preocupan por el equilibrio tienden a la cruzada o a desarrollar políticas impotentes que invitan a cuestionarlas; los dos extremos ponen en peligro la coherencia del orden internacional mismo”.

Por cierto, no era solo en la Casa Blanca donde era escuchado Kissinger. Se sabe que se reunió al menos dos veces de manera pública con el presidente Xi Jinping, la última el 20 de julio de 2023 cuando el mandatario chino lo recibió en la Casa de Huéspedes de Estado Diaoyutai en Beijing, solo cuatro meses antes del fallecimiento del veterano dirigente político estadounidense. En general, en toda su vida, desde 1971, Kissinger visitó China más de 100 veces reuniéndose con casi todos los líderes comunistas de ese país desde Mao Zedong y Zhou Enlai hasta Xi.

Y es normal que así fuera. Mientras Kissinger, nutrido de Maquiavelo y Hobbes, entendió la necesidad de establecer el equilibrio en la política internacional como eje del sistema tras descubrirlo en sus estudios del realismo, en China, ese concepto —en conjunción con el de armonía— forman parte del esqueleto filosófico fundamental del país desde Confucio, Lao Tsé y su escuela del taoísmo, la escuela del Yin-Yang y los Cinco Elementos hasta Han Feizi y los legalistas. Les recuerdo amigos lectores que estamos hablando de hace 25 siglos atrás.

En el mundo de hoy, comenzamos a atisbar algunos hechos que podrían apuntar hacia una probable construcción de una nueva balanza de poder. Se puede mencionar:

– La definición de las relaciones entre China y Rusia como una “Asociación Estratégica Integral de Coordinación en la Nueva Era”, descrita por ambos gobiernos como un vínculo de “no aliados, pero mejor que aliados”.

– El arreglo entre China y Estados Unidos para impulsar una “estabilidad estratégica constructiva” acordado entre los dos países durante la visita del presidente Xi Jinping a Estados Unidos en septiembre de este año donde el mandatario chino urgió a que ambas potencias sean “más socias que rivales” defendiendo además una relación de coexistencia pacífica y cooperación ante los profundos vínculos económicos de ambos países.

– La decisión del presidente Vladímir Putin de suministrar diésel a Estados Unidos y al mercado global a fin de bajar los precios de los combustibles, concediendo de esa manera, una “cuota de oxígeno” para que Trump enfrente el agobio que sufre de cara a las elecciones del próximo mes. Actuando en consecuencia, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una licencia temporal (válida hasta abril de 2027) para autorizar las operaciones comerciales con diésel ruso a pesar de las sanciones, lo cual también significa una similar “cuota de oxígeno” para Rusia a fin de enfrentar las más de 28.500 medidas coercitivas y sanciones económicas aprobadas por el propio Estados Unidos, por Europa y otros países, conducentes a asfixiar la economía rusa.

Como se observa, los acuerdos llegan de donde no se esperan. La gran perdedora en este trance es Europa que ha quedado definitivamente fuera de este nuevo juego global. Así mismo, Ucrania y otros satélites de Estados Unidos, que han sido desechados en bien del interés nacional de las tres potencias que están conformando la balanza.

Por supuesto que existen diferencias conceptuales en cuanto a qué significa el interés nacional para cada líder. Para Xi Jinping es el del pueblo chino y su sueño. Para Putin, es el de la Madre Rusia, su historia y su cultura centenaria que Europa siempre ha querido destruir y para Trump, el de los multimillonarios para quienes gobierna. Eso es lo que pondrán sobre la mesa.

Durante los próximos días 18 y 19 de noviembre se celebrará en la ciudad de Shenzhen, provincia de Guangdong, China, la Cumbre de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC). En paralelo se está preparando una cumbre tripartita entre los mandatarios de China, Estados Unidos y Rusia. Sería la primera vez que ello suceda. Tal vez en esta reunión se echen las bases de la balanza de poder mundial que regirá los destinos de la humanidad en el futuro. Habrá que estar muy pendiente de lo que allí ocurra. Tal vez los tres líderes se tomen una foto, Si ello ocurre, habrá que consultarle a Abel Prieto, exministro cubano y analista experto en fotos, qué es lo que se ve en la misma.

Como he repetido muchas veces en los últimos años, es necesario liberarse de las categorías de análisis de la guerra fría porque están caducas y no sirven para estudiar el mundo de hoy. El elemento ideológico ya no es el ordenador de las relaciones internacionales, ahora ellas se estructuran a partir de los intereses de los Estados. En esa medida, no existen amigos ni enemigos imperecederos. La amistad es de coyuntura y se circunscribe al momento.

Hoy vale recordar aquella frase del primer ministro británico Lord Palmerston, quien en marzo de 1848 en un discurso ante la Cámara de los Comunes dijera que su país no tenía “… aliados eternos ni enemigos perpetuos”, agregando que eternos y perpetuos eran sus intereses, por lo que era su deber defenderlos. Si no es así, ¿cómo entender que Rusia le esté enviando combustible a Estados Unidos, pero no se lo pueda hacer llegar a Cuba?

Sigue las redes de SRG:

YouTube: https://www.youtube.com/@SoySergioRodriguezGelfenstein

Facebook: https://www.facebook.com/share/19pfvYSqSv/

IG:
https://www.instagram.com/trinchera_de_ideas_sergior?igsh=aGU1Y2EzbGk3Z2pp X/

Twitter: https://x.com/sergioro0701
Blog: https://sergioro07.blogspot.com/

 

Síguenos:

🔹 Telegram: https://t.me/DeFrente2022
🔹 WhatsApp: https://chat.whatsapp.com/KwMqFHeoYhcJTKTJXAyC6J
🔹 Instagram: https://www.instagram.com/defrenterevista
🔹 X: https://x.com/defrentemedio
🔹 Threads: https://www.threads.net/@defrenterevista?hl=es-la
🔹 YouTube: https://www.youtube.com/@RevistaDeFrente
🔹 TikTok: https://www.tiktok.com/@revistadefrente.cl
🔹 Twitch: https://www.twitch.tv/revistadefrente
🔹 Spotify: https://open.spotify.com/show/3KgluwbZoxxPsXxa0GkXCZ?si=9625353c97564ded
🔹 Facebook: https://www.facebook.com/DeFrente.cl?locale=es_LA
🔹 Web: https://www.revistadefrente.cl

🤝 Apoya el periodismo independiente

💳 PayPal: https://paypal.me/RevistaDeFrente?country.x=CL&locale.x=es_XC

Cuenta Vista BancoEstado N.º 912-7-009500-9
Titular: COMUNICACIONES REVISTA DE FRENTE LIMITADA
RUT: 78.219.081-4
Correo: defrente.television@gmail.com

Por Revista De Frente.

 

Comparte tu opinión o comentario