«Solución de un Estado es inviable» Hassan Akram «Promuevo una Palestina socialista» Daniel Jadue
«Hassan Akram: En Israel, la situación es aún más extrema. Hablamos de una posible integración de dos economías con brechas abismales: una con niveles de vida similares al África subsahariana, y otra con estándares europeos. En ese contexto, una democracia plurinacional no resolverá el problema de fondo: ni la lucha de clases, ni la dominación colonial. Comparto la idea de que la solución de dos Estados hoy parece inviable. Pero también me cuesta imaginar una solución de un solo Estado que no reproduzca las actuales asimetrías.
Daniel Jadue: No lo niego. No soy un palestino socialista porque imagine un mundo idílico. Lo dije desde el comienzo: la solución al problema palestino está indisolublemente ligada a la superación del capitalismo como forma de organización social. El mundo capitalista atraviesa hoy una crisis estructural. Y aunque Gaza concentra nuestra atención por la crudeza del genocidio televisado, en muchas partes del mundo hay formas más «civilizadas» pero igualmente letales de exterminio social.»
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Por: RDF
«Solución de un Estado es inviable» Hassan Akram «Promuevo una Palestina socialista» Daniel Jadue
Se dijo en «Lanzamiento del libro Descolonizando la mente palestina de Haidar Eid» 07 06 2025
Link: https://www.youtube.com/watch?v=ikfVS2_XDNk&t=3900s
Hassan Akram:
Aprecio la respuesta liberal de Daniel, pero temo que la propuesta de una democracia plurinacional elude el problema de fondo. Hemos escuchado al autor de este libro explicar cómo se desmanteló el apartheid en Sudáfrica. Sin embargo, lo que caracteriza al colonialismo de asentamiento es que los colonos no se van: se quedan, pero como propietarios de los medios de producción. Y ahí radica el verdadero conflicto.
En Sudáfrica, el apartheid tenía dos caras: una militar, dominada por los afrikaners (de origen holandés), y otra económica, controlada por británicos que poseían los recursos estratégicos —minas, diamantes, tierras. Aunque formalmente el apartheid fue abolido, los izquierdistas más radicales del país insisten en que sigue existiendo. ¿Por qué? Porque la minoría blanca —no la que clama persecución ante los foros internacionales, sino la que aún posee las minas y las tierras agrícolas— mantiene su poder. Sudáfrica sigue siendo una de las sociedades más desiguales del planeta, incluso más que América Latina.
En Israel, la situación es aún más extrema. Hablamos de una posible integración de dos economías con brechas abismales: una con niveles de vida similares al África subsahariana, y otra con estándares europeos. En ese contexto, una democracia plurinacional no resolverá el problema de fondo: ni la lucha de clases, ni la dominación colonial. Comparto la idea de que la solución de dos Estados hoy parece inviable. Pero también me cuesta imaginar una solución de un solo Estado que no reproduzca las actuales asimetrías.
Daniel Jadue:
No lo niego. No soy un palestino socialista porque imagine un mundo idílico. Lo dije desde el comienzo: la solución al problema palestino está indisolublemente ligada a la superación del capitalismo como forma de organización social. El mundo capitalista atraviesa hoy una crisis estructural. Y aunque Gaza concentra nuestra atención por la crudeza del genocidio televisado, en muchas partes del mundo hay formas más «civilizadas» pero igualmente letales de exterminio social.
Estoy completamente de acuerdo contigo: el apartheid no ha desaparecido de Sudáfrica. Yo mismo lo percibí al visitar la Plaza Mandela en Johannesburgo. Allí vi una gigantesca estatua de Mandela en medio de un centro comercial de lujo. ¿Te imaginas algo así en Chile? Una estatua de Allende en el Mall Alto Las Condes… Es una imagen cínica.
Y es que el apartheid, en esencia, es un sistema con dos realidades paralelas. Y eso también lo vivimos en Chile: dos sistemas de salud, de educación, de acceso a la cultura, de recreación. Uno para los ricos, otro para los pobres. Eso es neoliberalismo: una forma económica del apartheid.
Por eso insisto en que la mayoría de los problemas del mundo tienen su raíz en el capitalismo. En un sistema que cree en el crecimiento infinito, en la acumulación ilimitada, como si el planeta fuera inagotable. Hoy, autores como Kohei Saito plantean que la única posibilidad de futuro radica en unir la crítica al capitalismo con una teoría del decrecimiento. Y yo suscribo esa idea. El crecimiento, tal como lo entendemos hoy, está destruyendo el planeta.
Entonces, sí, veo una Palestina plurinacional y socialista, como también imagino un Chile plurinacional y socialista. Por eso critico el Acuerdo de Paz con el pueblo mapuche: porque promete la devolución de apenas un 5 % de las tierras usurpadas, muchas de las cuales ya están en litigio judicial. ¿Puede eso llamarse justicia? Difícil. Lo que generará es más frustración, más radicalización. Porque, como en Palestina, lo que está en juego es rehacer la historia de las violaciones a los derechos de un pueblo durante más de 150 años.