Ruptura inédita: Carney rechaza acuerdo comercial con los EEUU y se profundiza escalada de aranceles
Por Pablo Parry
#DeFrente
En un giro que ha dejado sin aliento a los mercados y a la comunidad internacional, el primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció la ruptura definitiva de las negociaciones comerciales con Estados Unidos. La decisión, confirmada la noche del viernes, implica la entrada en vigor inmediata de los aranceles del 50% impuestos por la administración Trump y desencadena una oleada de represalias canadienses «dólar por dólar» que entrarán en vigor el próximo 8 de septiembre.
EL FRACASO DE UNA NEGOCIACIÓN DE ÚLTIMA HORA
Las conversaciones, que se habían intensificado durante toda la semana en Washington, colapsaron en el último minuto. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, declaró que Canadá se negó a finalizar el acuerdo bajo los términos que, según Washington, ya estaban consensuados a principios de semana . «Esta noche, Canadá declinó finalizar el acuerdo comercial bajo los términos alcanzados a comienzos de esta semana», afirmó Greer, acusando a Ottawa de plantear nuevas exigencias que «trastocaron el delicado equilibrio alcanzado en los últimos días» .
Desde la Casa Blanca, el propio Donald Trump había mostrado un inusual optimismo apenas horas antes del colapso, declarando que «deberíamos poder llegar a un acuerdo con Canadá» . Sin embargo, la realidad fue muy distinta. La Administración Trump ofreció reducciones arancelarias en sectores como el acero y el aluminio, pero a cambio exigió concesiones que Ottawa consideró inaceptables .
LA RESPUESTA DE CARNEY: SOBERANÍA POR ENCIMA DEL COMERCIO
En un discurso televisado de tono grave, el primer ministro Mark Carney desgranó las razones del rechazo, señalando directamente a la «falta de fiabilidad» de la contraparte estadounidense. «Los cambios de última hora en los términos propuestos por Estados Unidos eran injustos, antieconómicos y ponían en duda la fiabilidad de cualquier acuerdo», sentenció .
Carney fue más allá al denunciar que la administración Trump intentó añadir condiciones de último momento para restringir la capacidad de Canadá de firmar otros acuerdos comerciales y para limitar la producción del sector automotriz canadiense, haciendo que «su producción no fuera económicamente viable» . «No estábamos dispuestos a comprometer la soberanía de Canadá ni a debilitar nuestras industrias fundamentales», enfatizó, citando la defensa de la industria, la lengua francesa y la cultura canadiense .
Fue un mensaje de firmeza, donde Carney desligó la crisis de una mera disputa arancelaria para enmarcarla en un conflicto de soberanía: «No nos hicimos ilusiones. Desde el principio reconocimos que Estados Unidos cambió» .
ARANCELES CRUZADOS: GOLPE POR GOLPE
La ruptura tiene consecuencias inmediatas y de gran calado. Tal como estaba previsto, a la medianoche del sábado entraron en vigor los nuevos aranceles estadounidenses del 50% sobre productos canadienses por un valor estimado de hasta 28.000 millones de dólares. Productos tan diversos como palos de hockey, cemento, vino y materiales de construcción se verán afectados .
La respuesta de Canadá no se hizo esperar. Carney anunció que Ottawa igualará «dólar por dólar» el gravamen estadounidense . Las represalias canadienses, que entrarán en vigor el 8 de septiembre, se centrarán en sectores estratégicos de la economía estadounidense, entre ellos el acero, los productos lácteos, la maquinaria agrícola, la pasta y el papel, y la electrónica . En un tono que refleja la magnitud del momento, Carney recordó el peso energético de Canadá: el país suministra el 99% de las importaciones de gas natural de EE.UU., el 85% de su electricidad y el 60% de su petróleo crudo . «No creo que quieran que dejemos de enviarles toda esa energía», advirtió.
TENSIONES Y REACCIONES
El fin de las negociaciones no solo implica una guerra comercial abierta, sino que agrava la incertidumbre sobre el futuro del T-MEC, el tratado de libre comercio que Washington se negó a renovar en su forma actual . En EE.UU., la senadora demócrata Amy Klobuchar, de Minesota, un estado fronterizo, advirtió que la escalada aumentará los costos para las pequeñas empresas y agricultores .
Por el lado canadiense, el premier de Ontario, Doug Ford, celebró la postura firme de Carney, declarando que «no se puede confiar en el presidente Trump» . La opinión pública respalda esta línea dura: una encuesta reciente de Leger mostró que un 56% de los canadienses quiere que el gobierno adopte una postura firme frente a Estados Unidos .
Con las negociaciones rotas y sin nuevas reuniones previstas, el escenario es de confrontación directa. La promesa de Carney de diversificar el comercio canadiense, reduciendo su dependencia de EE.UU. (que actualmente absorbe el 70% de sus exportaciones), deja de ser una aspiración para convertirse en una necesidad impostergable .