¿Quién es Pedro Castillo, el candidato presidencial en Perú que aparece como posible triunfante frente a Keiko Fujimori? + Documental «El Profesor»

Con 24 años de experiencia en educación pedagógica, José Pedro Castillo Terrones aparece con una muy posible victoria frente a su contendiente Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, en la segunda vuelta electoral para la Presidencia de Perú el próximo domingo 6 de junio.

Llamado popularmente como “El Profesor”, Castillo, de 51 años de edad, se formó en el seno de una familia esclavizada, en un poblado que lleva el nombre de Puña en Tacabamba, provincia de Chota, ubicada en el departamento de Cajamarca.

Es el tercero de nueve hermanos, quienes lo reconocen como un hombre aplicado y luchador que desde su infancia, la cual reconocen como privilegiada por el pasado forzado de sus padres, se propuso destacar en su educación; resaltan, además, sus habilidades para la pedagogía y el trabajo social.

Educación
Cursó sus primeros estudios en la Escuela Rural N° 10465 de Puña y luego en otra escuela rural ubicada en el caserío de Chugur en Anguía, distrito vecino al de su lugar de origen, para el cual debía recorrer más de dos horas de camino.

Antes de ingresar a la universidad, Castillo dedicó parte de su juventud al trabajo y a la protección de los campesinos de su pueblo natal, en épocas donde la inseguridad acechaba en aquellos territorios olvidados por la seguridad del Estado.

Sus estudios universitarios los realizó en el Instituto Superior Pedagógico Octavio Matta Contreras y en la Universidad César Vallejo, donde alcanzó un magíster en Psicología Educativa.

Su experiencia la llevó consigo de regreso a su escuela primaria en Puña, donde impartió clases a partir del año 1995, y de la cual es educador hasta la actualidad.

Trayectoria política de Pedro Castillo
Encabezó dos huelgas importantes en Perú como representante del sector educativo para exigir mejores condiciones laborales y salariales para los maestros, una en 2017 con una duración de más de 50 días.

Otra fue en 2018, donde se dio paso a la creación de la Federación Nacional de Trabajadores en la Educación (Fenateperu), en la cual se desempeñó como secretario general, y que le negaron la inscripción en el registro de organizaciones sindicales, federaciones o confederaciones de servidores públicos.

Sin embargo, a partir de 2005 ejerció funciones como miembro del Comité de Cajamarca en el partido Perú Posible hasta el 2017.

Una histórica campaña y una Segunda Vuelta como principal posible mayoría

Sin aparecer en las encuestas como una de las posibilidades de pasar a segunda vuelta, Pedro Castillo da la sorpresa en las pasadas votaciones del pasado domingo 11 de abril. Desde entonces, se ha mantenido arriba en las encuestas, consolidándose en un discurso y programa radical, fuertemente alineado con las demandas y anhelos populares. También, respondiendo a una feroz campaña que ha intentado desprestigiarlo a él y a la fuerza que integra, el partido Perú Libre. Además, recibió el apoyo de «Juntos por el Perú» encabezado por la antes candidata presidencial Verónika Mendoza, sumando miembros a los equipos de la candidatura de Castillo.

A la vez, las derechas y oligarquía peruanas han agitado, una vez más, el discurso del «anti comunismo», y de lo que en Perú se conoce como «terruqueo», es decir, la acusación de ser afín o cercano o simpatizante del terrorismo y los grupos armados y guerrillas que han emergido en el país en las últimas décadas. Omiten en esto, el que la realidad de la violencia armada es multicausada, y es la violencia oligárquica, estatal y paramilitar, la que ha intensificado una violencia extrema en una «guerra sucia» en la que los aparatos estatales y paraestatales tienen un rol fundamental. El narcotráfico en las más recientes décadas, como un núcleo central de esas tramas de poder y el crimen organizado relacionado, terminan de conformar un mapa de violencias, falta de pez, y violación de los derechos más esenciales como situación recurrente y normalizado.

De hecho, es conocida e incluso judicialmente comprobada, la vinculación de la misma familia Fujimori con tal trama. Y es por ello que existe lo que se conoce como «psicosocial»: acciones de alto impacto público que son ejecutados para atribuirle un cierto efecto en la psicología colectiva, y que suelen ser formas de «montaje», o acciones de bandera falsa.

Por todo lo dicho anteriormente, es que el caso de la reciente masacre en un pueblo del VRAEM (Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro) ha levantado tanto revuelo y existe tanta discrepancia acerca de las probables hipótesis acerca de sus autores. A poco de saberse de los hallazgos de cuerpos asesinados con armas de fuego en un local de reunión de personas, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas acusó al Sendero Luminoso de la autoría del hecho. Pero resulta que no consta de operaciones del Sendero Luminoso desde hace años, y de hecho, la principal prueba que se presentó en tal sentido, son unos panfletos encontrados en el lugar, prueba muy débil para dar por sentado lo allí señalado. De hecho, el lenguaje utilizado llamó la atención en no pocos, por su poca cercanía con el discurso más típico de la principal organización guerrillera entre los 80s y 2000s en Perú.

Ante una explosión de notas de prensa que intentaron atribuir cierta cercanía de Pedro Castillo y el partido Perú Libre con el Sendero Luminoso, y con ello, con la masacre en el VRAEM, la verdad es que todo indica que se trata más bien de una acción proveniente de bandas de narcotráfico que tienen una fuerte presencia en la región. El medio independiente «Ojo Público», publicó una serie de notas con altos detalles del contexto y de la propia masacre, que apuntan en un sentido muy distinto al de la apresurada imputación del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Y de hecho, la propia Fiscalía Nacional debió retroceder, y reconocer la inexistencia de otras pruebas o indicios fiables acerca de la eventual relación de la matanza, con alguna rama del Sendero Luminoso.

Entretanto, la posibilidad de victoria de Pedro Castillo significa un nuevo empuje de las fuerzas populares, de izquierdas y progresistas a nivel continental, en momentos en que, para citar dos casos referenciales, se viven claros signos de transformación política en los vecinos Chile y Colombia. El interés y adhesión a la candidatura popular de Castillo generó, por todas estas circunstancias, una carta internacional de apoyos de numerosos intelectuales y referencias políticas de todos los continentes.

 

Aquí, el documento «El Profesor», sobre la trayectoria de Pedro Castillo Terrones:

 

 

 

 

 

 

 

Equipo de política internacional de Revista De Frente

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