«¿Qué es la izquierda, y por qué debería importarte?» Por Miguel Silva

Por: Miguel Silva

En estos días de flujo y reflujo, de compas conocidas que parece que toman otros caminos, quizás  corresponde hacernos una pregunta directa… ¿Qué es Izquierda?

Algunos van a decir algo como… “ser de izquierda es ser parte de una corriente histórica que ha integrado trabajadores y sus esperanzas”. Bueno ya… los que mataron Rosa Luxemburgo caben dentro de esa definición.

Otros van a decir que el PS Chileno, por ejemplo, es parte de la izquierda histórica chilena, entonces es Izquierda. Bueno ya, su neoliberalismo también es parte de la ideología y práctica de la izquierda chilena, entonces.

Varios van a decir que el uso de la palabra “Izquierda” no tiene mucho sentido porque lo que es importante es la lucha social y mucha gente de base no habla de izquierda ni de derecha.

Otros dicen que cuando tú usas la palabra, la gente te mira como un político, que dejan de creer en ti. Entonces, mejor no hablar de ese tipo de cosas.

Y por supuesto, hay muchos que  cambian de opiniones cada rato… El FA, dicen, comenzó mucho más a la izquierda que el PC… ahora es todo al revés. Y la Lista del Pueblo está en plena formación, entonces no es ni izquierda ni derecha, sino todo lo contrario.

Los movimientos de los trabajadores han tenido una política algo confusa sobre el tema. Al principio de la década de los 50’, por ejemplo, cuando se construyó la gran CUT de Clotario Blest, en los mismos años se eligió como presidente, el populista y ex dictador Carlos Ibáñez del Campo.

Incluso, cuando se eligió el derechista Piñera después de cuatro años de la izquierdista Bachelet, algunos opinaron que el pueblo tenía la culpa y por ende había que elegir otro.

Claro como el Mapocho…

Podrías decir que, si el programa de tu organización lleva principios claritos claros, entonces ya está definido si es de izquierda o derecha. Sin embargo, fue una organización de socialistas, con un programa super bonito, clarito,  que envió rompe huelguistas contra la huelga del carbón en 1947 y apoyó a la Ley Maldita.

Ni hablar de la polémica durante los mil días de la UP sobre el poder popular. Por un lado se opinaba que los cordones eran parte de la CUT, por otro que eran organizaciones indisciplinadas y hasta ultra.

Claro como el Mapocho…

 

¿Qué es izquierda entonces?

Creo que la respuesta depende de tus ideas sobre el país que queremos y qué es la democracia de verdad.

Por ejemplo… Por ejemplo, si piensas que la democracia de verdad es la democracia parlamentaria,  cuando tú votas cada cuatro años y entre una elección y la próxima ellos te representan. Entonces bueno, ser izquierda, es decir ser radical o revolucionario, es actuar para elegir el mejor representante y crear las condiciones en que puede legislar. Elegir a Mario Palestro, por ejemplo, y apoyar a un gobierno o pacto socialista/comunista/popular.

Otro ejemplo… Otro ejemplo, si piensas que la política nace de las bases sociales y solamente de las bases sociales y creer en ese hecho fundamental es “ser izquierda” aunque no usas esa palabra, entonces trabajas en la obra de la creación, mantenimiento y crecimiento de las bases y cuando hay que tomar decisiones “políticas”, por ejemplo sobre el plan regulador o casos de contaminación local, tu prioridad es consultar las bases.

Y si tienes que enfrentar discusiones y decisiones nuevas y desconocidas y las bases no saben qué pensar todavía, o están divididas, tú inventas. Caso, creo, de muchos independientes que tienen que enfrentar el debate sobre el tipo de economía, el tipo de producción que necesitamos y cómo lo vamos a implementar.

Y si te metes solamente en temas que se discuten HOY, temas que HOY son de interés de tus bases, no te metes en otros temas porque solamente los puros intelectuales hacen ese tipo de cosas. Entonces, cuando tienes que enfrentar debates nuevos, no estás preparado e inventas.

Esta no es una crítica, es una descripción de lo que muchos hemos hecho.

Y si fuera poco, otro ejemplo.  Tienes un gran programa, lleno de detalles interesantes, fácil de entender, muy “de izquierda”, pero no tienes una organización, una orgánica, que te ayude a convencer a las bases que es SU programa, entonces eres una fantasma de izquierda.

¿Qué es la izquierda entonces?

Si tú ves que los que producen los bienes que consumimos, tienen que tomar control de la producción y con eso podemos decir qué, cuánto y cuándo vamos a consumir, entonces los que producen tienen que aprender la democracia. Si no, no van a saber qué quiere el pueblo.

La democracia entonces es cómo los trabajadores (y sus aliados) aprenden a hacer un país nuevo.

¿Cómo vamos a cumplir con lo que cada hombre, mujer, niño o abuelo necesita si discriminamos contra su color de piel, su opción sexual, su origen, su condición, su sexo o cultura. Democracia es integrar a todes en el país nuevo.

Si ves que la democracia es aprendizaje, entonces tienes cómo decidir que es “izquierda” en cada situación. Por ejemplo… Por ejemplo, si los productores, los trabajadores (de todos los tipos) y sus aliados no tienen cómo aprender y sentirse capaces cuando implementas una “política”, entonces esa política no es de “izquierda”.  Izquierda entonces es otra palabra para ese proceso de auto-educación y auto-emancipación que necesitan los trabajadores y sus aliados. Necesitan ese proceso porque no tienen cómo tomar control del país si no han comenzado ese camino. Sin comenzar a sentirse capacitados y sin tener la conciencia, la confianza y las ganas, no van a tomar ese camino.

Pero en la lucha no hay nada escrito. Puede pasar, y a menudo ha pasado, que trabajadores y sus aliados comienzan a sentirse capaces para hacer cambios, pero igual están convencidos que sería mejor dejar los cambios en manos de otros. Es decir, creen en las reformas hechas por otros.

Basta con recordar un ejemplo, ejemplo que convenció a Che Guevara que no había que soñar en los cambios hechos por los trabajadores en masa. Es el ejemplo del peronismo. Che vio de cerca el movimiento de Perón, cuando un sector de los trabajadores argentinos creían en  el caudillo  y no en sus propias fuerzas.  Ché nunca más creyó en movimientos “de masas” como una fuerza revolucionaria.

Bueno, los trabajadores y otras clases y sectores sociales, pueden tener ópticas, ideologías distintas, varias y contradictorias. Pueden comenzar el camino de la auto-emancipación y convencerse que no vale la pena, que no son capaces, que es muy peligroso. Ahí entra la importancia de su concepción del sistema.

¿Están en contra de las malas condiciones de vida, las pensiones   o el sistema de salud inoperante… o están en contra de todo el sistema capitalista que impone esta vida indigna?

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Es esencial entender, tener una ideología, para decidir cuál camino de cambios es mejor tomar, porque son múltiples las alternativas, y unas nos llevan a la libertad y la emancipación y otras no.

 

En fin, a veces, a veces, el trabajo parlamentario ayuda en ese proceso de auto-emancipación. Muchas veces es un obstáculo porque es muy burocrático, pero hay excepciones. A veces las leyes que salen del Congreso algo liberan a  millones de personas de sus difíciles condiciones de vida, por ejemplo, la legalización de los sindicatos en el campo. A veces, vale la pena elegir un buen representante si ese representante usa el congreso como tribuna para la política de la auto-emancipación.

Pero más importante es el hecho que la injusticia, la opresión, la explotación son partes integras del capitalismo y luchando es la única manera de vencerlas y el sistema que las integra.

Pero detrás de la democracia, el telón de fondo… siempre es el sistema económico.

El tipo de economía que van (vamos) a necesitar los productores no es una economía capitalista neoliberal donde no hay límites al mercado libre. Tampoco es una economía capitalista de bienestar donde es el Estado, no el mismo trabajador, que toma las decisiones sobre el qué, cómo y cuándo hay que producir.

El tipo de relaciones con la naturaleza que vamos a necesitar, entonces, no es de abuso, de polución y de destrucción, sino de respeto, de planificación y de sustento. Y el tipo de relaciones humanas que vamos a crear no es de explotación y opresión, sino de cooperación y solidaridad.

Izquierda, en esos términos, es otra palabra para respeto y solidaridad.

Por eso, la política parlamentaria muy a menudo no es de “izquierda” porque lleva muy poco de respeto y solidaridad.

Obvio, detrás de esta óptica de “izquierda” está la idea que el sistema del capitalismo no nos sirve para nada. Es un sistema que, en vez de respetar la naturaleza y el ser humano, abusa la naturaleza y el ser humano.

En ese sentido, otra palabra para “izquierda” es “revolucionaria”. Y revolucionaria es otra palabra para tomar control y crear otro país y otro mundo.

 

Si quieres decir solidaridad en vez de izquierda, hazlo.

Si quieres decir respeto en vez de izquierda, hazlo.

Pero lo más importante es que dejes claro que solidaridad y respeto son otras palabras para emancipación y revolución. Lo más importante es que los demás sepan qué piensas y el tipo de país que quieres construir.

 

Comentarios (2)

  • Juana Gonzalez Mella

    Lo voy a compartir

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  • Nelson N. S.

    Interesante, una buena forma de profundizar de manera comparada e incisiva entre Socialismo (izq) y Capitalismo (der) es en el libro «Una teoría del socialismo y el capitalismo» de Hans-Hermann Hoppe. Para evitar quedarse en las vaguedades.

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