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«Patrice Lumumba, una luz en la noche de África a 61 años de su magnicidio» por Andres Saenz

«…Llegaron con la fuerza de Dios”

El corazón de las Tinieblas. Joseph Conrad

 

     Winston Churchill hacia el final de sus días se rumoreaba que llego a decir henchido de wiski junto a sus cercanos que no entendía los conflictos fronterizos africanos, que para el imperio Británico, solo le tomo un fin de semana definir los limites coloniales, fuera de la veracidad de estas palabras en boca del político inglés, lo que si sabemos son los efectos que significaron la cumbre que los países colonialistas europeos que realizaran en Berlín entre 1885 y 1886 a petición del canciller del Imperio Alemán Otto Von Bismarck, donde se repartieron los territorio de un continente como si de piezas de un juego de mesa se trataran, simplemente se midieron las fuerzas que las monarquías detentaban en el viejo mundo para traducirlas como territorios coloniales o susceptibles de serlo en un continente inmensamente rico en recursos y relativamente próximo en distancia en comparación a Asia u Oceanía, donde también las ambiciones expansionistas habían puesto sus ojos pero lo complejo de las operaciones debido a la distancia en esas tierras dificultaba la empresa, es así que África resultaba un botín del que todos querían una tajada.

     Franceses, ingleses, alemanes, españoles, italianos y por supuesto la corona belga quería el trozo del pastel que el continente negro significaba. Rápidamente luego de repartirse el territorio de manera civilizada como les gustaba presumir a las casas reales europeas, es que comenzaron o validaron las empresas colonizadoras que drenaron la sabia y la sangre de generaciones en pos de la falsa promesa de desarrollo y civilización.

El rey Leopoldo de Bélgica en una inusual formula, distinta al resto de potencias imperiales, ejerce el dominio del territorio del inmensamente rico centro africano Congo, como si de una empresa Privada se tratara mas que de una colonia como tal, así es que se movilizo a una gran cantidad de hombres y recursos con tal fin, flexibilizando de alguna manera el entramado jurídico que presionaba a sus pares, ingentes cantidades de neo esclavistas, hacendados e industriales desembarca entonces en aquellas tierras para tomar el control de sus recursos, esta vez sin Dios o la civilización como escusa, generando uno de los genocidios menos conocidos del periodo. Los castigos frecuentes a los reclamos de los “indígenas negros” que recurrentemente contenían el tormento físico, el látigo y el triste, pero celebre desmembramiento, donde como un indeleble mensaje de poder de sus nuevos amos, los cuerpos de los congoleños y congoleñas eran desmembrados: brazos, manos, pies incluso piernas eran arrancadas con machetes en público, para que sus víctimas fuesen testigos vivientes del poder de la corona.

El siglo XX trajo también la resaca de los conflictos de las potencias europeas, el acelerado fin de los imperios que supuso la primera guerra mundial, donde los perdedores deben retirarse de las ricas latitudes africanas, como el caso de Alemania en Namibia, Ruanda y Camerún, no hizo mas que ampliar las desmedidas ansias de los victoriosos.

El Congo entonces, ahora sin sus molestos vecinos europeos, podía ser los que siempre Bélgica había soñado, un inmenso territorio donde poder abastecerse de las materias primas tan escasas en viejo continente. Los minerales entre otros, significaron una inmensa riqueza al ser extraídos de forma incontrolada. Cobre, estaño, pero también otros mas raros como mineral de uranio y el muy esquivo Cobalto, fundamental para los procesos de reacción nuclear y que por aquellos años casi no se conocían otros yacimientos en el planeta, centraron inmediatamente la atención de llamado primer mundo quien competía solo con los que se encontraban al interior de la URSS y que estaban vetados para el resto del mundo capitalista por su evidente valor estratégico.

El término de la segunda guerra mundial y el evidente colapso que esto significó para las antiguas formas políticas que el mundo había conocido, dejando solo a Capitalistas y Comunistas como únicos vencedores, vino a suponer un derrumbe de las antiguas instituciones coloniales, desde los procesos de independencia armados hasta algunos pactados, es que la república del Congo, hasta entonces, no mas que un sueño, se vio posible en el horizonte.

Patrice Lumumba un brillante estudiante que en su infancia paso por escuelas católicas y protestantes deslumbrando por sus capacidades a profesores y compañeros comenzaba a granjearse un nombre, su encendida y asertiva oratoria junto a sus delicados modales no dejo indiferente a sus pares. Un corto periodo en prisión debido a un confuso caso referente a recursos de la institución de correos le llevo a acentuar sus posiciones y afilar su pluma.

Viajo a Europa con ocasión de la exposición Universal de 1958 donde se entrevistó con el mismísimo monarca Belga a quien le representa los conflictos de su tierra y la perversión que acarreaba la institución colonial, pero también hizo lo suyo entre otros que buscaban la independencia como la Conferencia Pan Africana, se reúne así con Argelinos, Camerunenses, Ghaneses y cuanta organización descolonial existiese en el continente, levantando la voz de forma incomoda y decidida en busca de la auto determinación

Sorpresivamente en enero de 1960, el gobierno belga decide dejar al menos de manera formal la administración del territorio que hasta ese momento se conocía como el Congo Belga, 30 de junio de 1960 se constituía como el plazo donde se le entregara la independencia a la joven nación que daría inicio en aquel acto, a la conformación de la República Democrática del Congo. Este acto, extensamente informado por la prensa internacional, en una clara estrategia de lavado de imagen, cuenta con la visita para la ceremonia oficial del rey Balduino, en dicha ocasión, un encendido Lumumba denuncia frente a la incómoda y perpleja mirada del monarca, las tropelías cometidas por la institución colonial durante el casi siglo que duro.

Días antes de que fuese proclamada la independencia, un 26 de junio de 1960, Lumumba es elegido democráticamente como el nuevo primer ministro del país, la administración se realizaría de manera compartida en el proceso de descolonización, donde la presencia de Fuerzas militares y administrativas europeas aún se mantendría por un tiempo para luego dar paso a un total ejercicio de la soberanía congoleña y su gobierno, pero claro, solo en teoría.

El delicado equilibrio geo estratégico en uno de los momentos más álgidos de la guerra fría no ayudo a la joven nación, los ricos yacimientos de Uranio y Cobalto, mismos que abastecieron al proyecto Manhattan para la construcción de las primeras armas nucleares del mundo, ahora se veían en peligro para los intereses imperialistas norteamericanos. Rápidamente se orquesta un proceso separatista de una de sus ricas provincias mineras, con el apoyo de la CIA y las fuerzas militares belgas aun presentes en el territorio, lo que motivo al primer ministro  a hacer intensas negociaciones internacionales con el fin de detener la agresión armada que vivía su país, Viaja a Estados Unidos, donde frente a la negativa del apoyo para contener estas agresiones, y la inminente entrada de naciones Unidas con sus  fuerzas de paz, intenta solicitar ayuda a la URSS, mensaje que es interceptado rápidamente dando el impulso final a la operación que tenia por fin quitarlo del poder.

Su aliado en el gobierno, el Coronel Mobutu, mismo que regiría con puño de hierro el país por los próximos 30 años, financiado con recursos de la CIA y otros países Europeos, en una rápida operación golpista trata de hacerse de Lumumba, quien se refugia en su domicilio e intenta escapar hacia regiones del país controladas por sus leales y así proteger su vida, no obstante es detenido y transportado en un helicóptero de la fuerzas militares de la ONU con apoyo del ejercito Belga, quien actuaba con la escusa de proteger la población europea en riesgo en el país, Patrice es llevado en un muy televisado show hasta territorio sublevado, donde es filmado y humillado durante días, en espera de la orden ejecutiva de la CIA, eufemismo para las operaciones clandestinas, que decide en complicidad con el Golpista Mobutu, el final del primer ministro

Patrice Lumumba es fusilado un 17 de enero de 1961 en Katanga, zona sublevada, a seis meses luego de iniciado su mandato, solo tenia 35 años de edad.

 

 

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