Para recuperar el cobre, el litio y el agua y la Nueva Constitución los incorpore como derechos.

Hagamos una gran campaña 

El 18 de octubre de 2019 dejó evidente el descontento de la mayoría de la población de nuestro país por la falta de derechos sociales, el alto costo de la vida y la crisis medioambiental. Mientras la mayoría de la población vive en la pobreza o endeudada, algunos multimillonarios acumulan enormes fortunas, que pasan de generación en generación entre sus descendientes.  

 Chile no es un país pobre. El territorio chileno posee una enorme cantidad de bienes naturales, que son transformados por los seres humanos en mercancías y vendidos en el mercado, generando enormes recursos económicos. Esos recursos, sin embargo, en el modo de producción capitalista, no son utilizados para solucionar los problemas del pueblo y se acumulan en las manos de algunas familias chilenas y extranjeras. Además de eso, la explotación irracional de esos bienes significa un daño cada vez mayor a la naturaleza. 

 El cobre ha sido la principal riqueza del país durante el último siglo. Salvador Allende se refirió a ese mineral como “el sueldo de Chile”. Hoy, alrededor de un 50% de las exportaciones chilenas son de cobre. Somos el principal productor del mundo y poseemos las mayores reservas. Este mineral es uno de los bienes naturales más importantes para la humanidad, ya que es utilizado en la construcción, sector energético y automovilístico, aparatos eléctricos y electrónicos, utensilios domésticos y un largo etc. 

 En las últimas décadas, nuestro país ha sido literalmente saqueado por grandes empresas transnacionales y algunas familias chilenas. Los cálculos más conservadores hablan de un saqueo (sin contar las utilidades “normales” de la gran minería) de más de 12 mil millones de dólares al año.1 Con el dinero del cobre podríamos solucionar una serie de problemas sociales de nuestra población, como la vivienda, la salud y la educación. Sin embargo, toda esa enorme cantidad de riqueza termina en los bolsillos de grandes empresarios norteamericanos, canadienses, australianos, japoneses o chilenos.  Hoy, más de 75% de nuestro cobre está en manos de empresas privadas, la mayoría de ellas extranjeras, como BHP Billiton, AngloAmerican, Glencore, FreePort y Antofagasta Minerals (grupo Luksic). 

 También el litio es una riqueza natural muy importante que posee nuestro país. Al lado de Bolivia y Argentina, poseemos las mayores reservas del mundo. Según los expertos internacionales, el litio se convertirá en el nuevo “oro blanco” del futuro, ya que es utilizado en muchas nuevas tecnologías, principalmente en baterías de automóviles eléctricos. Nuestro litio también está siendo regalado. El primer beneficiado es Julio Ponce-Lerou, ex yerno de Pinochet, que se hizo dueño de SQM (Soquimich) en los años de la dictadura y hoy es el magnate del litio, compartiendo su explotación con la gigante china Tianqi. También Estados Unidos está presente en la explotación del litio, con la empresa Albermale.  

 La recuperación del cobre, litio y demás bienes minerales debería ser un tema central de la Nueva Constitución y de los debates políticos y económicos del país. Sin embargo, en las últimas décadas, se ha generado una enorme desinformación sobre este tema, debido al enorme poder e influencia de las transnacionales y los grandes empresarios chilenos. Como consecuencia de ello, la mayoría de la población del país no tiene dimensión de ese saqueo, que ha sido conscientemente borrado del debate público. Esto se refleja también en los programas de los principales candidatos presidenciales actuales, que no proponen la recuperación de esos bienes, condición básica para solucionar los problemas de los pueblos que habitan este territorio y garantizar la soberanía nacional. 

 Es por esto,  que queremos empezar una campaña por la nacionalización, sin indemnización, de la gran minería del cobre y el litio. ¿Por qué planteamos que debe ser sin indemnización? Porque esas empresas ya se han llevado ríos de dinero en las últimas décadas explotando bienes naturales que pertenecen a todos los habitantes de Chile. 

 

 El agua y el problema ecológico  

 La explotación capitalista del cobre y el litio es extremadamente perjudicial para los trabajadores y trabajadoras de esos sectores, las comunidades y la naturaleza. Los primeros que sufren los daños de esa explotación son los trabajadores, que poseen largas jornadas laborales, desarrollan enfermedades propias de la minería (la más común de ellas entre los mineros del cobre es la silicosis), además trasladan la contaminación a sus hogares, enfermando también a sus familias. Las comunidades cercanas a grandes proyectos mineros también son perjudicadas por la contaminación causada por los relaves y la destrucción de ríos y napas subterráneas, que han dejado a muchas comunidades sin acceso al agua. Por último, la naturaleza sufre enormes daños con la gran minería capitalista: destrucción de cuencas, glaciares y ecosistemas. 

 Es por todo esto que, cualquier proyecto de nacionalización de estos bienes debe estar acompañado de una profunda discusión social de cómo explotarlos, poniendo un límite a la irracionalidad capitalista y tomando medidas para amortiguar y reparar el impacto social y ecológico. Una de las medidas fundamentales debe ser la anulación de todos los Derechos de Aprovechamiento de Aguas, que hoy está en manos de los grandes empresarios, y que las aguas sean administradas por el pueblo organizado. 

 Además de eso, es fundamental que empecemos a discutir la necesidad de cambiar la matriz productiva del país, para que seamos menos dependientes de la exportación de minerales y productos primarios y podamos invertir en desarrollo de nuevas matrices energéticas, ciencia, tecnología, producción de alimentos y también en la industrialización del país, siempre teniendo como prioridad amortiguar los impactos medioambientales y recuperar la naturaleza. 

 Por el control de las y los trabajadores y el pueblo 

 Cuando hablamos de nacionalizar el cobre o el litio debemos preguntarnos: ¿queremos que todos estos bienes sean explotados por Codelco de la misma forma en que se hace hoy?  Nuestra respuesta definitiva es: NO! 

 Codelco funciona como una empresa capitalista. En primer lugar, determina su ritmo de producción de acuerdo con el mercado mundial, sin tomar en cuenta el daño medioambiental y social que la gran minería provoca. Segundo, Codelco es administrada como una empresa privada. Sus gerentes y directores son grandes burgueses que se turnan entre el sector privado y el sector público. Los cargos directivos de la empresa son repartidos entre la gran burguesía y sus partidos, los que han administrado el Estado chileno en los últimos 20 años -ex Concertación y derecha-. El actual presidente de la empresa, Juan Benavides Feliú, es un gran empresario del sector privado, que ha pasado por empresas como Falabella, AFP Habitat, entre otras. En tercer lugar, los recursos que produce la empresa terminan en manos de un Estado corrupto y que no tiene como prioridad financiar las demandas sociales. Así, vemos como el Estado subsidia a grandes empresarios de distintos rubros mientras miles de trabajadores mueren en las filas de los hospitales públicos. Además de eso, la empresa estatal ha sido utilizada para financiar las Fuerzas Armadas a través de la Ley Reservada del Cobre. Esos recursos solo sirvieron para comprar armamentos y financiar la corrupción descontrolada de la oficialidad, dando origen a casos como el milicogate. En cuarto lugar, los yacimientos de Codelco están casi totalmente entregados a empresas privadas: las enormes contratistas. Y aquí no estamos hablando de PYMES o pequeñas cooperativas, estamos hablando de empresas como la constructora Acciona, que pertenece a una de las familias más ricas de España. Grandes empresas como Geovita, Zublin, Pizarotti, Maz Errázuriz y otras generan enormes ganancias a sus accionistas mientras mantienen a los trabajadores contratistas sin derechos laborales y bajo una constante persecución sindical. Codelco no solo es cómplice de este modelo, sino que lo defiende y reproduce. 

 Es por eso que decimos que no basta con renacionalizar el cobre y entregarlo a Codelco. Tenemos que cambiar completamente la lógica de funcionamiento de la empresa estatal. Es necesario refundar Codelco y que la empresa estatal sea puesta bajo control de las y los trabajadores con participación de todas las comunidades afectadas por la gran minería. Debemos hacer lo mismo con las demás empresas que explotan bienes minerales, como SQM o Albermale. Esto permitiría recuperar de las manos del gran empresariado y sus partidos las principales empresas productoras de riquezas de nuestro país. 

El control obrero y popular no es una utopía. En Chile de los años 70 hubo grandes e importantes experiencias de control obrero que fueron exitosas, como el caso de Yarur, la principal fábrica textil del país en ese entonces, que después del control obrero pasó a priorizar la producción para solucionar las demandas del pueblo  y no la exportación de bienes de lujo. Las condiciones de sus trabajadores mejoraron cualitativamente (sueldos, disminución de jornada laboral, beneficios para las familias, etc.). Además de eso, la empresa pasó a fabricar una serie de máquinas y herramientas que antes tenía que importar a enormes costos. 

 No tenemos dudas que Codelco y las demás mineras podrían ser administrada por un Consejo Obrero y Popular de la Minería, que reemplazaría el actual Consejo Minero, donde se reúnen los grandes patrones que saquean el país.  

 El control obrero y popular de ciertas empresas debe ser solamente un paso en el fortalecimiento de un movimiento social que culmine en el verdadero poder obrero y popular, dónde sean las y los trabajadores que controlen el Estado y administren las principales empresas del país (energéticas, puertos, bancos, etc.), poniendo toda esa riqueza al servicio del conjunto de la población y planificando toda la economía para acabar con la lógica irracional capitalista. Así, podremos establecer otras relaciones internacionales con las demás naciones y países, relaciones basadas en la solidaridad y fraternidad, en el intercambio justo, no en la subordinación de nuestro país a las grandes empresas y potencias capitalistas. 

 

Por una iniciativa popular constituyente 

 En este momento, queremos materializar esta campaña juntando firmas para una Iniciativa Popular Constituyente para presentarla en la Convención Constitucional. Necesitamos juntar 15 mil firmas en 4 regiones de Chile para que esta propuesta se discuta en la Convención. Creemos que es posible juntar muchas más y generar un amplio movimiento social por estas banderas.  

Los 6 puntos de esa iniciativa popular de norma constituyente deben ser: 

 1 – Terminar con todas las Concesiones de cobre y litio a grandes mineras privadas; Mantener la exploración y explotación de la pequeña y mediana minería privada, priorizando la mantención de los ecosistemas y la no contaminación de las comunidades. 

2 – Nacionalizar las grandes empresas mineras del cobre y litio, sin pago de indemnizaciones; Mantener, en la Nueva Constitución, esos bienes minerales como propiedad de los pueblos que habitan este territorio; 

3 – Acabar con el subcontrato en las empresas mineras y garantizar que todos los trabajadores tengan los mismos derechos 

4 – Crear un Consejo Obrero y Popular de la Minería, que tendrá como función administrar esas empresas y sus recursos. Ese Consejo deberá estar integrado por representantes de los trabajadores mineros, las comunidades afectadas por la minería y representantes de las organizaciones de la clase trabajadora (sindicatos, asambleas territoriales, colegios profesionales, etc.) 

5 – Anular todos los Derechos de Aprovechamiento de Agua. En el caso de la Minería, el agua debe ser administrada racionalmente, priorizando la mantención de los ecosistemas y el consumo humano. 

6 – Generar Planes Quinquenales de utilización de los excedentes de la Gran Minería que prioricen su inversión en salud, vivienda, educación y recuperación de la naturaleza. Esos Planes deben ser aprobados por el conjunto de la población a través de Plebiscitos Vinculantes. 

 Invitamos a todas las trabajadores y trabajadores, organizaciones sociales, sindicales, feministas, ecologistas y la juventud a sumarse a esta campaña. ¡Recuperemos el cobre y el litio para financiar los derechos sociales que necesitamos! ¡Recuperemos el cobre y el litio para acabar con la explotación irracional de esos bienes naturales y frenar la destrucción de la naturaleza y los ecosistemas!   

 

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