TOP

#NarcoDerecha// «La Cutufa en dictadura: dinero sucio, asesinatos y transición bajo fuego» Por: Nicolás Romero Reeves

«Los montos involucrados —más de 2.700 millones de pesos de la época—, la participación de altos mandos y la protección institucional con que contó el sistema, apuntan a algo más que un fraude interno. En el contexto de los años ochenta, cuando la exportación ilegal de armas, el contrabando y las primeras rutas de cocaína operaban bajo cobertura militar, la Cutufa fue, muy probablemente, el canal financiero para blanquear esas operaciones.»

 

Por: Nicolás Romero Reeves

En julio de 1989, cuando la dictadura de Pinochet comenzaba a fracturarse y la “transición” se preparaba como una operación de maquillaje político, un crimen estremeció a Santiago: Aurelio Sichel, empresario gastronómico y uno de los principales inversionistas de la financiera clandestina La Cutufa, fue asesinado de varios disparos frente a su casa en Puente Alto.
La investigación judicial nunca esclareció del todo quién dio la orden. Lo que sí quedó en evidencia es que Sichel había exigido la devolución de su dinero a una red de oficiales y ex agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI) que operaban el sistema financiero ilegal más sofisticado del régimen.

La Cutufa no fue una simple estafa piramidal. Su estructura clandestina —encabezada por el capitán de Ejército Patricio Castro Muñoz, agente de la CNI— funcionaba como instrumento de lavado de dinero y circulación de capitales sin control, presumiblemente vinculados a negocios ilícitos del aparato represivo y de las redes económico-militares que sostenían la dictadura.

Los montos involucrados —más de 2.700 millones de pesos de la época—, la participación de altos mandos y la protección institucional con que contó el sistema, apuntan a algo más que un fraude interno. En el contexto de los años ochenta, cuando la exportación ilegal de armas, el contrabando y las primeras rutas de cocaína operaban bajo cobertura militar, la Cutufa fue, muy probablemente, el canal financiero para blanquear esas operaciones.

La represión política, el negocio de las armas y el narcotráfico compartían una misma estructura de mando. No eran mundos separados: eran tres caras de un mismo poder.

El asesinato de Sichel, ejecutado con precisión militar, se inscribe en la misma lógica de eliminación de testigos incómodos que marcaría la década siguiente. Como en los casos de Eugenio Berríos, el químico de la DINA asesinado en Uruguay, y del teniente Gerardo Huber, muerto en 1992 tras vincularse al tráfico de armas a Croacia, Sichel sabía demasiado. Su ejecución no fue un hecho aislado, sino parte de una operación de limpieza interna destinada a impedir que salieran a la luz los vínculos entre las finanzas negras de la dictadura y los nuevos actores de poder civil que negociaban la “democracia en la medida de lo posible”.

#NarcoDerecha»El químico del horror: Eugenio Berríos, Israel y el negocio de la muerte» Por: Nicolás Romero Reeves

De La Cutufa a los Pinocheques: la ruta del dinero

El hilo que une estos crímenes pasa por la red de financiamiento ilegal del régimen, la misma que luego explotaría con el escándalo de los Pinocheques —documentos emitidos por el Banco del Estado para cubrir las irregularidades de Pinochet hijo en la compra de armas—.
En todos estos episodios se repite la misma fórmula: dinero sin origen claro, protección institucional, impunidad judicial y muertes selectivas. La Cutufa, en ese sentido, fue el eslabón financiero que permitió la transición de la economía clandestina militar hacia el capitalismo privatizado de los noventa.

Treinta años después, la trama sigue abierta. Los nombres cambian, los métodos se refinan, pero el principio es el mismo: el poder político y el crimen económico se protegen mutuamente.
La Cutufa, lejos de ser un accidente, fue el modelo inicial del sistema de corrupción que sobrevivió a la dictadura, donde la frontera entre Estado, ejército y negocio privado se borró definitivamente.

«#NarcoDerecha: Israel y EE.UU. como arquitectos del crimen organizado en Chile y Latinoamérica» Por: Nicolás Romero Reeves

Chileno, padre. Abogado de la Universidad de Chile, Magíster en Sociología de la misma casa de estudio y Director de Revista De Frente.

Comparte tu opinión o comentario