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«Milei y OTAN: amenazas para la paz y el equilibrio estratégico regional» por Ricardo Balladares

«Mientras afirma que el país carece de fondos, Milei parece estar dispuesto a invertir en un incremento del gasto militar, lo que podría desencadenar una carrera armamentística con los países vecinos. En un momento en que Argentina enfrenta desafíos económicos y sociales significativos, desviar recursos hacia el gasto militar parece una elección equivocada. Esta iniciativa no solo empeora la inestabilidad económica del país, sino que también podría desencadenar una respuesta similar por parte de los países vecinos, lo que llevaría a una escalada de tensiones en la región. En lugar de fomentar la cooperación y el diálogo, esta iniciativa podría llevar a una mayor polarización y a un deterioro de las relaciones diplomáticas en el subcontinente sudamericano.»

 

«Es crucial que los líderes consideren cuidadosamente las implicaciones geopolíticas de estas decisiones y ejerzan acciones que aseguren mantener un equilibrio en el continente. Una base naval de estados Unidos en la zona austral indiciaría a un ambiente de desconfianza y hostilidad entre las naciones, socavando los esfuerzos de cooperación y diálogo regional.»

Por: Ricardo Balladares Castilla

Los recientes anuncios del presidente argentino Javier Milei han generado una gran preocupación en la región. A pesar de su constante afirmación de que «no hay plata», Milei ha emprendido una serie de acciones que parecen contradecir sus palabras y acciones que se parecen a los movimientos iniciales de Ucrania hace tres años y que tienen a Europa en el conflicto de mayor envergadura desde la Segunda Guerra Mundial.
Las iniciativas del presidente argentino, como el inicio de una carrera armamentística, la oferta de una base estratégica a Estados Unidos en Ushuaia y su solicitud de unirse a la OTAN, debieran levantar las alarmas sobre las verdaderas intenciones del mandatario. Estas medidas no solo desvían recursos valiosos que podrían destinarse a áreas críticas como la educación, la salud y la seguridad interna, sino que también amenazan con alterar el equilibrio de poder en la región y arrastrarnos más directamente a la actual conflagración geopolítica mundial.
Mientras afirma que el país carece de fondos, Milei parece estar dispuesto a invertir en un incremento del gasto militar, lo que podría desencadenar una carrera armamentística con los países vecinos. En un momento en que Argentina enfrenta desafíos económicos y sociales significativos, desviar recursos hacia el gasto militar parece una elección equivocada. Esta iniciativa no solo empeora la inestabilidad económica del país, sino que también podría desencadenar una respuesta similar por parte de los países vecinos, lo que llevaría a una escalada de tensiones en la región. En lugar de fomentar la cooperación y el diálogo, esta iniciativa podría llevar a una mayor polarización y a un deterioro de las relaciones diplomáticas en el subcontinente sudamericano.
Por otro lado, la oferta de Milei de proporcionar a Estados Unidos una base estratégica en Ushuaia es otro punto de preocupación. Ushuaia, ubicada en la provincia de Tierra del Fuego, es la ciudad más austral de Argentina y tiene una importancia estratégica debido a su proximidad a la Antártida. Permitir la presencia militar de una potencia extranjera en esta región no solo podría alterar el equilibrio de poder y generar tensiones con otros países que tienen intereses en la zona sino iniciar una carrera de pretensiones sobre el continente antártico en la previa de 2048, año en el que cualquiera de las partes consultivas del tratado podrá solicitar la revisión de este y todo su sistema normativo.
Una base naval estratégica significa la instalación de un punto de partida y llegada para las operaciones navales y militares, fundamentales para la proyección de poder naval y militar que, en este caso, no correspondería a la proyección e intereses del país vecino sino de los Estados Unidos y la OTAN.
A los anteriores atrevimientos, resulta más preocupante el deseo de Milei de que Argentina se una a la OTAN. Esta organización militar, liderada por Estados Unidos, tiene como objetivo principal la defensa colectiva de sus miembros. Unirse a la OTAN implicaría un compromiso significativo de recursos y personal militar, lo que podría desviar la atención y los fondos de las necesidades internas del país, y conducir hacia una militarización de la zona. En un momento en que Argentina enfrenta desafíos apremiantes en áreas como la educación, la salud y la lucha contra la pobreza, dedicar recursos a una organización militar extranjera parece una decisión cuestionable.
Cabe señalar, que la OTAN, a través de Reino Unido, ya cuenta con seis bases militares en el Atlántico Sur. Con lo cual, la base naval ofrecida a EE.UU se sumaría a las ya existentes en Gibraltar, Portsmouth, Brize Norton, Plymouth, Mawgan, Faslane y Lossiemouth.
En consecuencia, estas acciones podrían ser percibidas como provocación por parte de otros actores regionales, como nuestro país y Brasil, y podría llevar a un aumento de las tensiones y a una profunda erosión de la estabilidad regional. También, podría poner en peligro las relaciones de Argentina con otros países, tanto dentro como fuera de la región. Es crucial que los líderes consideren cuidadosamente las implicaciones geopolíticas de estas decisiones y ejerzan acciones que aseguren mantener un equilibrio en el continente. Una base naval de estados Unidos en la zona austral indiciaría a un ambiente de desconfianza y hostilidad entre las naciones, socavando los esfuerzos de cooperación y diálogo regional.
Entonces, en lugar de buscar alianzas que puedan ser percibidas como amenazantes por otros países, sería más beneficioso para Argentina fomentar la cooperación regional y fortalecer los lazos diplomáticos con sus vecinos, para que conjuntamente busquen un acuerdo estratégico en defensa de los intereses y pretensiones sudamericanos en el continente blanco.
Es crucial que los líderes regionales consideren cuidadosamente las consecuencias a largo plazo de sus decisiones y busquen promover la paz, la cooperación y el desarrollo en la región. La diplomacia, el diálogo y la búsqueda de soluciones pacíficas deben ser las herramientas principales para abordar los desafíos y garantizar un futuro próspero para todos.

 

El autor es Diplomado en Derecho Aplicado a la Defensa y Seguridad en la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las Fuerzas Armadas, Argentina.

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