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«Más allá de cambios de Director en medio de una crisis» por Fabian Rabi Ortiz

 Por: Fabian Rabi Ortiz, Profesor Liceo Mercedes Fritis Mackenney de Copiapó.

 

La reciente solicitud de renuncia al director de Educación Pública, Jaime Veas, por parte del presidente Gabriel Boric, pone de manifiesto las tensiones y desafíos que persisten en la implementación de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) en Chile. 

Este acto, en medio de la crisis en los SLEP de Atacama, señala la complejidad de la desmunicipalización de la educación y la necesidad de una revisión profunda de este proceso. Aunque la Ley 21.040 buscaba mejorar la calidad y equidad educativa al traspasar progresivamente los establecimientos municipales a 70 Servicios Locales, la realidad ha demostrado ser más complicada de lo previsto. 

La designación de Rodrigo Egaña Baraona como director subrogante, con su experiencia en la administración del Estado y la educación, plantea la pregunta crucial: ¿Será capaz de enfrentar los desafíos pendientes y redirigir el rumbo de los SLEP?

Sin embargo, es necesario abordar la perspectiva de que un ingeniero esté al frente de la Dirección de Educación Pública (DEP). La ex ministra DelPiano consideró esto como una suerte de garantía de éxito, como si la problemática educativa fuese exclusivamente un asunto de gestión de procesos, obviando las discusiones más amplias que deben darse al momento de crear la Nueva Educación Pública. 

La educación no puede ser reducida a un simple problema de eficiencia operativa. Requiere comprensión y sensibilidad hacia las complejidades sociales y humanas que enfrentan tanto estudiantes como docentes. La gestión educativa debe estar respaldada por una visión integral que valore la diversidad de contextos y necesidades presentes en el sistema.

Además, la eventual colisión de atribuciones entre los distintos actores del sistema educativo genera una fragmentación que hace prácticamente ingobernable el sistema. La superintendencia de educación, la Contraloría General de la República, la Agencia Aseguradora de la Calidad de la Educación, el Ministerio de Educación, el Servicio Local de Educación Pública e incluso eventualmente los tribunales, operan de manera descentralizada, lo que puede generar conflictos, dificultades en la toma de decisiones y una onerosa carga para el fisco, la que podría destinarse directamente a las Escuelas. 

Es crucial fortalecer los medios de participación de las comunidades educativas para evitar desequilibrios que pueden ser perjudiciales para el sistema. La voz de los profesores, estudiantes, padres y comunidades locales debe ser escuchada y considerada en la toma de decisiones que afectan directamente a la educación. Estas instancias se participación necesitan formalizarse y atenerse a procesos claros, legales y conocidos por todos, de manera que el fortalecimiento de la Democracia en la escuela aporte estabilidad al sistema y no sea un factor de crisis permanente.  

Asimismo, se hace evidente la necesidad de modificar las disposiciones de hacienda respecto a las adquisiciones y convenios en Educación. Acabar con la subvención por asistencia y crear una verdadera Educación Pública en manos del Estado son pasos esenciales para garantizar la equidad y la calidad en la educación. El financiamiento y la gestión deben estar alineados con un enfoque que priorice el bien común sobre intereses particulares.

Finalmente no olvidemos que muchas de las falencias de los SLEP en el fondo son la “explosión” de problemas heredados de los municipios: escuelas sin recepción de obras, sin inscripción en el conservador de bienes raíces, o sin fondos de mantención ejecutados en los últimos diez años deberían ser indicios básicos para despertar la alerta de las autoridades.  Recordemos que mientras los SLEP hacen crisis aumentan los municipios que no pagan los salarios, o enajenan inmuebles para cubrir sus deudas educativas. No es una crisis solo de los SLEP es una crisis completa del sistema.  Incluso quienes rasgan vestiduras ayer eran entusiastas de la desmunicipalización, por ejemplo los propios parlamentarios de Atacama aprobaron en la comisión mixta que creó la ley de los SLEP que esta región fuese la primera en tener su territorio 100% traspasado al SLEP.  

 

En suma, sin un Estado fuerte, que realmente se haga cargo de la educación, pero con una gestión desde las comunidades, y combatiendo la fragmentación del sistema, será difícil avanzar en un sistema educativo  que provea la Educación como Derecho Universal accesible, flexible, adaptable, oportuno y pertinente.  

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