TOP

«Lula-Boric ¿buena dupla?» por Miguel Silva

Por: Miguel Silva

Una cara de la dupla… Lula en Brasil.

En las elecciones presidenciales hace una semana, el derechista Bolsonaro perdió, pero por pocos votos. Es decir, Balsonaro ganó muchos más votos de lo que se esperaba.
Y si fuera poco, uno de los más votados en las elecciones para el Congreso ese mismo día, fue el ex ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, famoso por haber desmantelado los órganos de control ambiental y estimular la deforestación ilegal en la Amazonía. Anteriormente, había sido acusado por la Fiscalía por ser responsable de cambiar mapas del proyecto ambiental para beneficiar a empresas afiliadas a la Federación de las Industrias de Sao Paulo, organismo que también fue condenado.

Y peor aún, en las elecciones del Senado, fue electa la ex ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves, una pastora evangélica recordada por la frase “los niños visten de azul, las niñas de rosa”. Apenas asumida como Ministra, señaló que su prioridad era «proteger la familia tradicional y luchar por un Brasil sin aborto».

Vale la pena repetir, entonces, que estos dirigentes bien conocidos de la derecha fueron reelegidos por amplias mayorías. Es más, Salles venció a un candidato activista medioambiental, a pesar de salir del gobierno de Bolsonaro bajo sospechas de corrupción.

Frente a esta situación poca alentadora, Lula sigue con su estrategia de moderación. Por ejemplo, su VicePresidente es Geraldo Alckmin, católico conservador cercano a Opus Dei, quien fue gobernador de Sao Paulo durante ocho años, cuando se acercaba estrechamente a los poderes económicos.
Con Alckmin como VicePresidente, se pretende que el partido Partido de los Trabajadores (PT), liderado por Lula, llegue a los electores de centro y más conservadores decepcionados con Bolsonaro.
En fin, frente a una derecha muy activa, Lula elige transmitir una política de moderación, con el propósito de formar una alianza donde casi todos se puedan sentir cómodos.

Otra cara de la dupla… Boric en Chile


También con el propósito de generar entendimientos con casi todos los sectores, Boric nombró como Ministro de Hacienda a Mario Marcel, presidente del Banco Central desde 2016 y firma opositora a los retiros anticipados de las AFP. En otras palabras, seleccionó en Marcel una figura de moderación.
Dos caras de la dupla, entonces, frente a una derecha activa. En Brasil el moderado Alckmin y en Chile el moderado Marcel.
Claro, esa estrategia es una forma de enfrentar el nuevo populismo de derecha. Otra forma, sería llevar la lucha activa para mejorar las condiciones de vida de los millones que hoy votan por la derecha popular, para disolver las raíces de la rebeldía derechista con la lucha contra las condiciones terribles de vida que enfrentan millones de personas.

Las raíces de la rebelión populista de la derecha


En Chile, los sueldos reales están bajando desde hace varios meses. De hecho hoy, los sueldos reales son menores en un 2,3% que hace un año, porque los precios están subiendo mucho. En la vivienda, faltan casi 600 mil, un 9% del total de hogares en el país.
Esa es la realidad de millones de personas, los y las Sin Voz.
En el caso de Lula y Brasil, quizás poodemos entender mejor la llegada de Bolsonaro, con la ayuda de esta imagen…

 

 

Podemos ver que los gobiernos de Lula terminaron con la llegada de Dilma Yousseff y «su» gran crisis económica. Se fue ella en el 2015 y muy luego terminó «su» crisis. Lula fue preso en 2018 y llegó Bolsonaro al gobierno. Luego comenzó la pandemia.


Entonces, a primera vista, fue el PT el que causó la crisis económica. Se fue el PT en 2015 y luego terminó la crisis. «Causa y efecto».

Acto seguido, Bolsonaro llegó para «rescatar» el país de las manos y la catóstrofe del PT. En otras palabras, la base popular de Bolsonaro lo apoya porque no los convence una alternativa. Causa y efecto… el fracaso del PT trae el ascenso de la derecha radical. ¿Sí o no?

Hay una alternativa


A veces, le parece a los «políticos» que no hay ninguna alternativa a su «política». Que hay que trabajar con el sistema para hacerlo trabajar bien y que los millones de personas son lo que son, porque viven la forma de vida que tienen. «Tú eres lo que tú vives», por así decirlo.
Sin embargo, millones de personas han cambiado su forma de vida a otra. Se han transformado de un tipo de vida y persona, en otro. En otras palabras, las condiciones de vida pueden provocar la rebeldía y una conciencia contra el sistema económico, o una rebeldía contra todos los «políticos». Todo depende.
Vale la pena recordar a Boric que la gente cambia, pero bajo condiciones de lucha.

Boric ha olvidado tanto


Hace un siglo y tanto, los nuevos trabajadores del salitre llegaron a los campos salitreros del norte desde los campos del Sur. Llegaron sin una historia de lucha, pero luego se transformaron en uno de los centros de organización sindical y política del país.
Sin embargo, durante la crisis del salitre después de terminar la guerra mundial, casi todos ellos votaron por el «León de Tarapacá» como presidente en 1922, convencidos por su amor por su «querida chusma». Alessandri los traicionó.

Cincuenta años después, una nueva ola de emigración de los campos a las ciudades llenaron las fábricas industriales de hombres y mujeres con muy poca experiencia sindical, pero ellos y ellas eran centrales en la creación de un nuevo y muy poderoso movimiento democrático sindical en la CUT formado por Clotario Blest en 1953.
Sin embargo, la gran mayoría de ellos (y ellas) también votaron por la política de «barrer con los políticos» transmitida por ex-dictador Ibáñez del Campo en 1952. Ibáñez del Campo también los traicionó.

Y en los ’60, crecieron organizaciones nuevas en el campo y en las ciudades, donde en luchas mayormente ilegales, provocadas por la «revolución en Libertad» de un gobierno de la DC, que perdió control de su proyecto, una nueva generación de trabajadores entró en una década de luchas.
En estas tres épocas, cientos de miles de personas cambiaron sus costumbres, de pasividad a lucha.

En el salitre, se levantaban contra los patrones de las oficinas salitreras y dejaron atrás sus vidas de campesinos esclavizados.
En los ’50, aprendieron cómo organizarse en una forma poca burocrática y por unos años, fueron la base de un sindicalismo activo.
Y en los ’60, rompieron con las amarras de la política del gobierno, aunque ese mismo gobierno los había impulsado a la lucha con sus frases de «revolución en libertad».

La gente cambia… ese es el mensaje que podemos sacar de esas épocas


Es un mensaje que también puede sacar Boric y su gente, diputados, senadores, CORES, gobernadores…. etc. Pero no vemos que han sacado consecuencias de la «lucha libre» de esa historia, sino más bien la conclusión que hay que negociar y ser moderados y responsables, para avanzar con lo suyo.

¿Era y es posible una rebelión popular «izquierdista»?

Mirando a nuestra historia, y comparándola con las últimas votaciones en Chile, podemos sacar una conclusión. Primero que nada, que la lucha por mejorar tus condiciones de vida no te lleva a sacar conclusiones «revolucionarias» de un tipo u otro, porque sí.

Después de todo, los trabajadores del salitre votaron por Alessandri, quien los traicionó después. Y los nuevos sindicalistas de los ‘1950 votaron por el ex-dictador Ibáñez del Campo, quien también los traicionó.
La lucha no se traduce AUTOMÁTICAMENTE en una conciencia, una ideología nueva. La primera no es la CAUSA de la otra. Pero sí es una condición.

La presión que ejerce las difíciles condiciones de vida tampoco se traduce en la lucha por mejorar tus condiciones de vida y una conciencia clara sobre quiénes son tus amigos y quiénes no los son. El rechazo es una prueba clarita en ese sentido.
Lo que SÍ es cierto es que las condiciones «objetivas» de la vida, abren la puerta para organización, si hay gente con ganas de organizarse y la ideología para guiarles.

Por ejemplo, en el salitre, había un cuerpo de organizadores sindicales de formación socialista alrededor de Recabarren. En las fábricas de los ’50, habían delegados sindicales alrededor de la CUT de Clotario que trabajaban día y noche para levantar la organización.
Estos organizadores mostraban poco respeto para las reglas del juego. Entonces, en ese sentido, se sentían «libres» para avanzar con sus luchas y construir una nueva ideología rebelde.
Quizás podemos ver el impacto de demasiado respeto por las responsabilidades y la moderación, en esta pequeña «obra de teatro»

Obra Teatro… «La Política Parlamentaria»
Escena 1 La negociación
Boric/Lula:

Tenemos que negociar con el «enemigo» para avanzar con lo nuestro, no nos queda otra.

Soy el Sistema:

Bueno, ningún problema, dejemos a los rebeldes integrarse con los conservadores. ¡Qué tontos son!

Los sin Voz:      

Son todos iguales estos, no veo tanta diferencia.

 

Escena 2 La economía
Boric/Lula:

Avancemos con la economía que tenemos, porque vamos a usarla para cambiarla. ¡Paciencia no más!

Soy el Sistema:

Dejemos a los rebeldes usar el sistema económico que tenemos y cuando controlen nuestro sistema    para cambiarlo, vamos a apretarlos para que entiendan bien que los cambios NO pueden arriesgar el  futuro de nuestro sistema que ya controlan. ¡Ya los tenemos cagados!

Los sin Voz:

Son todos iguales. En mi vida no pasa nada con los cambios. Me da lata escucharlos.

 

Escena 3 Entran en dudas

Llega el momento cuando los políticos rebeldes nuevos reconocen que tienen un problemita… que es difícil para ellos transmitir a los sin voz que — de verdad — son diferentes, que son mejores, que son más limpios, más confiables, que no son los mismos políticos de siempre.

Boric/Lula:

No somos como los demás. Somos los que decimos la verdad, los que cumplen, somos de tu lado.    Cumplimos o vamos a cumplir. Pero una vez que tengamos cómo, una vez que tengamos cómo, vamos  a cumplir. Promesa. Ya veremos.

Soy el Sistema:

Mientras postergan, yo gano. Mientras se prometen, yo gano. Y cuando llega el momento de cumplir,  cumplen, pero cumplen poco. Siempre gano.

Los sin Voz:

Quiero creer, pero dejé de creer hace rato. Son iguales. Igual, tengo que trabajar mañana. Me da lo    mismo. No los creo. No sé.

FIN

¿Los tan postergados pueden luchar?

Para los que prometen, pero poco cumplen, es cada vez más difícil ganar la base popular «rebelde» de las manos de la derecha.
Es más difícil para los «políticos» porque no pueden romper con su pasado como «responsables». Es más difícil para los Sin Voz porque es más y más de lo mismo … no confían ni en los políticos ni en ellos mismos.
ENTONCES, es indispensable comenzar HOY con las luchas por mejorar las condiciones de la vida.

¿Qué es una izquierda radical?

Es la lucha por mejorar las condiciones de vida, subir los sueldos HOY, mejorar la salud HOY, mejorar los recursos para el deporte y vida social HOY. Si no intenta ganar las mejoras HOY, la izquierda radical no es NADA.

Lo que la izquierda radical NO ES, es la palabrería, las buenas frases, el análisis sociológico de las universidades, la lucha identitaria que deja afuera la lucha mancomunada sobre las condiciones de vida. Claro, el sistema integra todo tipo de discriminación, abuso, falta de respeto, para facilitar la explotación que exige. Por esa razón, la lucha por mejorar las condiciones económicas de la vida debe integrar la lucha contra la opresión. Las dos luchas juntas y mezcladas.

Pero esa lucha mancomunada es muy distinta a una lucha en pro de las identidades, que toma el lugar de una lucha contra las condiciones económicas de vida.

Comparte tu opinión o comentario