«Los signos vitales de la Tierra» Miguel Silva

Los «signos vitales» de la Tierra»

Miguel Silva

Los «signos vitales» de la Tierra están empeorando por culpa de «los negocios de siempre».

Esta es la conclusión de un nuevo informe sobre el clima, elaborado por más de 10.000 científicos y publicado el miércoles pasado.

El informe, publicado en la revista BioScience, examina los «signos vitales», muestras claves de la salud del planeta, tales como las emisiones de gases de efecto invernadero, el grosor de los glaciares y la deforestación.

Descubrió que 18 de los 31 «signos vitales» habían alcanzado máximos o mínimos históricos este año. Y de hecho, 13 batieron récords.

El profesor William Ripple, uno de los autores principales, advirtió: «Cada vez hay más pruebas de que nos estamos acercando a los puntos de inflexión o ya los hemos superado».

Estos puntos de inflexión «asociados a partes importantes del sistema terrestre» incluyen «los arrecifes de coral de aguas cálidas, la selva amazónica y las capas de hielo de la Antártida Occidental y Groenlandia».

La deforestación está en su punto más alto, con 1,11 millones de hectáreas destruidas en la selva amazónica brasileña entre 2019 y 2020.

Los glaciares están perdiendo un 31% más de hielo y nieve que hace 15 años.

Y aunque el consumo de combustibles fósiles disminuyó durante la pandemia de 2020, es muy probable que vuelva a aumentar este año.

 

Concentración

Los niveles de concentración de dióxido de carbono alcanzaron en abril la media mensual más alta de la historia.

El informe comenta: «Una de las principales lecciones de Covid-19 es que ni siquiera una disminución enorme del transporte y el consumo es suficiente. Y que, en cambio, se necesitan cambios transformacionales en el sistema».

El informe investiga las promesas hechas por los líderes mundiales de «reconstruir mejor» y reorientar los fondos de recuperación de Covid-19 hacia políticas ecológicas. Pero el informe constata que, hasta marzo de este año, sólo el 17% de estos fondos se han destinado a políticas medioambientales.

Ante la «intensificación de la urgencia y la insuficiencia de los esfuerzos», el informe pide que se tomen seis medidas.

Entre ellas, el abandono total de los combustibles fósiles en favor de las fuentes de energía renovables. Dice: «El abandono de los combustibles fósiles debe ser igualmente exhaustivo y debe prohibir en última instancia la exploración, la producción y el desarrollo de infraestructuras relacionadas con los combustibles fósiles».

Además de reducir los combustibles fósiles, el informe pide que se restablezca la biodiversidad y se abandone el «consumo excesivo de los ricos».

Sin embargo, también se hace eco de la falsa idea de que la superpoblación está alimentando el caos climático, con llamamientos a «estabilizar y reducir gradualmente la población».

Pero el problema no es que haya demasiada gente, sino demasiados ricos y su sistema antepone la búsqueda de ganancias a las personas y al planeta.

El informe termina diciendo que hay que actuar ya. «Debemos unirnos como comunidad global con un sentido compartido de urgencia, cooperación y equidad», dice.

Sólo la acción de los pueblos en lucha obligará a los ricos y poderosos a tomar medidas urgentes contra el cambio climático.

 

 

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