«Los partidos, los independientes y la Lista del Pueblo» Por: Miguel Silva

Por: Miguel Silva

Muchos y muchas piensan que cualquier cosa es mejor que los políticos y los diputados que ganan millones por pasar el mes haciendo nada. Cualquier independiente sería mejor que un político y su partido entonces…

O sea, es mejor seleccionar nuestro candidato,  porque conocemos su trabajo, sabe hablar, es honesto y confiable, pero también porque estamos de acuerdo con su plataforma. Por supuesto, nosotros deberíamos tener el derecho de dar instrucciones al seleccionado, de “mandarlo” a luchar por un cambio que todos queremos…la salud gratis por ejemplo. Y una vez elegido, si no cumple con sus promesas, lo sacamos. Sería “revocable”.

Pero los políticos no son así, fueron elegidos pero han intentado hacer funcionar la economía como es hoy en día y se han convertido en un brazo más de los poderosos. Chico Zaldívar o Pérez Yoma, por ejemplo, ganaron sus fortunas en la pesca y los paltos, y Lagos no hizo nada para sacar los billones de las manos de las empresas mineras. Eran políticos que pasaron largos años perfeccionando el sistema que comenzamos a derrumbar en el gran octubre. 

Pero hay partidos hoy, los humanistas, los igualitarios, el Frente amplio, los ecologistas, el PC, que no siempre se venden a los mejores postores para organizar mejor el sistema. Pero muchos dicen que “tarde o temprano  van a seguir el mismo camino que tomó la Concertación. Es inevitable”.

Podemos preguntarnos, entonces, si quieres formar tu propia organización para mejorar la vida… ¿Cómo evitar que siga el camino de la burocracia y la corrupción?

Podemos preguntarnos también, si eliges un dirigente para representarte … ¿Cómo evitas que se venda a los empresarios y otros poderes? 

Bueno, podrías asegurar que el dirigente no lleve más que un sueldo promedio a su bolsillo cada mes. Y que las organizaciones que representa –las organizaciones base del movimiento social – ejerzan control sobre sus actividades y tengan el poder de revocarlo si no cumple con sus deberes.

Es posible, entonces, crear una organización “buena”… si su estructura integra el control democrático y si tiene sus principios claros. Obvio que es difícil saber si el dirigente cumple si los principios de su organización, sea social o partido, son poco claros y conocidos.

Pero, de verdad, no hay ninguna garantía que un dirigente social o de partido, elegido, va a seguir siendo honesto y confiable. Solamente la democracia interna de su organización puede controlarle y así bajar las posibilidades de la corrupción o falta de principios.

Ahora bien, hemos conversado sobre dirigentes sociales y un poco también de partidos. Pero algunos dirigentes son de movimientos sociales y también de partido. ¿Cuál es la diferencia entre un movimiento social y un partido entonces?

Claro que no es el nombre, y tampoco su participación en elecciones. La UDI, por ejemplo, no se llama “el partido UDI”,  fue formado en 1983 cuando no habían elecciones, pero igual es un partido. ¿No es cierto?

Otro ejemplo. Clotario Blest era dirigente honesto y confiable y organizaba trabajadores sindicalizados. Criticaba a la “politiquería” a cada rato… pero era “político”. No en el mismo sentido que los parlamentarios, pero en el buen sentido ya que hablaba de cambios de toda la vida. En ese sentido era un político bueno.

Por supuesto, algunos movimientos sociales también son políticos, porque ellos también hablan de cambios no solamente en lo que les compete, por ejemplo, en el acceso al agua o la protección del ambiente, sino también de  otras partes de nuestras vidas. Son políticos buenos porque quieren cambiar toda la vida.

En fin… ¿Cuál es la diferencia entre un constituyente que es militante de partido y otro que es dirigente de un movimiento de base?

A veces, no veo mucha diferencia, solo que los constituyentes de partidos a veces hablan de todos los temas y los movimientos o los independientes hablan de “sus temas”.

Bueno, mejor dicho, era así antes del estallido de octubre, pero desde  ese entonces, millones de personas han tomado el camino de la “politización”. Es decir, discuten hartos temas y opinan sobre toda la vida. Son políticos, políticos nuevos.

Claro, unos partidos (y también movimientos sociales) quieren mejorar algunos problemas de nuestra vida, pero sin tocar el sistema como tal. Creen que el sistema nos sirve, después de todo. Otros hablan mucho sobre el sistema, pero no tienen claro, todavía, si este sistema nos va  a servir o no, porque no tienen claro el tipo de país que quieren construir.

Por otro lado, hay varios tipos de partidos porque organizan grupos sociales que tienen sus propias ideas sobre la mejor forma de cambiar sus vidas. Algunos se organizan como trabajadores en la producción, otros como vecinos en las poblaciones, otros más como consumidores de agua o vecinos que sufren de la polución. Cada partido mira  la vida según su punto de vista, su óptica, su ideología.

Unos partidos quieren representar a los votantes pero no ven por qué los votantes deben controlarlos  a ellos. Los elegidos, para ellos, son mucho más importantes que los representados. Su partido, por lo tanto, habla en nombre de las bases y en muchos sentidos toma el lugar de las bases.

Otros partidos, y son pocos hoy en día, nacen de los movimientos base y se organizan dentro de las bases. Entienden que, en las bases, coexisten muchas ideas y ideologías distintas, pero el partido intenta ayudar a que algunas de esas ideas tomen más fuerza que otras. Por ejemplo, dar más fuerza a la idea que las organizaciones base deben tomar control total del país, o que debemos elegir los jueces y las policías. Esos partidos son organizaciones de “combate” porque aprenden de las bases para ganarlas para el lado de sus ideas. Aprenden para dirigir, por así decirlo.

 

Esos partidos se dedican a organizar sus militantes dentro de los movimientos sociales para ganar las reformas a través de las movilizaciones y la obra de constituyentes. Quieren cambiar las capacidades y conciencia de las bases y así avanzar en el camino de hacer una revolución de verdad, porque sin organización consciente y masiva de las bases… no hay revolución.

Hay varios tipos de partidos entonces. Hay partidos buenos y malos. Hay políticos buenos y malos. Hay política buena y mala. También hay organizaciones sociales buenas y malas. 

Por lo tanto, cada grupo, cada lista, cada dirigente tiene el deber de dejar claro, para todos, sus principios, sus ideas, sus promesas. No deben vender la pomada, sino convencer y para convencer, deben tener sus propias ideas bien claras.

¡Saludos!

 

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

Comentarios (2)

  • Max

    Super..Si tienen intención de cambiar este sistema político ya tan Sucio y Mafioso que nos ha tenido preso por más de 40 años.Bien ,ahora es conformar a nivel Nacional adeptos y lograr propositos de cambios significativos que den confianza y sobretodo que se lleguen a concluir y para ello crear una Bancada con bastante Bases a nivel pais para que sea posible.

    reply
  • Remberto

    Miguel Silva escribe:

    «Pero los políticos no son así, fueron elegidos pero han intentado hacer funcionar la economía como es hoy en día y se han convertido en un brazo más de los poderosos. Chico Zaldívar o Pérez Yoma, por ejemplo, ganaron sus fortunas en la pesca y los paltos, y Lagos no hizo nada para sacar los billones de las manos de las empresas mineras. Eran políticos que pasaron largos años perfeccionando el sistema que comenzamos a derrumbar en el gran octubre.

    Pero hay partidos hoy, los humanistas, los igualitarios, el Frente amplio, los ecologistas, el PC, que no siempre se venden a los mejores postores para organizar mejor el sistema»

    El mismo día, leemos a Guillermo Teillier:

    «– Desde el punto de prensa en que avisó que no iría a la primaria con el PC y el Frente Amplio, Paula Narváez estaba muy enojada y después se ha visto a un Álvaro Elizalde harto agresivo. Que ustedes no son de confianza, que no dan gobernabilidad, que los engañaron, que a ellos hay que respetarlos, que son el partido de Salvador Allende. ¿Cómo se lo toma?

    «Nunca le hemos faltado el respeto. Podríamos hablar de las faltas de respeto, pero no viene al caso. Sobre lealtades, el PS sabe de nuestro comportamiento en gobiernos de Salvador Allende y Michel Bachelet. De una alta lealtad. No fuimos nosotros los que tras la derrota de la Nueva Mayoría quebramos las relaciones, nos dejaron fuera sin aviso. A pesar de ello y de lo ocurrido ayer, nos interesa tener una buena relación con el PS y también con su candidata. En la segunda vuelta, gane en la primera vuelta Narváez, o Boric, o Jadue, seguramente será necesario conversar».

    – ¿Se enteró y qué le pareció una lluvia de insultos, agresiones, descalificaciones de personeras y personeros socialistas al PC en redes sociales? Hasta dicen que gracias a ellos usted fue diputado y que Michelle Bachelet les hizo el favor de sacarlos de la exclusión.

    «La prepotencia nunca es buena consejera. Sólo recordar que Ricardo Lagos fue presidente con votos del PC. Y Michel Bachelet, en su primer mandato, con nuestro acuerdo de votar por ella en segunda vuelta, obtuvo la presidencia. Después de eso vino un pacto instrumetal, en que elegimos tres diputados, pero a cambio de casi toda nuestra votación a favor de candidaturas de la ex Concertación y su candidato presidencial en segunda vuelta el 2016. Además entramos a competir, y en mi caso con un diputado en ejercicio, y le gané».

    – Dado lo que había pasado el fin de semana, con un objetivo triunfo de fuerzas antineoliberales y de izquierda, con un candidato presidencial posicionado, pero además con diferencias políticas que se venían dando, ¿no fue un error entrar a esas negociaciones con el PS?

    «No. Una parte del FA y también Gabriel Boric, estaban convencidos de ello. Nosotros llegamos hasta donde podíamos llegar en el acuerdo, en el convencimiento de que había fuerzas en el PS que están por avanzar hacia compromisos distintos a los de la ex Concertación».
    Teillier y el PS: “Nadie Ha Puesto una Lápida o Construido un Muro”
    Por Red Digital -05/20/2021

    Teillier reivindica los gobiernos de los 30 anos, desde Lagos a la segunda Bachelet. Y nos cuenta que Boric, dirigente máximo de CS, el partido con mayor masa electoral del fA después de RD, está a su derecha, que Boric defiende aún más la alianza con la Cocnertación.

    Conclusión:

    Un poco de honestidad le pediríamos al Sr Silva, menos cinismo maniobrero.

    reply

Comparte tu opinión o comentario