«¡Lobos! … Nadie cree un mentiroso aún cuando dice la verdad» por Pablo Monroy Marambio

¡Lobos! … Nadie le cree a un mentiroso, aun cuando dice la verdad.

Pablo Monroy Marambio

Es lo que nos quiere dejar por enseñanza la fábula que comúnmente conocemos como Pedrito y el Lobo (que en realidad se llama El pastor mentiroso, y se atribuye al fabulista griego Esopo, y que nada tiene que ver con la obra musical del compositor ruso Serguei Prokófiev, que sí se titula como tal).

Asumimos que esa fábula, independiente del nombre por el cual la conozcamos, es parte de la cultura popular y que no hay quien no sepa de qué se trata, y aún, que la enseñanza que la misma contiene es parte de cada uno de nosotros desde la más tierna infancia. Pero la realidad no es así, y bien en estos tiempos ya cada vez menos personas conocen la fábula, o bien quienes alguna vez la leyeron, parecen haber olvidado del todo su contenido y mensaje.

Ya todos hemos podido ver el sinnúmero de videos que circular por las redes sociales, que dan cuenta de la triste muerte de la abogada y activista por los derechos humanos, Denisse Cortés, en los cuales se aprecian los hechos desde distintos ángulos, con cuyas imágenes algunos aseguran que el “accidente” fue ocasionado por la pirotecnia, de la misma manera que otros buscan culpar a nuestras infames fuerzas de orden, que de por sí son acreedoras al menos de la sospecha en su contra, nunca sobra decir.

Curioso es, no obstante, que la primera de las grabaciones que se dieron a conocer, fue la que liberó justamente carabineros en sus redes. Sobran las razones por las cuales cualquiera de nosotros puede cuestionar el motivo de esta acción. Lo más obvio parece ser el poner en práctica cierta probidad (muy tardía), que por fin se asume; además de un afán de transparencia, al dar a conocer a la ciudadanía, por canales oficiales y con fuente fidedigna (la propia), los hechos “tal cual” como acontecieron.

Es lógico que procedan así, luego de todo lo sucedido a lo largo del estallido social, además de casos con montajes tan burdos como el asesinato de Camilo Catrillanca; eso, además de haberse convertido en una de las instituciones peor evaluadas del país, con demasiados antecedentes para ello.

Pero de igual manera y por lo mismo, es igualmente lógica la sospecha y la desconfianza de nuestra parte. Y no solo porque la institución de asesinos y ladrones amparados por la ley en la que se ha convertido nuestra policía, tenga méritos propios para ser cuestionada, sino que también por el hecho de que este mismo proceder exacto, ya lo hemos visto en otras instituciones que han querido “descartarse” de las culpas que les corresponden, para terminar, finalmente y aunque demore, de todas formas teniendo que comparecer y dar cuenta por todo cuanto nos deben o nos han quitado. Vidas, en la mayoría de los casos. Dinero, en la totalidad de los mismos.

La Investigación esta en curso y la familia de Denisse, muy acertadamente, ha solicitado que observadores de DDHH se encuentren presentes al momento de la autopsia. No obstante, el que el primer video haya sido difundido por carabineros, no hace sino recordarnos jugadas de probidad tramposa, como la hecha en su momento por el ex comandante en jefe, Juan Emilio Cheyre, quien autodenunció a sus propias fuerzas, con la finalidad de que la Comisión Valech apuntara sus dardos a las demás ramas castrenses. La policía libera entonces este registro, seguramente con la intención de que la investigación apunte hacia otro lado, pero ninguno de nosotros se sorprenderá si es que, finalmente y al igual que con Cheyre, que terminó de todas formas condenado por el encubrimiento de los homicidios del caso Caravana de la muerte, resultare que carabineros fuera finalmente culpable.

 

No hay ningún antecedente confirmado aun para culpar a nadie, es cierto, pero hay demasiados antecedentes en contra de la institución, y no es necesario escarbar demasiado para tener a la mano una buena cantidad de argumentos para justificar toda sospecha.

Triste coincidencia, si es que puede llamarse así, el que recién comenzado este octubre, ya estemos lamentando una nueva víctima en contexto de manifestaciones. Tres octubres ya lamentando pérdidas, y me niego a llamarle tradición a este horrible legado.

El año pasado, fuimos incrédulos e impotentes testigos de cómo carabineros empujó al joven Anthony al lecho del río Mapocho, cuestión que negaron sistemáticamente, solo para que nos enteráramos más tarde que al menos cuatro llamados telefónicos tuvieron lugar, entre mandos altos y medios de la institución, apenas sucedido el episodio, antes de que comenzaran a circular las explicaciones oficiales. Víctor Pérez, por entonces ministro del interior, aseguraba sin ningún empacho que carabineros alertaba con micrófonos a los presentes que iban a actuar, antes de entrar en acción, para así evitar “accidentes”, cerrando su indecente declaración, agregando que el gobierno no se amarraba a ninguna versión.

El ministro del interior hoy es Delgado, quien ha señalado, sobre la situación de Denisse, que es lamentablemente qué se haya impuesto la violencia… que la manifestante murió por la violencia, dijo. La violencia, la violencia, ese etéreo sin cuerpo ni rostro, que nos acosa pero al que no se puede perseguir; que conveniente, no?

Por supuesto que podría ser que el inmerecido deceso de Denisse se deba al desafortunado lanzamiento, por parte de otros manifestantes, de bengalas o la pirotecnia que haya sido, pero sobran y sobran los antecedentes de sangre en que no ha habido culpable alguno, a pesar de que los antecedentes están a la vista y existen miles de registros de ese actuar que insisten en negar, con el beneplácito del gobierno. El vidrio del camión no tenía visibilidad por haber sido apedreado, dijeron luego de la muerte de Jorge Mora en las afueras del estadio, producto del atropello alevoso e injustificado cometido por el conductor del vehículo institucional.

Esa violencia qué son ellos mismos, atacándonos directamente con toda su artillería, o infiltrados entre nosotros.

 

Uno que estuvo dando explicaciones el año pasado como ahora, fue el general Monrás, cuyas versiones variaron desde la negación absoluta del hecho, a lo complejo de estar en la acción, y a hasta un supuesto “shock” nervioso que habría sufrido el oficial que “accidentalmente” habría “soltado” al joven a quien pretendía sostener. Hoy la versión de Monrás habla de las heridas que también habría sufrido al menos un efectivo, y lamenta además lo sucedido con la “manifestante”, sin detallar jamás que, entre otras cosas, se trataba de una activista acreditada por el resguardo de los derechos humanos.

Pero, supongamos que, aún a pesar de todo lo expuesto, esta vez la institución dice la verdad, y que la liberación temprana de ese primer registro fue un honesto acto de buena fe para con la comunidad. ¡Esta vez si es cierto que ahí están los lobos! Están advirtiéndonos. ¿­Pero está alguien dispuesto a simplemente creerle a quienes tantas veces nos han mentido?

Además y por si faltaran antecedentes para confiar en lo que nuestros propios ojos ven (porque ya ni eso se puede), nos resta aun saber que ocurrió con la investigación en contra de Katherine Martorell, hoy vocera del comando del candidato de gobierno, Sebastián Sichel (hablando de debates), quien siendo subsecretaria de prevención del delito, cometió en junio de 2020 (y confirmado por ChileCompra en enero de este año) serias irregularidades en la compra de las bodycams de carabineros, las que no solo incumplían las especificaciones técnicas que la propia licitación especificaba, sino que la licitación misma fue adulterada para que una empresa en particular, que aún cuando no cumplía con lo solicitado, ofreciendo un producto ineficiente a un precio mucho más alto que el que ofrecía la competencia que si cubría los requisitos, resultó finalmente adjudicataria como proveedora.

Quiero decir, que aun cuando la investigación arroje resultados que los exculpen, de todas formas no hay cómo creerles. Es mucho más que un video lo que esa institución asesina y el gobierno que la respalda necesitan para recuperar algo de la confianza de este pueblo al que han decidido traicionar en más de una oportunidad.

Lo que sí ya parece quedar establecido, es el hecho de que carabineros no solo no prestó la ayuda que debía, sino que nuevamente obstruyó la posibilidad de la oportuna atención médica para la víctima. Actuar miserable del que todos tenemos recuerdos como la muerte de Abel Acuña o la de Mauricio Fredes. No son los únicos casos, lo sabemos y es terrible, pero los nombrados parecen compartir el triste hecho común, de que los tres, sumada Denisse, habrían muerto no por acción policial directa, pero sí por la obstrucción que las fuerzas de orden hicieron al oportuno tránsito de los dispositivos médicos. Todos, además, murieron a muy escasa distancia de la Posta Central de Santiago. Permítame, al menos, dudar de todo cuanto emane de la aborrecible institución de carabineros de Chile.

 

No hay que perder de vista, además, que todo este negro acontecer se da en medio de los recientes escándalos de los Pandora Papers. ¿Qué tiene que ver? Que es tan obvia y burda la manera en que manejan todo, que en este país ni escribir columnas ni ser pitoniso requiere esfuerzo alguno para develar o adivinar sus negras intenciones.

Como chiste se compartía, la semana pasada, ese tweet en donde se proponía la conveniencia de anunciar algunos cuantos camiones quemados en la Araucanía para desviar la atención. Hoy los camioneros amenazan con paro total en caso de que no se escuchen sus demandas por seguridad, y en esta misma jornada el gobierno pondrá en marcha el estado de excepción en Arauco, Malleco y Cautín, dado los hechos de violencia apreciados en los últimos días.

¿Qué conveniente todo, no? Frente a un gobierno acorralado por la justicia (aun cuando los investigue su primo), con un presidente ad protas de ser acusado constitucionalmente, y aun así con la clara intención de, a pesar de todo, no dar pie atrás en sus negocios. Frente al reflote del Pacogate y la prisión preventiva del ex general Villalobos y González Jure, y por fin de Javiera Blanco, con las declaraciones aun hirviendo del ex capitán Rafael Harvey, quien en su recién lanzado su libro da cuenta de toda la podredumbre existente en las fuerzas armadas y en la prensa tradicional, servil al status quo. ¿Por qué no sumarle una nueva víctima con tal de desviar nuestra atención y nuestra rabia?

 

Llámeme irresponsable, si quiere, por proponer todo cuanto aquí escribo. Acúseme directamente porque no tengo pruebas para acusarlos de la muerte de Denisse, pero si tengo, como todos ustedes, todos estos antecedentes de su proceder sistemático, de cómo nos engañan, nos roban y nos matan, y de todo lo cual no han dejado de aplican ninguna de sus inhumanas prácticas, aun cuando insistan en que han “corregido” sus protocolos, o que “han escuchado humildemente al pueblo, y que ahora si han entendido”.

Lobos con piel de oveja, dice otro dicho popular, y todos sabemos a quién le calza y qué es lo que quiere decir. Porque este gobierno de derecha es hijo directo de la una de las dictaduras más sanguinaria de las que el mundo tiene registro, qué instaló toda esta perversión qué hoy nos oprime. Estos octubres que hoy lamentamos, que son hijos de ese mismo septiembre.

Comentarios (4)

  • Carlo sepúlveda jofré

    Me gusta su claridad de los problemas q tiene este pais, las fuerzas de orden en este Chile lindo, son solo una red de mentiras. Grande amigo, saludos

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  • Pablo Monroy

    Muchas gracias por sus palabras. Humildemente, solo tratamos de aportar a un necesario ejercicio de reflexión y memoria, para no confundirnos cuando es necesario ser claros.
    Abrazos grandes.

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  • jorvi

    …exactamente, no tenemos por que creerles, todo el quehacer de las fuerzas represivas del Estado esta dirigido a mantener la posicion de poder del Capital, la historia, está a disposicion de todos para no olvidar las innumerables acciones criminales de las fuerzas armadas. Saludos

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    • pablo+monroy+marambio

      Exacto, la memoria como refugio y también nuestra mejor arma.

      Abrazos grandes y gracias por pasar.

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