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«La Noche de Haití» Por Andres Saenz V.

“Bay Kou bliye, pote mak sonje”

El que da el golpe olvida, el que lleva la marca recuerda para siempre.

Refrán haitiano

 

Por: Andres Saenz V.

 

En Julio del 2021 el entonces presidente haitiano Jovenel Moïse fue asesinado en su residencia por un comando de sicarios colombianos desencadenando el ultimo corolario de la tragedia de su pueblo.

Reseñar, aunque solo sea con intención informativa la trágica histórica de la nación caribeña se torna desproporcionado para este artículo. Nada más a vuelo de pájaro apenas nombrar la devastadora invasión Estadounidense de principios del siglo XX, las atronadoras epidemias endémicas de enfermedades intestinales y tropicales, la entronización del dictador François Duvalier “Papa Doc” y su indescriptible régimen de perversiones, la sucesión del hijo aventajado Jean-Claude Duvalier “Baby Doc”, quien a su dimisión le siguieron el caos que desmembró al Estado, devorándolo desde sus entrañas y arrastrándoles a niveles tribales. Las décadas que le sucedieron llevaron a la ONU a enviar una misión Militar-Humanitaria (nótese la ironía que estos conceptos estén juntos) que desde el 2004 hasta el 2017 intervino al país con fines de estabilización y pacificación, donde Chile obro como el más brillante de los “países amigos” enviados para tal fin, y en este bello coctel de cascos azules y misiones internacionales la tectónica de placas decidió que aún era posible algo mas de miseria flagelando la isla con un terremoto que el 2010 causo decenas de miles de muertos, cifra especulativa, hasta hoy no se sabe el verdadero balance de pérdidas humanas o heridos.

Lo anterior que, aunque poco creíble solo es superficie de la oscura cascara de padecimientos con que esta pequeña e insular nación ha sido bendecida.

Ahora bien, de regreso a los últimos años y luego del asesinato de Moïse, asume de forma interina el gobierno Ariel Henry, quien se autodefine como sucesor en ese momento, señalando la intención de llamar a elecciones en el plazo de un año, plazo que a nadie sorprendió no se cumpliera, partiendo entonces ahora lo que nos convoca.

Las bandas criminales no son nuevas en Haití o América Latina, pero un estado fallido, la miseria, dictadura e intervenciones militares hacen de crisol fértil para el caos. Las recientes décadas del caribeño país el conflicto criminal interno ha sido la tónica, conformando centenares de grupos armados que se fusionan o enfrentan con la regularidad de los cantos vudús de sus santeros sacerdotes que ofician de capellanes del hampa en la noche de Puerto príncipe u otras ciudades del interior.

Trafico de armas, secuestros, extorción, explotación sexual, esclavitud (si, tal como se lee) son solo alguna de las mas granadas estrategias de negocios que estos emprendedores de la miseria agencian dentro de sus estrategias de mercado.

La situación el presente año se hizo critica, ni siquiera los doscientos millones de dólares “donados” por Estados Unidos para reforzar la Policía Nacional lograron mejorar el escenario, más bien hicieron lo contrario, una deserción masiva de policías incluso con sus armas de servicio, para ingresar como funcionarios de los grupos criminales.

Desde enero el descontrol tomo el país, con abiertos llamados de las bandas a dejar el gobierno bajo amenaza de un baño de sangre y en esto nos detendremos algunas palabras.

La evolución de las bandas y pandillas ha sido larga, lo suficiente para que se terminaran conformando solo dos grandes agrupaciones que amparan en sus estructuras a cientos de otras más pequeñas unificadas durante la larga guerra que las lleva enfrentadas por el control del país. El G-9 regentada por el mefistofélico Jimmy Chérizier alias Berbecue es la principal, confrontada a sangre y fuego con el G-PEP (que reúne a nueve históricas bandas).

Durante los primeros días de marzo, Chérizier por medio de los virales videos de redes sociales, llama a la renuncia del primer ministro amenazando con desatar a las plagas del infierno y convertir a todos en zombis (posiblemente Haití es el único lugar del mundo donde esto no sea ciencia ficción), frente a lo cual el interino gobierno solicita ayuda internacional, pedido que fue respondido desde la Africana Kenia. Sin demora Henry viaja a Nairobi para coordinar las acciones necesarias que vez más, les hagan ser beneficiarios intervención militar extranjera.

El G-9 en vista del viaje del gobierno y del ofrecimiento desde el otro lado del Atlántico hace una jugada arriesgada, se reúne con sus archienemigos de G-PEP y logran un acuerdo que ni siquiera las familias de la mafia siciliana en la Nueva York de los cincuentas hubieran soñado, estos convinieron un gran pacto y tregua al que denominaron “Viv Ansanm” o vivir juntos en español, que estrenaron con asaltos coordinados a varias cárceles del país, liberando a más de tres mil de los mas peligrosos criminales de Haití.

Chérizier ahora con sus filas reforzadas, carreteras, puertos, barrios e incluso aeropuertos tomados insiste nuevamente, o renuncia Henry o se desata una guerra civil con características genocidas, esta vez, no hubo más opciones. El interino primer ministro dimite nombrando a un eufemístico consejo de transición que pueda llamar a elecciones y mantener al Estado Funcionando.

Los últimos tres días han sido devastadores, se calcula que sobre el 80 % del territorio nacional esta bajo el control de las bandas criminales, Naciones Unidas ha llamado a las delegaciones diplomáticas a abandonar de manera urgente el país mientras que en las calles de Puerto Príncipe y otras ciudades las exultantes grabaciones de pandilleros comiendo carne humana comienzan a inundar la internet.

Haití, nuevamente en la oscura madrugada de nuestra América latina.

 

 

 

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