«La Huelga General del ‘12N’–2019: las acciones de protesta se cuadriplicaron por un día y una noche» por Domingo

Por: Domingo Pérez Valenzuela

La Huelga General (HG) ha readquirido protagonismo global en la ola actual de protestas sociales, desarrollada principalmente mediante trabajadores no-sindicalizados (Gallas y Nowak, 2016). Chile, luego de iniciar el 2019 con una HG feminista, constituyó un caso icónico con el “estallido” de octubre, apuntalando un quiebre en el neoliberalismo –aun no logrado–. En este proceso, el Observatorio de Conflictos Sociales (COES) pudo medir que, desde el 18 de octubre hasta el 31 de diciembre del 2019, las acciones de protesta en Chile se multiplicaron 9 veces respecto al periodo anterior (pasando de 5 en promedio por día en el periodo 01/01/2009–17/10/2019, a 45 en el periodo siguiente) (OCS, 2020).
Pero ¿cuál fue la potencia de la Huelga General del 12 de noviembre del 2019 dentro de la revuelta social? Esta aún no se ha medido de forma sistemática. El Centro de Investigación Político Social del Trabajo elaboró el informe más detallado al respecto, constatando que la HG del ‘12N’ constituyó la paralización con mayor masividad y repercusión económica que se haya realizado en el país desde el retorno al régimen democrático en 1990, y posiblemente desde antes (CIPSTRA, 2019). A su vez, el Observatorio de Huelgas Laborales (COES-UAH), en el Informe de Huelgas Laborales 2019, identificó que durante la revuelta social ocurrieron 4 HG en total. Respecto a la HG del 12N, las organizaciones convocantes estimaron la participación en 2 millones de personas.

En la presente columna y con la base liberada del OCS, ahora es posible sumar un dato nuevo en este diagnóstico a fin de estimar en qué medida la HG del 12N impactó en las acciones de protesta durante la revuelta social. La Figura siguiente muestra las acciones específicas de protestas que se realizaron en los conflictos ocurridos durante el último trimestre del 2019:

Figura 1. Cantidad de acciones de protesta en octubre, noviembre y diciembre del 2019 en Chile
Fuente: elaboración propia a partir de base OCS.

 

Como se observa en el gráfico, el estallido se inicia puntuando más de 150 acciones y marcando un cambio radical en el ritmo de acciones. En los días siguientes, el proceso ya muestra la fisonomía sostenida de una revuelta popular. En esta, aparecen ciclos de movilización de auge y caída. Finalmente, la intensidad del conflicto comienza a cerrarse hacia fines de noviembre y decaer fuertemente en diciembre.
Esta información permite medir con más detalle el impacto de la HG del 12N en la rebelión de Chile. Inicialmente, desde el 18 de octubre hasta el 11 de noviembre en el territorio chileno ocurrieron 74 acciones de protesta por día en promedio. Como contrapunto, la HG del 12N alcanza el clímax de la revuelta con 301 acciones de movilización. En este sentido, durante 24 horas aprox., la HG del 12N multiplicó por cuatro la fuerza de la protesta social. Una potencia abrumadora, y un dato relevante para los desafíos políticos futuros de las/os trabajadoras/es.

La radicalidad de esa noche causó el mayor repliegue de todos los partidos políticos institucionales –menos el PCCh, quien estaba en la vereda contraria–. No obstante, dos madrugadas después respondieron ofreciendo parte del poder y, así, lograron volver a salir, poco a poco. Como ha discutido la literatura, el impacto de la HG radica en que combina la potencia de la manifestación social y la paralización económica. En detalle, Kim et. al. (2009) evidencian que la ocurrencia simultánea de protestas masivas y huelgas laborales ayuda a la consecución de demandas políticas mayores ante gobiernos democráticos en el corto plazo; pero que esto no ocurre cuando las protestas y huelgas suceden por separado. En el caso de Chile, la jornada del 12N se combinaron generaciones políticas de sectores estratégicos, nuevos grupos laborales, familias trabajadores completas. Es decir, una huelga política desarrollada masivamente en las poblaciones, avenidas estratégicas, y epicentros comerciales y productivos (Pérez y Osorio, 2021).

Al respecto, distintas columnas de La Izquierda Diario han planteado la importancia en las HG de paralizar el lugar de trabajo –en especial en sectores estratégicos como la minería y los puertos– y aumentar la protesta en las poblaciones (por ejemplo, Torres y Tótoro, 28/05/2020). Si bien la idea es interesante, considero que también queda una discusión pendiente para entender la protesta popular, respecto a que quizás las «zonas y posiciones estratégicas» de la ciudad capitalista para una HG sean, justamente, aquellas que se encuentran entremedio de –y conectan– las áreas productivas y reproductivas. Vale decir, aquellas donde los manifestantes se posicionan deteniendo las vías de conexión hacia zonas económicas gravitantes (minas, malls, barrios financieros, nodos industriales), pero que también permiten mantenerse cerca de barrios de trabajadores, especialmente en zonas masivas o populosas, para poder replegarse ante la acción policial y/o convocar a más participantes. Esta es una hipótesis sociogeográfica relevante para investigar la nueva configuración de lucha de clases.

Cualquiera sea la estrategia óptima, la HG del 12N causó un momento de máxima unión político-social. Así, este proceso de revuelta antineoliberal y huelga general no solo impactó en cantidad de protestas (y aparentemente hasta en los procesos políticos de otras latitudes), sino que también llevó a que el debate público considerara, finalmente, su efecto sobre la conciencia en la gente. Al respecto, a inicios del siglo pasado Rosa Luxemburgo (2003 [1906]) argumentó que no es necesariamente la búsqueda de mayor organización lo que puede unir a la clase trabajadora para luchar, sino que es el desarrollo de la conflictividad el que puede lograr mayor organización y unión. En el caso chileno, una columna de investigadoras/es de COES parece ser decidora al respecto: en base a entrevistas a manifestantes primerizos, se concluye que la calle se llenó de personas convocadas por sus propias experiencias y problemas; y, solo una vez reunidas, fortalecieron sus miradas políticas. Así, no fue la política la que provocó el estallido, sino que al revés: la protesta social permitió la politización de los manifestantes (Aguilera et. al., 2020). Más aún, la protesta provocó la huelga arriba analizada: una huelga realmente general.

Dicha lógica y epistemología, si bien tiene una apariencia paradójica (en especial para el progresismo de izquierda o de derecha), es el resultado de una sociedad divorciada entre clases sociales. A causa de que, tal como la experiencia de una huelga dinamiza la conciencia de clase de sus participantes (aprenden cosas nuevas, muestran habilidades nunca antes reveladas, resienten problemas antes ocultos), el proceso hacia una HG y su impacto sociopolítico dinamizan la conciencia del conjunto del proletariado. El “pueblo trabajador” en el habla regional, o los trabajadores/pobladores – ya sea pisando el suelo de la propiedad capitalista, de los barrios precarizados o de las cárceles. Con las HG, entonces, la clase trabajadora puede desarrollar la fuerza y claridad máximas de las rebeliones.

Referencias

C. Aguilera, N. Angelcos, E. Barozet, A. Cabrera, V. Espinoza, F. Gutiérrez, D. Jara, V. Montero y M. Rojas (17/10/2020), “18/O: Personas comunes en movilizaciones extraordinarias (Parte 1)”, CIPER Académico, https://www.ciperchile.cl/2020/10/17/18-o-personas-comunes-en-movilizaciones-extraordinarias-parte-1/.
CIPSTRA (2019). Balance de la Huelga General del 12N. Santiago: Centro de Investigación Político Social del Trabajo. https://cipstra.cl/2019/balance-huelga-general-12n/.
Gallas, A. y J. Nowak (2016): “Introduction: Mass Strikes in the Global Crisis”. Workers of the World: International Journal on Strikes and Social Conflicts, 1(8): 6–15.
Kim, D., Kim, M. y Villegas, C. (2020). “Organized Labor Strikes and Social Spending in Latin America: The Synchronizing Effect of Mass Protest”. Latin American Politics and Society, 62(2), 99-109.
Luxemburgo, R. (2003 [1906]): Huelga de masas, partido y sindicato. Madrid: Fundación Federico Engels.
OCS (2020): Informe Anual Observatorio de Conflictos 2020. Santiago: COES (Centro de Estudios del Conflicto y Cohesión Social). https://coes.cl/wp-content/uploads/Informe-Anual-Observatorio-de-Conflictos-2020-COES.pdf.
OHL (2020). Informe de Huelgas Laborales 2019. Santiago: COES (Centro de Estudios del Conflicto y Cohesión Social) y UAH (Universidad Alberto Hurtado). https://fen.uahurtado.cl/wp-content/uploads/2020/10/Informe-de-Huelgas-2019.pdf.
Pérez, D. y Osorio, S. (2021). Anti-neoliberal revolt and general strike in Chile 2019. En Azzellini, D. (ed), If not us, who? Workers against authoritarianism, fascism and dictatorship, pp. 48-54. Hamburg: VSA.
Torres, P. y Tótoro, D. (28/05/2020), “Frente al acuerdo nacional de Piñera: Trabajadores y pobladores por una salida de fondo a la desocupación y el hambre”, La Izquierda Diario, https://www.laizquierdadiario.cl/Frente-al-acuerdo-nacional-de-Pinera-Trabajadores-y-pobladores-por-una-salida-de-fondo-a-la.

OCS, Harvard Dataverse. Centre for Social Conflict and Cohesion Studies COES, 2020, «Observatory of Conflicts – Cumulative Dataset», https://doi.org/10.7910/DVN/GKQXBR.
OHL, Harvard Dataverse. Centre for Social Conflict and Cohesion Studies COES, 2020, «Cumulative Data File, Observatory of Labor Strikes», https://doi.org/10.7910/DVN/LOVXAQ.

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Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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