«La Gran Olimpiada de 1968» Miguel Silva

La Gran Olimpiada de1968

Miguel Silva

Ciudad de México, 16 de octubre de 1968. Dos atletas negros suben al podio de los Juegos Olímpicos con los puños en alto. Llevan guantes negros y mantienen la cabeza agachada durante todo el himno nacional de Estados Unidos.

Esta protesta silenciosa de los velocistas Tommie Smith y John Carlos se difundió por todo el mundo y se convirtió instantáneamente en una imagen icónica de la agitación y la rabia que azotaba Estados Unidos donde los estadounidenses negros luchaban contra siglos de racismo.

Tommie Smith explicó la protesta en una entrevista grabada inmediatamente después… “Yo usé un guante negro de la mano derecha y Carlos usó el guante de la mano izquierda del mismo par”, dijo.

“Mi mano levantada representaba el poder en la América negra. La mano izquierda levantada de Carlos representaba la unidad de la América negra. Juntos formaron un arco de unidad y poder… El pañuelo negro en mi cuello representaba el orgullo negro. El calcetín negro sin zapatos representaba la pobreza negra en los Estados Unidos racistas. La totalidad de nuestro esfuerzo fue la recuperación de la dignidad negra”.

John Carlos explicó que se desabrochó la parte superior de su buzo para mostrar solidaridad con los trabajadores. Llevaba un collar de semillas “para las personas que fueron linchadas o asesinadas sin recibir una oración, y para los que fueron colgadas y quemados… Fue para aquellos arrojados al mar de los barcos en el viaje frecuentemente letal de África a América durante el comercio de esclavos”.

Tommie era estudiante en la Universidad Estatal de San José en California, que era famosa por su entrenamiento de atletismo. Casi todos los estudiantes negros estudiaban con becas deportivas. Tommie explica que esta era prácticamente la única forma de que los estudiantes negros podían ingresar a la universidad, y que una vez que tuvieron la oportunidad de estudiar, muchos florecieron académicamente. San José estaba a sólo 40 millas de la ciudad de Oakland, donde recientemente se había establecido el radical Partido Pantera Negra.

Tommie Smith nació en una familia de aparceros en Texas. Su familia vivía en la pobreza, pero él está orgulloso de su pasado. “Mi madre y mi padre entendían la vida del trabajo, la pobreza y problemas familiares. No teníamos la tecnología moderna que tienen los niños ahora. Nuestra  vida era las vacas, los cerdos, la leña, la caza y el cultivo de nuestras propias verduras en la huerta”.

Cuando Tommie tenía cinco años, la familia subió el bus para California para buscar una vida mejor. Una vez llegados, vivieron en un campamento de trabajo durante casi dos años hasta pagar el costo del viaje en bus.

En California, Tommie tuvo que tratar con personas blancas por primera vez. “Vi a mi madre y mi padre siendo tratados como ciudadanos de segunda clase mientras hacían lo que tenían que hacer para sobrevivir. Mi padre no podía mirar a los blancos directamente a la cara… tenía que inclinar la cabeza”.

Pero Tommie creció en la época del Movimiento de Derechos Civiles, y las actitudes cambiaban entre los afroamericanos. «En generaciones anteriores, te podían matar solo por ser quien eras o por  mirar a la cara de un hombre blanco”, dice. “Pero mi padre nos dijo que las leyes de Dios eran más importantes que las que nos reprimían. Creaba una atmósfera de orgullo y libertad. No tenía ni un ápice de educación, pero tenía harto sentido común…Ciertamente creía en mantener la cabeza en alto y caminar con una sonrisa en la cara. Quería que todos supieran cómo quería que me trataran”.

Otros incidentes dieron inspiración a los estudiantes atletas quienes comenzaron a ser activos políticamente, por ejemplo la persecución del boxeador Muhammad Ali por negarse a ser reclutado en el ejército de los Estados Unidos e ir a Vietnam.

Tommie sintió que algún tipo de protesta en los JJOO era vital. “No fui solo como un atleta para correr y verme bien y hacer lo que el público estadounidense pensaba que los atletas negros deberían hacer: subir a la tribuna de la victoria, poner sus manos en sus corazones durante el himno nacional y luego regresar a casa y volver a ser relegado a ciudadano de segunda clase”.

Abuso y abucheos

Aunque la protesta se presenta hoy como algo heroico, la reacción en ese momento fue muy diferente. Las acciones de Tommie y John Carlos fueron recibidas con indignación por los medios de comunicación del mundo. Tommie no sentía ningún apoyo del resto del mundo en el momento de la protesta.

“No. Cuando bajamos de la tribuna de la victoria y cruzamos el pasto verde, cruzamos la pista y regresamos al túnel, recibimos maltrato y abucheos. Nos llamaban animales y todo tipo de garabatos, incluso ‘negros’  ”.

El comité olímpico de EE. UU. envió a los atletas de regreso a EE. UU. muy luego de su protesta. Pero cuando la pareja regresó a San José, los otros estudiantes los trataron como héroes y desfilaron por el campus.

Las autoridades tomaron una línea diferente. Fueron excluidos del mundo atlético y no fueron tomados en cuenta para los Juegos Olímpicos de 1972, a pesar del hecho que Tommie tenía 11 récords mundiales de pista y campo simultáneos.

“Lo que hicimos fue un gesto silencioso, pero se escuchó en todo el mundo. Ahora tengo las palabras y lo estoy explicando. Estamos haciendo un buen trabajo y la gente está empezando a entenderlo”.

 

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