«La cara de la lucha sindical hoy – la huelga del hospital de Antofagasta»

El grupo Sacyr se ha hecho millonario por medio de la Concesionaria Siglo XXI y sus múltiples empresas multi-rut, con la salud de toda la población que se atiende en el Hospital Regional de Antofagasta (*). Pero lejos de entregar un “servicio de primera calidad”, han decidido abaratar costos vía la precarización de cientos de trabajadores. Las consecuencias son un deficiente servicio de infraestructura que se traduce en que el principal Hospital de la segunda región se llueva, tenga fugas de gas o cortes de luz que han puesto en real peligro a funcionarios y usuarios del mismo Hospital.

El sindicato N°1 de Siglo XXI es uno de los dos sindicatos dentro de la empresa y el que concentra mayor cantidad de trabajadores. Tiene agrupados un total de 206 sindicalizados, que trabajan en las áreas de aseo, lavandería, mantención y residuos del Hospital Regional de Antofagasta. La mayoría de sus afiliadas son mujeres, migrantes y muchas de edad avanzada. Debido a las precarias condiciones laborales, un importante porcentaje debe vivir en tomas. Son la cara visible de la precarización laboral, los sectores que históricamente han sido más golpeados por patronales, con pésimas condiciones laborales y de vida… por ejemplo no cuentan con casino, por lo cual deben comer en la calle o pasillos del hospital. No solo los cruza la explotación laboral y su precarización, sino que también la opresión patriarcal, xenófoba y racista que es el nuevo rostro de la clase trabajadora moderna.

En los primeros meses de pandemia durante el 2020, frente a un gobierno sin una estrategia sanitaria y los empresarios exponiendo la salud de miles de trabajadores para mantener sus ganancias, las trabajadoras de Siglo XXI paralizaron exigiendo mejores condiciones laborales, especialmente para tener Equipos de Protección Personal adecuados para el trabajo en pandemia, la contratación indefinida de todos quienes se encontraban a plazo fijo y el reconocimiento de la Comisión de Higiene y Seguridad (formada por delegados de cada sector). Esa lucha, en menos de un día, logró que tanto el hospital como la empresa cedieran a todas sus demandas y mostró que sin aseo no hay salud.

Luego tuvieron que enfrentar el despido de uno de sus delegados sindicales. En base a la movilización y un proceso judicial, lograron reincorporarlo por tratarse de una clara práctica antisindical. Y recientemente, tuvieron que movilizarse para ser considerados como prioridad en las vacunaciones al interior del hospital, luego que fueran expulsados de las filas de vacunación por ser trabajadores subcontratados.

Las negociaciones colectivas son, muchas veces, instancias muy esperadas por los trabajadores, ya que son una oportunidad para mejorar las condiciones laborales y salariales de los mismos. Y cuando avanzan a enfrentar a los trabajadores y empresarios en una lucha abierta por sus derechos, se pueden transformar en una importante escuela. Así fue la negociación de este año.

El día 19 de agosto, las trabajadoras de Siglo XXI presentaron su contrato colectivo, lo que se construyó en base a asambleas deliberativas. Las negociaciones transcurrieron según los plazos legales y ya se sentía la intransigencia de la empresa que, durante el 2020 y en plena pandemia, había generado ganancias por más de 3.900 millones de pesos. La empresa ofreció un salario de $350.000 como última oferta.

La migración y la coordinación, alianzas claves para expandir el conflicto

En la ciudad de Antofagasta, la crisis migratoria ha golpeado fuerte y en ese contexto decenas de migrantes inundan las calles, plazas y el principal terminal de buses de la ciudad, pernoctando a la espera de la aplicación de test PCR y el papeleo necesario para seguir su viaje por el país. Pero desde la directiva del sindicato, se iniciaron una serie de convocatorias a reuniones de coordinación para luchar contra la precarización de la vida y en apoyo a la situación que decenas de familias migrantes estaban viviendo.

De esta coordinación se acordó organizar una marcha en apoyo a las familias que dormían en el terminal de buses, donde la exigencia principal era ayuda humanitaria para los hombres, mujeres y niños que se encontraban “varados” en el lugar. Junto a distintos dirigentes vecinales como “Vivienda Digna”, sociales como “Ollas Comunes Antofagasta” y políticos, emprendieron marcha al terminal de buses y en sus palabras declaraban “Como sindicato damos toda nuestra solidaridad con nuestros compañeros migrantes porque nosotros como trabajadores de aseo no solo vivimos estas precariedades, sino que es algo que se vive en todas partes sobre todo quienes hoy no tienen donde vivir Antofagasta”.

Este primer gran hito de coordinación y solidaridad tuvo resultado inmediato: al día siguiente el gobierno regional habilitó un espacio para el testeo y vacunación masiva de las familias, lo que facilitó su desplazamiento por el país.

Mientras tanto, en los pasillos del hospital, supervisores y “líderes” comenzaban a echar a andar rumores de represalias y despidos para las trabajadoras que se dispusieron a luchar. Sin embargo, previo a la votación de la huelga, el día 23 de agosto, decenas de trabajadoras se agolparon en el frontis del hospital y al grito de “Sin aseo no  hay salud” dejaron muy claro que estaban unidas y dispuestas a luchar por lo que les correspondía. Esto se repetiría un par de veces más, donde además se comenzaron a sumar asambleas en el mismo hospital en las que las trabajadoras abandonaban sus labores para discutir colectivamente como enfrentar los ataques y preparar una huelga, que a esas alturas, ya era inminente.

Así comenzaron a votar en asamblea la comisión de huelga, el fondo de lucha, la necesidad de amplificar el conflicto en coordinación con otros sectores y sobre todo la posición irrenunciable de luchar unidos hasta doblarle la mano a la Concesionaria Siglo XXI.

Votación de Huelga, el día que las trabajadoras dijeron ¡Basta!

La huelga iba sí o sí. Sebasthian Valdivia, dirigente del sindicato Siglo XXI, dijo que “votamos la huelga en rechazo a las migajas que ofrece una empresa que ha llenado sus bolsillos durante toda la pandemia, y que ha destinado precariedad y sueldo mínimo para nosotros, que somos quienes realmente estamos en primera línea” agregando que “sin embargo no solo son los sueldos, en una región como Antofagasta, donde la pobreza se duplicó, donde abundan los campamentos, no podemos seguir callándonos ante esta precariedad y el abuso al que nos exponen los empresarios; esta lucha es por nosotros, pero también por toda la población que tiene que soportar que nuestros recursos se los lleven siempre los empresarios”.

La huelga debería comenzar el día 6 de septiembre, posterior a los buenos oficios obligatorios, sin embargo, a último momento la empresa volvió a presentar una nueva propuesta (que de nueva sólo tenía la disminución del bono de término de conflicto), lo que implicaba que la huelga comenzaría el día 13 de septiembre.

Mientras tanto, Sacyr, a través de sus múltiples rut, comenzó la contratación masiva de personal que funcionaria como  “rompe huelgas” durante el conflicto. Con un descarado ofrecimiento comenzaron a contratar trabajadores en jornadas excepcionales de 14×14 por un salario que ascendía a  $400.000.

El día que comenzó la huelga

Sorteados todos los obstáculos, la huelga inició con fuerza el día 13 de septiembre, cientos de trabajadores se convocaron a las 7 am en el frontis del hospital, estableciendo además una especie de campamento donde día a día irían desarrollando una olla común para alimentar a los cientos de huelguistas. Ese lunes inició rodeado de solidaridad, en un punto de prensa convocado por las trabajadoras recibieron saludos de los distintos gremios del hospital como FENETSS, FENPRUSS, ASENF y FENATS, entre otras organizaciones.

Las trabajadoras y trabajadores del aseo se manifestaron en el hall del Hospital Regional, para que las y los usuarios conocieran su situación y pudieran saber que “sin aseo no hay salud”, demostrando que son esenciales para el funcionamiento básico del Hospital. La manifestación fue recibida con aplausos por los funcionarios y usuarios del sector. Sin embargo, la Concesionaria Sacyr junto al Hospital dirigido por Carlos Ascensio, mandó a sus guardias a golpear a los dirigentes del sindicato Silvana González y Sebasthian Valdivia y a trabajadoras que se encontraban manifestándose en el lugar. Además, las y los trabajadores también denunciaron que la empresa Sacyr y el Hospital posteriormente llamaron a Fuerzas Especiales, que se apostaron en la entrada principal del Hospital, un hecho insólito contra la manifestación de trabajadores de la salud.

El tercer día de huelga, las trabajadoras se reunieron en el frontis de la Municipalidad de la comuna de Antofagasta, quienes a través de la concejala Natalia Sánchez, solicitaron la entrada al concejo de dirigentes y delegados del sindicato para exponer sus demandas como vecinos de la comuna. La petición fue rechazada por Yamile Guzmán, quien en ese momento oficiaba como alcaldesa subrogante. A pesar de esto, las huelguistas contaron con el apoyo de la mayoría de los concejales, quienes rechazaron la actitud autoritaria de la edil y salieron donde se manifestaba el sindicato para entregar palabras de apoyo. Posterior a esto, el apoyo de concejalas se siguió expresando, incluso participando tres de ellas en las tomas de las oficinas de dirección del hospital. También el sindicato organizó una movilización por el centro de la ciudad al iniciarse su segunda semana de huelga.

Las trabajadoras se convocaron en la emblemática Plaza de la Revolución, pasando por la calles del centro al grito de “sin aseo no hay salud” donde recibieron la solidaridad de la población. Dentro de su recorrido, pasaron por el frontis del Servicio de Salud y continuaron su marcha hasta la gobernación donde el gobernador, Ricardo Díaz, accedió a conversar con los dirigentes comprometiéndose a oficiar a favor de las trabajadoras de Siglo XXI ante Sacyr y el Hospital Regional. Se sumaron al gobernador, la diputada Catalina Pérez y el senador Pedro Araya quienes tuvieron que posicionarse a favor de la huelga y cuestionaron el modelo de concesiones hospitalarias, lo que contribuyó a forjar una opinión pública favorable y aislar a la empresa.

¡Que se pronuncie el director! el día que las trabajadoras se tomaron las oficinas administrativas del Hospital

Las y los trabajadores del Sindicato Siglo XXI en su décimo día de huelga realizaron nuevamente una  marcha interna en el Hospital regional de Antofagasta, ubicándose fuera de la oficina del director del hospital, esto como una medida desesperada ante la intransigencia de la empresa Sacyr, la cual les había dejado sin el pago de la quincena. El mismo día, en reunión entre el sindicato y la dirección del hospital, el sindicato denunció un brote de COVID con altas probabilidad de cepa DELTA, a causa de las precarias condiciones de las y los trabajadores que mantenía el sector de lavandería.

Luego, la última oferta de la empresa fue rechazada por la asamblea,  pero la empresa solicitó que la votación fuera emitida por urnas y ante ministro de fe como se estipula legalmente, pero pasando por alto la voluntad democrática del sindicato. El sindicato actuó rápidamente y por medio de una amplia campaña, se desarrolló al día siguiente la votación. El resultado fue un rechazo rotundo a la última propuesta de la empresa con un 84%, incluso fue una votación mayor que para el inicio de la huelga.

Paralelo al proceso de votación se inició una escalada mediática respecto al brote covid delta que había dejado a 20 trabajadores del área de lavandería en cuarentena. Se multiplicaban las fotos de la basura acumulada en baños y salas de hospitalización, y es así como el sindicato por medio del comité de huelga organizó el bloqueo de lavandería.

Un grupo distractor de decenas de trabajadoras, acompañadas de sus dirigentes sindicales, la concejala Natalia Sanchez y el abogado Daniel Vargas, intentaría entrar por la puerta principal, donde decenas de guardias se agolpaban evitando su entrada. Mientras esto ocurría, un grupo de trabajadores acompañados del candidato a diputado Lester Calderón y de jóvenes que se solidarizaban con su lucha, irrumpieron por la parte posterior del hospital y corrieron a través del estacionamiento, llegando rápidamente a las puertas de la lavandería.

La situación allí era escabrosa… un puñado de trabajadores, visiblemente fatigados luego de 36 horas de trabajo,  trataban de hacer funcionar la lavandería. El grupo encargado del bloqueo les solicitó retirarse mientras movían mesones y carros de ropa sucia sobre las puertas para evitar la entrada de los guardias. La resistencia la pusieron los supervisores y jefaturas, quienes luego de verse en absoluta minoría procedieron a retirarse. Los trabajadores del lugar también salieron, incluso aplaudiendo el bloqueo. Ellos también sabían que la situación no daba para más.

Los efectos fueron inmediatos. El hospital declaró que la situación era insostenible y obligó a la empresa concesionaria a responder a las demandas del sindicato. Mientras esto sucedía, la acción se difundió por redes sociales, donde se mostraba las insalubres condiciones de trabajo y que posteriormente fueron denunciadas en un punto de prensa. Llegaron todos los medios y antes que la empresa intentara criminalizar esta acción el sindicato dio su versión, con pruebas en manos, mostraron las condiciones a las que estaban sosteniendo a los trabajadores que estaban en el lugar y pusieron en evidencia el grave peligro al que, la soberbia de Sacyr, estaba exponiendo a toda la ciudad.

Durante el bloqueo, en una muestra de buena fe en la mesa negociadora, se acordó entregar ropa fundamental para el funcionamiento del sector de cirugía y otras áreas críticas, las trabajadoras en huelga a cargo de lavandería administraban que entraba y que salía, todo esto ante los ojos atónitos de enfermeras y el personal que desconocían la real labor que llevaban adelante las huelguistas.

Luego de horas de mantener el bloqueo y negociaciones, el sindicato logra el triunfo de sus demandas. Un salario líquido de $502.000 y otras demandas fueron rápidamente concedidas, sólo quedaba votar, esta vez bajo la dinámica de asamblea a mano alzada, esta última propuesta.

Eran cerca de las 17.00hrs y la votación final se hacía a las afueras de lavandería en una masiva asamblea con cientos de trabajadores, trabajadoras y sectores solidarios, quienes a mano alzada aprobaron la última propuesta de la empresa… la atmósfera era de una inconmensurable alegría, lograron doblarle la mano a la patronal. Hoy no solo volverían a sus puestos de trabajo con su merecido aumento salarial, sino además con la cabeza en alto, de haber llevado adelante una dura lucha y haber ganado, dejando en claro que  ¡Sin Aseo No Hay Salud!.

Son personal de primera línea, son esenciales, todos y todas lo sabían.

(*) La versión original (y más larga) de este reportaje fue publicada en : https://www.laizquierdadiario.cl/Apuntes-para-un-balance-Como-triunfo-la-huelga-de-las-trabajadoras-de-Siglo-XXI

 

Comentarios (1)

  • Guille

    Nuevamente publicando a los «amigues» de Boric. Mal Miguel Silva

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