El populismo posmoderno: El Partido de la Gente, ¿independiente de qué?, reflexiones en torno al periodo y la correlación de fuerzas en el escenario actual

Por Velásquez, J. Wallmapu

El PDG o Partido de la Gente concluyó parte de su proceso de legalización ante el SERVEL la semana recién pasada reuniendo más de 35.000 firmas, constituyéndose en las 16 regiones del país, irrumpiendo como el octavo partido con mayor número de militantes inscritos. Enarbolando consignas de representar a la ciudadanía, siendo el único partido exclusivamente compuesto de independientes, además del ya clásico no ser ni de izquierda ni de derecha y declarando como objetivo el venir a ponerle fin al duopolio. Esto último un tanto vencido o desfasado si se consideran los resultados de la última elección en la que ambos conglomerados de la transición se vieron arroyados en las urnas, por lo que la superación del duopolio pareciera ser un proceso en curso, recogiendo también las recientes declaraciones de parte de timoneles del PPD que han desahuciado a la colectividad tras quedar fuera de las primarias del PC-FA. De todas formas, la constitución de este nuevo partido termina siendo un fenómeno que quizás vale la pena detenerse a observar si se considera como una expresión dura de populismo.

¿Qué venden los caudillos detrás de esta apuesta política?

El contenido discursivo que anuncian es añejo, por decirlo menos, siendo algo característico del populismo el intentar desmarcarse de los proyectos ideológicos presentes en la sociedad, emergiendo como alternativa en periodos de álgida conflictividad social, manteniendo al final del día el orden establecido para los poderosos. Ejemplo de esto es cómo emergen en Latinoamérica experiencias populistas en la primera mitad del siglo XX, derivados de cierta forma del fascismo italiano, surgiendo como respuesta al avance del marxismo en el continente y al peligro que significaba la integración de las masas populares migrantes provenientes del campo, que se insertaban en las grandes ciudades de la época. Declarando estos proyectos en el plano discursivo una crítica tanto al liberalismo como al marxismo, sin embargo, manteniendo la narrativa del ascenso social y del esfuerzo individual, pero, incorporando ideas de justicia social, que hicieran abandonar la exacerbación de la masa por un cambio colectivo y radical de la estructura social. Aplicable de cierta forma al escenario que enfrentamos como país, con grados de incertidumbre que pueden aparecerante la pugna abierta posterior a la revuelta de octubre del 19, la cual aún no se resuelve, de la que sectores conservadores se han aprovechado para propagar el terror ante el fantasma del chavismo.

Superficialmente, el declararse independientes como estrategia para captar adherentes parece lo más atractivo en este periodo, por algunas razones que intentaré plasmara a continuación. Lo primero, y lo más obvio, si se considera que, según la CEP de abril de 2021, el 41% de la población no se declara ni de izquierda ni de derecha, lo que es esperable siendo que la despolitización y la desconexión del plano ideológico es un pilar central del proyecto y del discurso neoliberal que ha sumido a la población desde los años 80. Lo que a su vez dio paso por mucho tiempo a que la mismísima UDI tuviera como bajada el adjetivo “popular”, teniendo así una real inserción en las poblaciones. Lo segundo y en relación a lo anterior, la despolitización y desconexión ideológica promovida por el neoliberalismo profundizó a su vez la crisis sistémica que dio sustento a la revuelta, esto en lo que respecta a la deslegitimidad de las instituciones, para dejar todo en manos del mercado, impugnándose así los mismos partidos, sobre todos los que gobernaron en los últimos 30 años, el duopolio, al dejar de ser una herramienta útil para el pueblo para procesar sus demandas y dar resoluciones efectivas. Tercero, la desconfianza a los partidos se profundiza en este nuevo periodo, lo que se expresó en las pasadas elecciones en que los proyectos “independientes” se robaron la elección. Por lo que el colgarse de esto pudiese verse tentador para venderte como alternativa, pero, ¿es así de sencillo?

Lo anterior se da en el plano de lo discursivo y en el ideario que el neoliberalismo intenta plasmar como realidad, con sujetos apolíticos, pero la ideología es algo presente en la sociedad como telón de fondo y está en constante disputa. Es innegable que dadas las correlaciones de fuerza en el nuevo periodo político que vivimos, los sectores transformadores articulados en las distintas expresiones de izquierda han tenido una avanzada en la subjetividad del campo popular, si bien el sujeto popular, incluso durante la masificación de las protestas no se definía o define como una persona de izquierda, en su mayoría, en los hechos defiende un programa de transformación, con una fuerte impronta, al menos antineoliberal, lo mismo a nivel general estando el 85,8% de la población de acuerdo con el movimiento social en curso en octubre, según la Encuesta Termómetro Socialde octubre del 2019. Falta de claridad ideológica y negación de grandes relatos como los que ofrece tener una perspectiva socialista, fenómeno posmoderno, propio de los tiempos que vivimos, pero que choca con la realidad y las condiciones materiales de los sujetos, los cuales pareciera tienden a luchar por su emancipación. Parte de eso es lo que se expresa en las urnas en las elecciones de mayo, al menos de parte de quienes votan, teniendo en consideración que realmente la abstención obtuvo la mayoría aplastante, dando muestras de que la crisis sigue en pie y que la performance ideada por el bloque en el poder por salvaguardar la institucionalidad con el proceso constituyente no es suficiente. Obviando eso, ¿se eligieron proyectos independientes por sobre los partidos tradicionales?, sí, pero independientes vinculados de cierta forma al espíritu de lo que representó la revuelta, quedando por lo mismo reducida la derecha en la conformación de la constituyente ni siquiera a un tercio de la misma y dándose un avance significativo de sectores de la izquierda socialdemócrata o progresistas que se definen como antineoliberal, los cuales no habían tenido oportunidad previamente para imponerse electoralmente, esto marca una tendencia.

La eventual candidatura presidencial levantada por el PDG, ¿es realmente peligrosa para el proceso de transformación en curso?, ¿podrá capitalizar parte del descontento popular y desviarlo a la nada? o dado el escenario, ¿vendrá a reemplazar a la moribunda derecha política? Nos encontramos en un momento de reacomodación de las fuerzas políticas y como se mencionaba al comienzo, es normal que surjan proyectos que pretendan frenar los avances que se puedan conquistar mediante estas viejas tácticas de parte del poder. Parte de la población posiblemente adhiera, posiblemente descolgados de los viejos referentes de la recalcitrante derecha popular, quétanto peso tendrán está por medirse.

A pesar de las trampas e intentos de haberle puesto fin a la historia, hoy en Chile y en varios territorios de Latinoamérica y el mundo, la ideología dominante está en disputa y se abre espacio a los sectores que quieren una transformación radical de la sociedad, tras años de luchas dispersas, de organización y acumulación de fuerza en las mismas.

Finalmente, siendo optimistas, si miramos nuestro propio proceso, y suponemos la posibilidad de una eventual apertura democrática en el plano institucional, como lo ocurrido en el periodo de la Unidad Popular, guardando las proporciones, pudiese darse paso a mayores grados de confrontación que permitan avanzar aún más, pero hoy bajo un escenario posmoderno y volátil que termina por permear a la misma militancia de los partidos que disputan estos espacios institucionales, lo que plantea un mayor desafío para quienes están a la base o deciden construir una alternativa por fuera. No se lucha en lo discursivo por el socialismo, pero debemos encargarnos de darle forma a ese proyecto difuso anhelado por el pueblo, y en base a este mismo principio, los esfuerzos de articulación y defensa deben ser mayores, ya que vendrán embates de intentar arrebatar lo avanzado, en este escenario minado por las indefiniciones, mediante este tipo de proyectos políticos populistas o a través de grupos abiertamente fascistas como los que también han comenzado a surgir.

Comentarios (5)

  • Pablo

    Hola, me quedó una duda después d leer el artículo… por q se enfoca como si el pdg apareció después del 19 d octubre?.. hace bastantes años q esta presente, no conformado, pero su cara «visible» lleva 2 campañas… basicamente usando siempre las mismas ideas….según el artículo «populistas»….
    populismo?, como si este no fuera parte d la política?. Acaso el duopolio nunca ha sido populista?. Basta con leer cada uno d los programas de gobierno anteriores y ver cuanto lograron cumplir. Educación, salud, seguridad y obvio sumamos pensiones, son los caballitos d batalla d cualquier candidato, transversalmente, por q tocar estos temas es ser populista, mas aun para alguien fuera del duopolio… por ultimo varid d las ideas presentadas por el pdg y tildadas d populistas las campañas anteriores, resultaron ser validas ahora, incluso siendo leyes varias d ellas… Es cosa d buscar información, leer, ver vidoes por ultimo, quizas así el artículo no seria tan populista, saludos.

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  • Jeorgina silva

    Al final … ?
    Llevamos más de 10 años en este proceso. Populismo…cuando parisi hablo de la ley de quiebra en las personas..
    Cuando hablo de autoprestamo del dinero AFP y hoy lo están devolviendo.
    Infórmese no solo en la encuesta CADEM!!!
    Las redes sociales son importantes HOY!!
    LA TV MIENTE!!

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  • Gabo

    Tildamos de populista a los problemas reales del momento, cuando en verdad son problemas presentes en la gente, pero le bajamos el perfil marcándolos como populismo?, que absurdo, Si hablamos de Jubilaciones paupérrimas y el caballito de batalla de cualquier político se enfoca en solucionar ese problema, le decimos populista por que las jubilaciones son trending topic ese momento? (y no solo en redes sociales), digamos la verdad, la competencia tilda de populista la realidad para bajarle el perfil y no realizar mejoras reales, populismo en política son los problemas reales en el momento presente.

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  • Tomás

    En síntesis:

    – Viene del mundo empresarial (hasta Piñera lo dijo en su momento)
    – Ideológicamente se ubica en la centro-derecha
    – Su «partido» gira en torno a él (no existe proyecto colectivo más allá de eslóganes)
    – Ha intentado posicionar a familiares suyos en la política (nepotismo)
    – Le han salpicado escándalos de lucro en educación (por su hermano), estafa (negocio inmobiliario) y autoritarismo en su «partido» (quiebre con el chanta de Lorenzini).

    Este piensa y actúa IGUAL que Piñera, buscando aprovechar cualquier oportunidad que le genera lucas y poder, sobre todo después del 18-O, ya que luego de los cagones votos que sacó en la elección anterior donde participó dijo que no volvería a participar en política (aunque después igual intentó meter a familiares en cupos parlamentarios, pero menos mal les fue horrible)

    ¿Lo bueno? Le robará votos a la nefasta Concertación. ¿Lo malo? Muchos caen en el juego de estos chantas que no contribuyen en nada a la política y la democracia.

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  • Alexander Diaz

    Cualquier buen lector sabrá que es un PRECARIO ARTICULO. Principalmente porque recurre a analogías con el Fascismo que no tienen ninguna equivalencia (falacia de analogía) para convencer de aquello que no sabe Demostrar. Si bien el autor presenta un débil argumento, intenta compensarlo citando un par de encuestas para Aparentar Seriedad, pero no pasa desapercibido que único fin es camuflar su propia OBSESIÓN IDEOLÓGICA, pretendiendo excluir a todo Movimiento Social que no encaje con su Propia Obsesión.

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