«El país que quiere construir el Gobierno de Gabriel Boric» por Miguel Silva

El país que quiere construir el Gobierno de Gabriel Boric.
Miguel Silva

El día 13 octubre, Nicolás Grau, uno de los encargados económicos de la candidatura de Gabriel Boric, figuró en un largo artículo en el Diario Financiero en el marco de una presentación que hizo en el Club Monetario de la Universidad Finis Terrae. Acá vamos a discutir lo que dijo, y lo que no dijo Nicolás Grau.
Pero antes de opinar, sería mejor mirar la economía de hoy con el propósito de entender el porte del desafío que va a enfrentar un nuevo gobierno de Gabriel Boric.

La economía hoy
Usando cifras (en miles de millones de dólares) de 2018 y 2021, podemos medir la riqueza que genera la economía y en las manos de quienes caen los huevos del oro.
Entonces, mirando a la economía de 2018, vemos que de los 298 (mil millones de dólares de ese año), las ganancias llevan 146, las inversiones 33 y los sueldos 117.
Es decir, las ganancias llevan casi la mitad de todo la riqueza de la economía.
¡Eso no se dice ni en los programas sobre la economía, ni en las noticias en la televisión, ni en la radio o los diarios!

La estrategia de un futuro gobierno de Gabriel Boric.
Frente esa situación, frente a esa explotación, el corazón de la estrategia del próximo gobierno es la Reforma Tributaria.
El plan de Reforma Tributaria que describe Nicolás Grau en el Diario Financiero, vale 8% del PIB de 2021, es decir más o menos 24 (miles de millones de dólares).
De estos 8 puntos del PIB o 8%, 2,5% provendrán de medidas para reducir la evasión en los Impuestos, 1,5% de un nuevo impuesto al patrimonio, 1% de impuestos verdes y cambios al tributo a los combustibles, 1% adicional del Royalty minero, entre 1 y 1,5% de aumentos en la tributación a la renta y otro punto en restricciones y eliminaciones a exenciones tributarias.

Bueno, de estos 8 puntos o porcentajes, se gastarán 2,5 para mejorar las pensiones, 1,5 en educación, 1,5 en políticas para la ciudad, 1 en salud, entre 1 y 2 a políticas de desarrollo e impulso a la ciencia.
Esas medidas se pondrán en marcha sin aumentar la deuda fiscal. Grau enfatizó que el programa respetará la regla fiscal y que se buscará una “transición hacia la convergencia” de las finanzas públicas, ya que “lo importante es que los nuevos gastos se puedan sostener con el tiempo”. Es decir, uno, o sea el gobierno, no puede gastar el dinero que no tiene, sino hay que tener más dinero para aumentar el gasto.

Comparando el porte de las ganancias que vimos arriba con la Reforma, podemos ver que ésta representa una pequeña parte de las ganancias que las empresas sacan todos los años. La Reforma vale 24 y las ganancias valen 146 (miles de millones). Por lo tanto, parece que el gobierno no quiere tocar com fuerza las ganancias, a pesar del hecho que son el corazón del sistema económico del país, y del mundo.

Bueno, en el plan del gobierno, según Nicolás Grau, los 24 mil millones de dólares que representa la Reforma Tributaria, se dividen entre Pensiones (7), Educación (4), Desarrollo Ciudad (4), Salud (3) y Desarrollo económico (6).
Para ver el impacto de este dinero (por lo bueno o lo malo), el presupuesto de Salud este año , por ejemplo, fue 12 (mil millones de dólares). Entonces el aumento en recursos para la salud sería una cuarta parte de lo que se gasta hoy, tomando en cuenta, además, que el aumento tiene una gradualidad de unos ocho años. Es decir, va a demorar ocho años para aumentar los recursos anuales para la salud en una cuarta parte.

Y, para ver la riqueza de las empresas de la minería privada, las ganancias que llevaron en 2018 (hasta septiembre) eran 3 (mil millones de dólares), royalty pagado 0,25 e Impuestos de Primera Categoría pagados 1,6.

Las posibilidades de éxito de la estrategia del gobierno.
Con el propósito de implementar la Reforma con éxito, el gobierno va a trabajar en levantar una Convergencia con los que actualmente controlan esa economía… con los empresarios.

Para lograr un nivel neutral de carbono, por ejemplo, “el grueso de la inversión debe venir del sector privado. Estamos conscientes de que debe haber un cambio, pero creemos que esos cambios se pueden hacer con gradualidad” dice Grau en Finis Terrae. ¿Y por qué dice eso?… porque “intentaremos hacer cambios con acuerdos, no queremos hacer cambios con poco acuerdo porque se pueden dar vuelta en el tiempo”.

Y en general, “No estamos pensando en que el Estado haga toda la inversión. El sector privado seguirá siendo el sector predominante en la inversión ´productiva´”.
Esto, a pesar del hecho que los mismos espresarios invierten solamente un 20% de las ganancias que estrujan cada año.

Está claro el proyecto de Convergencia, entonces, pero las posibilidades de su éxito dependen mucho del estado de la economía nacional y mundial.

El fin del neoliberalismo exitoso.
Ya sabemos que el estado de la economía es la base que financiará los costos de una vida más digna, tanto como ha financiado durante los últimos treinta años, la vida alegre de los ricos y poderosos de este país.
Y también sabemos que muchos piensan que la economía neoliberal ha llegado a su fin, por lo tanto, no queda nada más al gobierno que crear otra economía capaz de financiar los costos de una vida mejor. De hecho, desde hace casi una década la economía ha crecido poco.

Entiendo por economía neoliberal, una economía capitalista en que los capitalistas se dedican a eliminar las reformas sociales otorgadas durante períodos anteriores, y donde el Estado juega su rol en esa ola de ataques para bajar a un mínimo los costos sociales asignados a la clase trabajadora. Esa época neoliberal ha dejado instalados –¿para siempre?- cambios en la economía. En ese sentido, el neoliberalismo va a ser exitoso para siempre.

Ha dejado una economía extractivista, globalizada y con un nivel relativamente bajo de gastos sociales. Como consecuencia, los trabajadores del país estamos endeudados y endeudadas porque los sueldos no alcanzan para vivir bien. Peor aún, parte de nuestros sueldos se ocupa como fuente de financiamiento a bajo costo – a través de las AFP – en las empresas grandes. Y se financian las transferencias estatales, los subsidios de varios tipos que reciben los trabajadores más pobres, con el IVA pagado por trabajadores mejor pagados.
Ni hablar de la crisis que enfrentamos, crisis climática provocada por las mismas empresas nacionales y globales tan cercanas al corazón de los que creen en un futuro capitalista.

Vimos que, desde hace casi una década ya, la economía ha crecido poco. Bueno, los empresarios tienen muy presente el estancamiento de la economía, que ya estaba en plena vigencia ANTES de la pandemia. Pero el mero hecho que pudiera entrar a gobernar Gabriel Boric y el PC, también los tiene preocupados.
Es decir, una vez que el impacto de los tres (o cuatro) retiros de las AFP haya terminado, una vez que se haya gastado ese dinero y el consumo vuelva a lo de siempre, los bajos niveles de inversiones van a traer de vuelta el estancamiento durante el proximo año, 2022. Se explica ese estancamiento por «la normalización del consumo y un crecimiento débil de la inversión y de las exportaciones. En el caso de la inversión, no se observa un volumen de nuevos proyectos sustantivo como para aportar dinamismo adicional a la actividad una vez que el consumo se normalice”, argumentó recien Fabián Sepúlveda, economista del Banco Santander.

Los desafiós que va a enfrentar un gobierno de Boric, entonces, ya están en marcha.

Chile y el mundo.
El impacto de la integración de la economía chilena al sistema global es uno de los hechos porfiados que el nuevo gobierno va a sentir cuando entre a gobernar.
Por ejemplo, la gran mayoría de los 213 (mil millones de dólares) que es la deuda externa Chilena, es privada. Y si las tasas de interés en el mundo aumentan, las empresas tendrían que pagar más para mantener sus deudas, no tendrían acceso al crédito casi gratis de siempre y mirarían a su futuro con algo de nerviosismo.
De hecho, los niveles globales de endeudamiento ya son mucho más altos que en 2008, antes de la crisis mundial; también hay cantidad de empresas “Zombie” que no son capaces de crecer, sino solamente de sobrevivir y así pagar sus deudas.
En fin, el sistema mundial es muy inestable y por ende las posibilidades de un futuro estable en Chile no son altas.

Eso, sin tomar en cuenta la crisis climática global y nacional.
A principios de este año, por ejemplo, los investigadores del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) advirtieron de los peligros para la humanidad en dejar que las temperaturas aumenten más de 1,5ºC este siglo. Para mantenerse por debajo de este umbral sería necesario reducir las emisiones de carbono en un 45% para 2030, sobre la base de los niveles de 2010.
Pero el informe UNEP recién publicado sobre la brecha de producción, revela que los países del mundo tienen previsto producir alrededor de un 110% más de combustible fósil sobre los niveles compatibles con un aumento de la temperatura de 1,5 grados para finales de este siglo.
Según el estudio, la producción de carbón se reducirá, pero la de gas será la que más aumente en los próximos 20 años, hasta niveles claramente incompatibles con el acuerdo de París.
En fin, el sistema global, capitalista, que integra estrechamente a la economía chilena, sigue derecho al cataclismo.

Eso dicho, el próximo gobierno, quizás de Boric, tiene que tener una estrategia para cambiar la economía de hoy en otra y así tener cómo financiar los cambios, muy sentidos y públicos, por el gran Octubre.
Planteemos la pregunta…tomando en cuenta que la economía actual ha terminado su período de crecimiento neoliberal, ¿cuáles serían los cambios que el nuevo gobierno va a implementar para “cambiar el sistema”?

El mensaje del Próximo Gobierno.
El país va a cambiar si Boric gana las elecciones. Lo que SÍ va a impactar fuertemente en el país cuando asuma el próximo gobierno (si es de Boric), será el cambio de ánimo, de esperanza, de un futuro mejor, provocado por el éxito en las elecciones y el “fin” de Piñera y el neoliberalismo. Sin duda, ese nuevo gobierno va a festejar esos cambios en el ánimo popular, pero también va a pedir calma, paciencia, buena voluntad, porque, como dice Nicolás Grau, los cambios se deben “sostener con el tiempo”.
El gobierno, en fin, va a proponer un nuevo acuerdo social, un pacto social de Convergencia, para avanzar hacia una vida más digna. Pero con calma.

Como «hecho de la vida», el gobierno aceptará que los cambios, por su naturaleza, demoran.
Nicolás Grau deja la película muy clara sobre el alcance y velocidad de los cambios en su presentación en Finis Terrae.»Esta sigue siendo una economía de mercado y eso requiere respeto por la propiedad, por los contratos y estabilidad institucional, y eso no está en juego en nuestro programa”….”Somos totalmente pro libre comercio, pero los TLC en algunos casos restringen las posibilidades de los países de implementar algunas políticas… Chile no va a salir de ningún tratado de forma unilateral, sino que queremos conversar con los distintos actores.”

El éxito del proyecto de un gobierno de Gabriel Boric, por ende, depende de una convergencia con los poderes que llevan la mitad de la riqueza de la economía en ganancias, y también del apoyo y la buena voluntad de los millones que eran la columna vertebral del gran Octubre.
Sin embargo, aunque ese gobierno va a alcanzar algo de éxito por un tiempo, probablemente con su proyecto, no puede controlar el sistema mundial que ya integra,estrechamente, la economía nacional.

Una Alternativa.
Por lo que hemos visto sobre la economía actual y los planes de un gobierno de Boric, parece que los cambios estructurales que plantea son muy pocos. Eso no es decir que un nuevo sistema de previsión (7 mil millones de dólares) es poca cosa. Es importante y debe mejorar la vida de muchas familias.
Sin embargo, ese gobierno no tiene planes para enfrentar el nivel de ganancias que las empresas estrujan de sus trabajadores y esas ganancias son la fuente de la desigualdad que todos conocemos, en sus múltiples formas. De hecho, según Grau, “el grueso de la inversión debe venir del sector privado” mientras sabemos que las empresas privadas invierten solamente 20% de sus ganancias.
En fin, cuando Nicolás Grau habla en términos moderados en Finis Terrae, transmite al mercado que “grandes cambios” no van a haber. Pero Grandes Cambios vamos a necesitar para cambiar esta economía capitalista en una economía que nos deje vivir bien.

Lo que, probablemente, se nos viene encima con un nuevo gobierno de Boric, es un llamado de calma, paciencia y buena voluntad. Mientras tanto, sectores de la base social van a sentir que tienen más derecho que nunca de exigir aumentos en el “gasto social”, sueldos y casas más dignas. Y pensiones. Algunas de sus demandas formarán parte de la estrategia del gobierno y otras se postergarán hasta un futuro incierto.

Nuestra obra es estar al lado de los sectores de las bases que exigen más, y convencer que una sociedad socialista construida desde abajo y en manos de las mismas organizaciones base, es posible. Sin esa alternativa, no tenemos cómo crear el buen vivir.

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