«El nuevo año será feliz» por Miguel Silva 

El nuevo año será feliz 

Miguel Silva 

  

¿Por qué no sentirte feliz cuando una persona que es representante-en una forma u otra- de la revuelta, ha derrotado a un representante del legado de Pinochet? 

¡Si nos planteamos la pregunta así, es obvio que debemos celebrar el nuevo año con alegría! 

Mejor mirar con optimismo al futuro, porque hoy, sí es posible reconstruir una sociedad más justa y solidaria con el aporte de todos y cada uno, dejando atrás esos largos años de injusticia, de abuso e impunidad. Para que ello ocurra hay mucho que cambiar y se necesita que el individualismo, el egoísmo, la codicia, la insensibilidad, la corrupción que han asolado nuestra vida lo erradiquemos para que aires de solidaridad, de comprensión, de igualdad sean los que recorran todo el país para que más temprano que tarde, los frutos producto del trabajo de todos lleguen hasta el hogar más humilde.  

Lo que sí quiere hacer el gobierno de Boric, su programa, es mejorar la vida de la mayoría de la población, bajar los niveles de desigualdad y así hacer crecer la economía. Debemos estar felices entonces, y sentir que la alegría ya viene… mejor dicho que la alegría ya llegó. 

Pero el éxito del proyecto del gobierno depende de la voluntad de los ricos y poderosos de aceptar los cambios. Hasta ahora no han dicho que NO. 

De hecho, esperando que el gobierno de Boric se caracterice por los grandes acuerdos, Juan Sutil, presidente de la Confederación de la Producción y Comercio (CPC) afirmó creer que “él tiene una oportunidad única de hacer los cambios que la sociedad ha pedido y puede hacerlo de forma eficiente, de forma correcta y en forma racional y equilibrada”, aseverando de paso que “los países que crecen son los países que son estables”. 

La estabilidad y los acuerdos serán la orden del día. 

  La Convención Constituyente y las Propuestas populares 

Los y las constituyentes también quieren mejorar la vida de la mayoría de la población, eliminando las AFP, estableciendo el derecho del estado a controlar las riquezas y el agua del país, dando como derecho la organización sindical y social. Dando como derecho la vivienda y salud dignas. 

Las propuestas constitucionales populares sobre los derechos laborales, derecho a la vivienda, derecho al agua, deben lograr a juntar sus 15 mil firmas (dichas firmas provengan de al menos 4 regiones distintas) … para entrar en discusión. Serán muy buenas noticias si avanzan. Tenemos que, entre todxs, sacarlas adelante, con el apoyo y compromiso de todxs.  

Recién se aprobó una modificación en el Cronograma General de la Convención Constitucional para ampliar el plazo para presentar iniciativas populares de norma. Ahora, puedes ingresarlas hasta el 20 de enero de 2022  

Ya hay cientos de propuestas ingresadas y recuerda que hasta el 1 de febrero hay plazo para firmar en apoyo a las normas. Podrás ingresar y patrocinar con tu firma hasta 7 de ellas. (ver detalles abajo)

  Los obstáculos en el camino. 

Bueno, somos felices, pero las medidas, las leyes, que van a implementar los cambios propuestos por la Constituyente y por el Gobierno de Boric, tienen que estar aprobadas en el Congreso y el Senado, donde nuestro lado no tiene mayoría. 

Así va a volver a nuestras vidas, otra vez más, la negociación y la «política». Van a entrar a nuestro vocabulario las frases «de a poco», «avancemos con calma» y «dentro de lo posible». 

Felices, entonces, dentro de lo posible. Pero felices igual. 

¿Será posible lograr los cambios propuestos en la nueva Constitución, como dijo Juan Sutil, «en forma racional y equilibrada»?, pregunto yo. 

Sí y No. Sabemos que por lo menos algunos de esos cambios van a enfrentar el bloqueo — o mejor dicho enfrentar una dura negociación dirigida por la derecha para diluir el tipo de cambios que se proponen en el Congreso y el Senado. Por ende, sabemos que será necesario, indispensable, aplicar la fuerza social a los honorables diputados y senadores, desde afuera de sus edificios. 

Es improbable que esa fuerza estará organizada por el gobierno de Boric, porque ese mismo gobierno será interlocutor válido en las negociaciones, y la oposición va a insistir que cualquier intento de ejercer «presiones desde afuera», va a romper el proceso de negociación. «No negociamos bajo presión», van a decir.  

¿Cuántas veces hemos escuchado esa frase de representantes de patrones en conflicto? 

¿Seríamos nosotros, entonces, los que vamos a tener que ejercer la fuerza social «desde afuera» sobre las negociaciones en el Congreso y el Senado?  La conciencia, la organización, la masividad y la confianza de las bases tiene que crecer para saber cómo ejercer esa presión.   

La Convención también debe actuar para que la atención pública se fije en ese proceso. No se trata de mera discusión solemne entre lxs constituyentxs, sino un mejor manejo de la comunicación y de las expectativas. Podrían declarar públicamente que «en 30 días votarán el fin de la privatización de los derechos privados de agua», o «el comienzo de la recuperación de la educación pública», o «el fin de las AFP». Es decir, transformar los derechos en grandes convocatorias antes del día de votación.  

  Las peras del olmo. 

Hay que hacer todo lo posible para ganar, que no se tenga miedo ante la condena mediática y política de la oposición. Sin lucha, no podemos ganar. Y no debemos perder el ánimo antes de entrar a pelear 

Ahora bien, algunos con experiencia insisten que el gobierno de Boric no es un gobierno revolucionario. «Viste, te lo dije», suelen decir cuando Boric habla de la moderación. Que no hay que esperar peras radicales de un olmo socialdemócrata, por así decirlo. No veo las cosas en esos términos tan simples.  

No es tan así, porque las peras son consecuencias de la polinización por las abejas de las flores del peral. Las abejas no saben para quienes trabajan cuando laboran en la recolección del polen que se usa como alimento en su colmena. Las abejas también polinizan las flores del olmo y así nace la fruta (más bien las semillas) del olmo.  

Es decir… tanto las peras como las semillas del olmo son consecuencias de las labores abnegadas de las abejas. Nadie sabe para quién trabaja. 

En el mismo sentido, la labor de un gobierno podría traer consecuencias muy distintas a las propuestas. Un gobierno puede laborar para ser moderado, pero igualmente crear situaciones de movilización porque, sin o con querer, reanima las bases sociales de gran número de personas. 

Por ejemplo, los trabajadores del Cementerio General que fueron a saludar al presidente electo, tienen la esperanza que, en su gobierno, los trabajadores de los Cementerio Municipales, vuelvan a tener carrera funcionaria y estabilidad laboral. Derechos Extirpado por la ley 18.096 que traspasó los Cementerio públicos a las Municipalidades. Hoy viven con la esperanza, independiente de las intenciones Gabriel Boric. 

Algunos «ilusos» dicen que hay que dejar que gobierne tranquilo  Boric, pero tanto ellos, como los de la «pera y el olmo «, no ven que hay una interacción entre los intentos de un gobierno dedicado a los avances y la estabilidad, y sus consecuencias radicales no muy deseadas. 

Lo que necesitamos, creo yo, es celebrar la victoria de Boric y el comienzo de su gobierno en marzo con alegría, como un nuevo punto de partida para nuestros pueblos, sin el cinismo de los desconfiados, ni la credulidad de los ilusos. Y trabajar para la reorganización masiva de las bases. 

  Reforma y Revolución 

Es fácil ubicar esa gente que habla de ese viejo tema de la reforma y la revolución, porque son tan fomxs y desubicadxs. Asi hablan lxs que miran a la historia con lentes de corto plazo. 

De verdad, no puedes tener una revolución sin ganar las reformas, porque los millones de las bases tienen que sentir sus propias capacidades y fuerzas para revolucionar un país y esa capacidad se aprende en la lucha por las reformas. 

En otras palabras, ese mismo proceso de luchar por las reformas, los cambios, nos enseña que la revolución la hacen millones de personas y el socialismo es el control por aquellos millones desde abajo hacia arriba. 

Por eso, los lentes de corto plazo nos distorsionan la vista. 

Ahora bien, ¿qué hacemos los «porfiadxs» (y según algunos los «fomxs» y los «desubicadxs») que sabemos que los cambios profundos en la estructura social del país son necesarios, son indispensables, para mejorar la vida de la mayoría de la población? 

Ayudamos en el renacimiento de las bases sociales y también en su conciencia que, sin lucha social por los cambios, no son treinta pesos sino cuarenta o cincuenta años. Y sin revolución, las reformas no son permanentes. 

 

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