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«El largo brazo de Washington se extiende por el Sahel africano» Por Vijay Prashad

Por: Vijay Prashad

El 16 de marzo de 2023, el Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, anunció (durante su visita a Níger) que el Gobierno de los Estados Unidos proporcionará 150 millones de dólares de ayuda para la región africana del Sahel. Este dinero, dijo Blinken, “ayudará a proporcionar apoyo vital a los refugiados, solicitantes de asilo y otras personas afectadas por los conflictos y la inseguridad alimentaria en la región”. Al día siguiente, UNICEF emitió un comunicado de prensa con datos de un informe publicado este mes por las Naciones Unidas, en el que se afirmaba que 10 millones de niños y niñas de los países del Sahel central, Burkina Faso, Malí y Níger, necesitan ayuda humanitaria. UNICEF ha solicitado 473,8 millones de dólares para apoyar sus esfuerzos por proporcionar a estos niños y niñas las necesidades básicas. Según el Índice de Desarrollo Humano para 2021, Níger es uno de los países más pobres del mundo, encontrándose en el puesto 189 entre 191 países (esto, a pesar de poseer grandes reservas de uranio); los beneficios del uranio han ido a parar – durante mucho tiempo – a empresas francesas y otras multinacionales occidentales. El dinero de la ayuda estadounidense no irá a las Naciones Unidas, sino que se desembolsará a través de sus propias agencias, como la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.
Al noreste de Niamey (la capital de Níger) y cerca de la ciudad de Agadez, se encuentra la Base Aérea 201, una de las mayores bases de aviones no tripulados del mundo, que alberga varios MQ-9 Reaper armados. Durante una rueda de prensa con Blinken, el ministro de Asuntos Exteriores de Níger, Hassoumi Massoudou, reafirmó la “cooperación militar” de su país con los Estados Unidos, que incluye el “equipamiento… de nuestras fuerzas armadas, para nuestro ejército y nuestra fuerza aérea e inteligencia”. Ni Blinken ni Massoudou hablaron de la Base Aérea 201, desde donde los Estados Unidos monitorean la región del Sahel, entrenan al ejército de Níger y proporcionan apoyo aéreo a las operaciones terrestres estadounidenses en la región (todo ello quedó claro en diciembre de 2021, durante la visita de la sargento mayor jefe de la Fuerza Aérea JoAnne S. Bass a la base). Los Estados Unidos gastarán 280 millones de dólares en esta base (el doble de la ayuda humanitaria prometida por Blinken), incluidos 30 millones anuales para mantener las operaciones en la Base Aérea 201.
Blinken es el primer Secretario de Estado estadounidense que visita Níger, un país al que su propio departamento acusó de “importantes problemas de derechos humanos”, como “ejecuciones ilegales o arbitrarias, incluidas ejecuciones extrajudiciales cometidas por el Gobierno o en su nombre” y torturas. Cuando en una rueda de prensa un periodista preguntó a Blinken qué harán los Estados Unidos “para llevar la democracia” a Burkina Faso y Malí, este respondió que están vigilando el “retroceso democrático, los golpes militares, que hasta ahora no han conducido a la renovación de un proceso constitucional democrático en estos países”. Los Gobiernos militares de Burkina Faso y Malí han expulsado de sus territorios la presencia de militares franceses y han indicado que no acogerían con agrado más intervenciones militares occidentales. Un alto funcionario de Níger me dijo que la reticencia de Blinken a hablar directamente sobre Burkina Faso y Malí podría deberse a la angustia por la tambaleante democracia en Níger.
El presidente de Níger, Mohamed Bazoum, se ha enfrentado a graves críticas dentro del país por la corrupción y la violencia. En abril de 2022, el presidente Bazoum escribió en Twitter que 30 de sus altos cargos habían sido detenidos por “malversación o apropiación indebida”, y que estarían en prisión “durante mucho tiempo”. Se trataba de una declaración perfectamente clara, pero ocultaba la corrupción más profunda dentro de la propia administración de Bazoum (incluida la detención de su ministro de Comunicaciones, Mahamadou Zada, por cargos de corrupción), que se reveló a través de una auditoría de los gastos del país en 2021 que puso de manifiesto la desaparición de millones de dólares de fondos estatales. Además, un tercio del dinero gastado por Níger para comprar 1.000 millones de dólares en armas a empresas armamentísticas entre 2011 y 2019 fue robado por funcionarios del Gobierno, según un informe del Organized Crime and Corruption Reporting Project.
En diciembre de 2022, durante la Cumbre de Líderes África-Estados Unidos, el presidente Bazoum se unió al presidente de Benín, Patrice Talon, para formar parte del proyecto estadounidense conocido como “Corporación del Desafío del Milenio” (MCC, por sus siglas en inglés). El Gobierno estadounidense prometió 504 millones de dólares para facilitar el transporte entre Benín y Níger, con el fin de ayudar a incrementar el comercio entre estos dos vecinos. La MCC, creada en 2004 (en el contexto de la guerra de los Estados Unidos contra Irak) se ha expandido hasta convertirse en un instrumento utilizado por el Gobierno estadounidense para hacer frente a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) liderada por China. Altos funcionarios de Níger, que solicitaron el anonimato, y varios estudios de autoridades independientes, indican que este dinero de la MCC se está utilizando para mejorar las tierras agrícolas africanas y que la corporación ha estado trabajando con instituciones financiadas por los Estados Unidos, como la Alianza para una Revolución Verde en África (financiada por las fundaciones Bill y Melinda Gates y Rockefeller), y entregar estos recursos agrícolas a las multinacionales del agronegocio. Las subvenciones de la MCC, según los altos funcionarios, se utilizan para “blanquear” la tierra de Níger a intereses empresariales extranjeros y para “subordinar” la dirección política de Níger a los intereses del Gobierno estadounidense.
En la rueda de prensa, le preguntaron a Blinken por el grupo ruso Wagner. “Donde Wagner ha estado presente”, dijo Blinken, “inevitablemente han seguido cosas malas”. Recientemente se han hecho declaraciones sobre el Grupo Wagner (que opera en Burkina Faso y Mali). Las declaraciones fueron realizadas por Vedant Patel, del Departamento de Estado estadounidense, tras el segundo golpe de Estado en Burkina Faso en septiembre de 2022, y por Colin P. Clarke, de la RAND Corporation, en enero de 2023. Los Gobiernos tanto de Burkina Faso como de Mali han negado que Wagner esté operando desde su territorio (aunque el grupo sí opera en Libia), y observadores informados como el periodista nigeriano Seidik Abba (autor de Mali-Sahel, notre Afghanistan à nous, 2022) afirmaron que los países de la región del Sahel se muestran recelosos ante cualquier intervención extranjera. A pesar de repetir muchos de los argumentos de Washington sobre Wagner, el ministro de Asuntos Exteriores de Níger, Massoudou, admitió que la atención que se le presta puede ser exagerada: “En cuanto a la presencia de Wagner en Burkina… la información de que disponemos no nos permite afirmar que Wagner siga en Burkina Faso”.
Antes de que Blinken partiera hacia Níger y Etiopía, la Subsecretaria de Estado estadounidense para Asuntos Africanos, Molly Phee, declaró que Níger es “uno de nuestros socios más importantes en el continente en términos de cooperación en materia de seguridad”. Esa es la valoración más honesta de los intereses de los Estados Unidos en Níger, en gran medida sobre las bases militares de Agadez y Niamey.

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