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«El Capitalismo, como sistema de dominación global, se encuentra en estado crítico» por Nicolás Fuenzalida

Estos apuntes sobre el conflicto en Ucrania, fueron elaborados al calor del debate solidario y revolucionario con múltiples compañeros y compañeras que aportaron a su construcción.  

Por  Nicolás Alejandro Fuenzalida, Asamblea Metro La Granja

¡Abajo la guerra imperialista!  

¡Por la revolución de l@s trabajadores y los pueblos del mundo contra los vasallos del capital! 

 “El Imperialismo es el preludio de la revolución social del proletariado. Esto ha sido confirmado, en una escala mundial, desde 1917”. 06 de julio 1920. Lenin. 

 

El Capitalismo, como sistema de dominación global se encuentra en estado crítico. Su crisis profundizada a raíz de la pandemia ha provocado la ruptura del equilibrio y la decadencia del sistema a escala mundial.  

En la esfera de las relaciones entre estados, la ruptura del equilibrio es la guerra, o bien, más solapadamente, la guerra de las tarifas aduaneras, la guerra económica o bloqueo, etc. Como tal, la guerra es la estrategia histórica de la burguesía que ha empleado para superar sus contradicciones, no obstante, en las condiciones actuales dicha resolución es inviable e irresoluble. 

 Hoy frente a la imposibilidad de las facciones hegemónicas de la burguesía mundial de resolver el problema de la acumulación y revertir el derrumbe capitalista iniciado con la crisis financiera del 2008 y la recesión económica agudizada por la pandemia, ha provocado un recrudecimiento de la ofensiva del capital sobre el trabajo y pueblos del mundo profundizando la pauperización de las condiciones de vida, la catástrofe climática, y, el propio estado beligerante de la situación política internacional nos lleva a concluir que bajo ningún parámetro existe una posibilidad de estabilización.  

Muy por el contrario, la única certeza es la profundización integral de la guerra imperialista. En este sentido es importante reafirmar que “El imperialismo ha surgido como desarrollo y continuación directa de las propiedades fundamentales del capitalismo en general”.  

Vale decir, en la fase actual del declive capitalista, no hay otra posibilidad que asistir a un conflicto burgués a gran escala que empujará al proletariado y a los pueblos del mundo a alzarse contra la guerra imperialista, la burguesía y todos sus lacayos. 

 Por otra parte, las tendencias hacia la ruptura del equilibrio capitalista se desarrollan de forma cada vez más agresiva. Una de las que ha adquirido centralidad producto de la profundización de la crisis estos meses es la disputa Inter burguesa y la tendencia a la guerra imperialista propias de un periodo de crisis, guerras y revoluciones como el que asistimos, que ha actuado como un factor determinante en el reagrupamiento a nivel mundial entre las distintas facciones de la burguesía. 

Importante es recordar que la guerra es el método por el cual el capitalismo, en la cumbre de su desarrollo, busca la solución de sus insalvables contradicciones. En consecuencia, los recientes hechos suscitados en Ucrania, responden al carácter imperialista del conflicto, propias de una época en que el capitalismo ha alcanzado una fase superior de desarrollo, donde las fuerzas productivas han desbordado los límites del estado nación, expresado en la tendencia natural del sistema económico hacia la ruptura de los estrechos márgenes del Estado. 

 

Breves antecedentes históricos.  

Tras la desintegración de la URSS y durante el sostenido proceso de restauración Capitalista en Rusia, fueron alrededor de 27 millones de ruso parlantes que quedaron situados fuera de sus fronteras, parte importante se ubica actualmente en el este de Ucrania.  

Tras un periodo político de inestabilidad encabezado por Boris Yeltsin (1991 – 1999) el PIB se derrumbó, el rublo no era viable, la esperanza de vida cayó radicalmente, la posición de la mujer se degradó, hubo un colapso de las instituciones, surgimiento de políticas mafiosas entorno al poder oligárquico, coronado por una crisis de deuda en 1998, donde se impulsaron reformas capitalistas en lo económico, que implicaron una privatización sin control y una guerra devastadora en Chechenia, cuestión que llevará al poder en reemplazo a Vladimir Putin, quien comienza a desarrollar el nacionalismo ruso bajo el vacío histórico predominante tras la desaparición de la URSS.  

De esta forma bajo la figura del partido “Rusia Unida” se condensarán aspectos del pasado monárquico y soviético. Una combinación hibrida de simbolismos que exacerban la “gran guerra patria” y el imperialismo ruso con una base conservadora de defensa de la iglesia ortodoxa y de los valores tradicionales que ha despertado simpatía en el pueblo Cosaco, Checheno y sectores vinculados con la Iglesia, actualmente el partido Rusia Unida es hegemónico a nivel país con 338 parlamentarios.  

Estos antecedentes nos permiten desmitificar el actual régimen ruso de las miradas nostálgicas y situarla de forma más nítida dentro del contexto de disputa imperialista actual. La disolución de la URSS y la integración al mercado mundial significo un retroceso de sus fuerzas productivas por lo cual hoy se lanza a la guerra para resolver el problema de la acumulación y la debacle Capitalista jalonado por los intereses de los oligarcas capitalistas en Rusia. 

Por otra parte, la OTAN con Estados Unidos a la cabeza han avanzado sostenidamente en la ampliación de su hegemonía a nivel mundial mediante la guerra y el genocidio; conocidas son las invasiones directas o indirectas perpetradas en Irak, Siria, Libia, etc. Conflictos geopolíticos interburgueses que se constituyen en zonas donde se ha desarrollado la guerra imperialista. 

A su vez han ampliado su radio de influencia desde el Atlántico norte a Asia central militarizando todos los Estados que colindan con Rusia, incorporando a la OTAN a países como Polonia, Estonia, Letonia y Lituania. La misma presión ejerce actualmente la OTAN en Asia, donde EEUU, Australia y Japón han establecido un acuerdo político – militar en las narices de China reafirmado el carácter belicista del bloque.  

Bajo este contexto de disputa imperialista, en febrero del año 2014, tras un levantamiento popular, que contó con el apoyo de la OTAN y la participación de bandas fascistas cae el Gobierno ucraniano pro ruso y si instala un nuevo Gobierno cercano a las posturas de occidente.  

Comienzan a producirse una persecución étnica hacia población ruso parlante, similar a lo realizado siglos antes por la emperatriz Catalina en 1862 -1863 en su programa de rusificación donde clausurará las escuelas dominicales ucranianas y descocerá el idioma ucraniano.  

Esta ves será el gobierno ucraniano quien implementará una ley que arrebata el idioma ruso el estatus de idioma regional que originara protestas en Ucrania y que tendrá como resultado la toma de edificios administrativos en Donetsk, Lugansk y Jávrov por rebeldes independentistas, que proclamarán su independencia de Ucrania y que tendrán como respuesta una ofensiva militar de Kiev dando inicio a un conflicto de más de 8 años que a pesar de los acuerdos de alto al fuego de Minsk seguirá sumando víctimas.  

Paralelamente se llevará a cabo la anexión a Rusia de la península de Crimea, que será catalogado como una victoria relevante para Putin y una exacerbación de los elementos nacionalistas en Rusia. 

En enero del 2018. Kiev aprueba la ley que desconoce a los independentistas y las repúblicas del Donbás denuncian nuevamente la violación de los acuerdos de Minsk. De esta forma, paulatinamente la OTAN irá avanzando sostenidamente en sus intereses imperialistas, hasta el punto de rechazar abiertamente la desmilitarización de los países que rodean Rusia, la persistencia en la incorporación de Ucrania a la OTAN y la omisión frente a los ataques de Ucrania a las repúblicas independiente en Donbás.  

Esta situación tendrá como respuesta el reconocimiento de Rusia de las repúblicas independentistas y la justificación propicia para poner en marcha sus planes imperialistas decretando la invasión de Ucrania desde el mar negro y desde la frontera Bielorrusia mediante el ataque aéreo de infraestructura estratégica y el copamiento del Este de Ucrania, desde Crimea al Noroeste, en ciudades importantes como Odessa, Kharkov y Mauripol y Kiev. 

En este marco, China observa expectante los hechos acontecidos y transita desde una posición “neutral” de entendimiento de las medidas de Rusia a raíz del problema de seguridad en la región a un llamado explícito a la negociación.  

A su vez el país asiático observa el comportamiento internacional tras la invasión de Ucrania, lo que le sirve como medición frente a futuras ofensivas hacia Taiwán y también mide las posibilidades que tiene su Sistema de pagos Interbancarios frente a la suspensión de algunos bancos rusos del sistema SWIFT. 

Las respuestas de la OTAN, han sido de abandono (militar) hacia el gobierno de Ucrania, reafirmado por las declaraciones de Biden “de no enviar tropas a Ucrania” cuestión que devela que jamás ha sido su interés la defensa del pueblo ucraniano.  

Por otra parte, se ha impulsado una agresiva ofensiva de castigo económico contra Rusia, censura de sus medios de comunicación y envío de pertrechos de guerra.  Tomando en cuenta los aspectos económicos, según los datos publicados por el Tesoro estadounidense, el uso de sanciones por parte de Estados Unidos se ha multiplicado por diez en los últimos 20 años.  

La anterior administración estadounidense llegó a realizar 3.800 designaciones de sanciones, lo que significa empuñar el bastón de las sanciones tres veces al día por término medio. Desde 2011, Estados Unidos ha impuesto más de 100 sanciones a Rusia. Sin embargo, ¿han resuelto las sanciones estadounidenses algún problema? ¿Es el mundo un lugar mejor gracias a esas sanciones? ¿Se resolverá el problema de Ucrania gracias a las sanciones de EE.UU. a Rusia? ¿Estará mejor garantizada la seguridad europea gracias a las sanciones estadounidenses a Rusia?

 Además, en el caso europeo, no sabemos si éstas serán sostenibles en el tiempo, por el alto grado de dependencia energético que existe respecto de Rusia. A su vez la desconexión de los bancos rusos del sistema SWIFT podría potenciar el sistema CIPS chino, el impulso de un sistema alternativo de la India y también el uso de criptomoneda. 

Podemos concluir que la verdadera esencia del conflicto en Ucrania, cuyo carácter definíamos como imperialista, responde a la lucha entre la OTAN, Rusia y China por el control de zonas estratégicas, el reporto mundial y el saqueo de los países como Ucrania.  

El elemento de defensa independentista de las repúblicas de Donbás tiene un significado subalterno y no modifica el carácter imperialista general de la guerra. Todos los elementos históricos señalados demuestran como las últimas décadas las naciones en pugna han venido preparando sistemáticamente el carácter de este enfrentamiento. En consecuencia, las consignas correctas y el único camino por establecer una paz duradera es la “Transformación de la actual Guerra Imperialista en Rebelión popular contra las clases gobernantes” 

Tal como nos ha mostrado la historia las calamidades extremas de la guerra y los hechos recientes que vivimos como humanidad (pandemia, crisis climática, etc.)  crean una sensibilidad particular en la sociedad ante los fenómenos globales empujando inevitablemente a los pueblos del mundo a un estado de ánimo con un significativo potencial revolucionario, nuestro rol en este sentido no puede ser asumir una actitud pedante de denostación de la opinión, participación y actitud activa de los pueblos del mundo frente a la guerra, tampoco un rol caricaturesco de la misma, sino que un rol de orientación y claridad respecto a las causas estructurales de la misma. 

“El estado de ánimo de las masas en favor de la paz expresa con frecuencia un comienzo de protesta, de indignación y de toma de conciencia del carácter reaccionario de la guerra”. Como hemos visto en las múltiples convocatorias públicas y en redes sociales de rechazo a la guerra. 

Aprovechar este estado de ánimo de las clases oprimidas es un deber revolucionario. (…) “Ellos participarán con el mayor entusiasmo en todo movimiento y en toda manifestación en ese sentido, pero no engañarán al pueblo dejándole creer que sin un movimiento revolucionario se puede alcanzar una paz sin anexiones, sin opresión de las naciones y sin saqueos, una paz sin gérmenes de nuevas guerras entre los gobiernos de hoy y las clases dominantes en la actualidad”. 

En consecuencia, debemos explicar la guerra como un fenómeno de continuidad de la política e inevitable en un contexto de crisis capitalista, barriendo con el pacifismo y asumiendo que quien desee una paz firma y efectiva necesariamente debe asumir una posición activa contra los gobiernos imperialista y la burguesía. Todo lo anterior representa las características centrales del proceso revolucionario en curso, se desprenden las tendencias fundamentales que nos toca enfrentar. En este océano catastrófico que representa el derrumbe capitalista una de las pocas certezas que contamos es que la guerra es la forma en que se desenvolverá el futuro de la humanidad 

no se puede suprimir las guerras sin suprimir antes las clases y sin instaurar el socialismo; (…) reconocemos plenamente la legitimidad, el carácter progresista y la necesidad de las guerras civiles, es decir, de las guerras de la clase oprimida contra la clase opresora, de los esclavos contra los esclavistas, de los campesinos siervos contra los terratenientes y de los obreros asalariados contra la burguesía. Nosotros, los marxistas, diferimos tanto de los pacifistas como de los anarquistas en que reconocemos la necesidad de estudiar históricamente (desde el punto de vista del materialismo dialéctico de Marx) cada guerra en particular. La historia ha conocido muchas guerras que, pese a los horrores, las ferocidades, las calamidades y los sufrimientos que toda guerra acarrea inevitablemente, fueron progresistas, es decir, útiles para el progreso de la humanidad, contribuyendo a destruir instituciones particularmente nocivas y reaccionarias (como, por ejemplo, la autocracia o la servidumbre), y las formas más bárbaras del despotismo en Europa (la turca y la rusa).

En síntesis, el conflicto imperialista en Ucrania inaugura uno de los puntos más críticos de la disputa interburguesa de las últimas décadas  

¡Estamos solo viendo el comienzo!, una etapa de agudización de la barbarie, calamidad y pauperización de las condiciones de vida poniendo en primer orden dentro las tareas revolucionarias la lucha férrea por la transformación de la actual guerra imperialista en guerra civil contra los regímenes burgueses mediante las siguientes iniciativas concretas: 

  • Asumir una posición activa contra la guerra imperialista y mancomunión de la clase trabajadora y los pueblos del mundo contra los gobiernos imperialistas y la burguesía. Denuncian el carácter reaccionario de esta guerra y las mentiras desvergonzadas de la burguesía de todos los países, que esconde el carácter de rapiña del enfrentamiento. Cuestión que se evidencia en el discurso, editoriales, titulares, como el poder de los medios masivos de comunicación de las clases dominantes, han puesto al servicio de sus intereses lo que está sucediendo.  

 

  • Clarificar frente a la clase trabajadora y los pueblos del mundo la naturaleza del militarismo y manifestar con claridad nuestras diferencias con el cínico o utópico pacifismo burgués que considera que la paz puede ser alcanzada bajo el actual orden social imperante. Posiciones que hemos visto por ejemplo en el presidente electo Gabriel Boric, quien asume una posición pacifista desde el punto de vista declarativo, sin embargo cierra filas con el Imperialismo EE.UU responsable de múltiples guerras en las últimas décadas y rinde pleitesía al actual presidente Ucraniano, responsable, en gran medida, de los crímenes perpetrados a población civil en las repúblicas del Donbás.   

 

  • Frente a la maduración de las condiciones objetivas y la apertura ineludible de un periodo de crisis, guerras y revoluciones, combatir el sectarismo y petulancia de la izquierda alentando el espíritu revolucionario contra la guerra, asumiendo un rol activo para que los pueblos adquieran consciencia de este espíritu, lo profundicen y le den forma. 

 

  • Apoyar y orientar todo acción de protesta de los pueblos del mundo contra la guerra, mediante la táctica de transformación de la guerra imperialista en rebelión contra los gobiernos y la burguesía. En este sentido las mujeres del mundo, punta de lanza de toda revolución social, el próximo 08 de marzo deben dar un grito de guerra que resuene en todos los rincones contra la guerra imperialista. 

 

 

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