El apoyo de la oposición nicaragüense al Golpe de Estado en Bolivia: Las alianzas del MRS – UNAMOS con el Gobierno de EEUU y resto de derechas latinoamericanas

Se ha hecho un lugar común de los medios de comunicación privados alineados con la narrativa dominante sobre el escenario político en Nicaragua, el recurrir a figuras que en el pasado fueron parte de la Revolución Sandinista y el Gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, en los años ’80s, para satanizar al actual gobierno nicaragüense, encabezado por Daniel Ortega y el sandinismo. También no pocas organizaciones, movimientos y liderazgos de perfil progresista, se dejan llevar por estos relatos y referencias, habida cuenta, además, de los vínculos históricos que tienen con esas actorías que en los 70s y 80s fueron parte del FSLN, pero se escindieron de él en los primeros años de los ’90s.

Entre esas referencias, pueden citarse a las dirigencias de Dora María Téllez y Sergio Ramírez, y a referencias culturales como Gioconda Belli y Ernesto Cardenal, todos y todas, citadas en innumerables ocasiones como una especie de prueba irrefutable de que el actual gobierno ha devenido en autoritario y una supuesta «traición» de los principios y programa del Sandinismo histórico. El desconocimiento de los detalles de la trayectoria de estas dirigencias y referencias, por desconocido para personas ubicadas en otros países, permite generar un manto de dudas y rechazos hacia el actual FSLN.

Sin embargo, al adentrarse en los detalles y trayectoria de estas actorías, la perspectiva cambia. En una nota anterior, publicamos un extenso reportaje de investigación del medio estadounidense alternativo «The Grayzone», en el que se hace un detallado recuento de cómo este grupo, particularmente nucleado en el antes llamado «Movimiento Renovador Sandinista», MRS (hoy renombrado como «UNAMOS»), ha estado desde hace décadas colaborando y complotando junto a la Embajada y Gobierno de Estados Unidos, con abundante financiamiento estadounidense incluido (Ver De revolucionarios nicaragüenses a informantes de la Embajada de Estados Unidos: cómo Washington reclutó a ex sandinistas como Dora María Téllez y su partido MRS).

Pero la cosa no termina ahí. Otra muestra de la deriva derechista y pro imperial de este grupo, se puede apreciar en un reciente hecho: Su apoyo al Golpe de Estado en Bolivia, ejecutado también con apoyo externo estadounidense, de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos, OEA, y las derechas continentales, como ha quedado al descubierto con el correr del tiempo y las investigaciones, que han mostrado el apoyo logístico de los gobiernos de Macri en Argentina, y Guillermo Lasso en Ecuador, hacia la desestabilización y golpe de Estado contra el Gobierno popular encabezado por el Movimiento Al Socialismo, MAS, y Evo Morales Ayma.

En su página facebook, «Unamos» (el nuevo nombre adoptado por el MRS), publicó:

«Victoria de la democracia en Bolivia
El MRS saluda, y siente como propia, la lucha democrática en Bolivia que ha culminado con la renuncia de Evo Morales.
Evo Morales, contrariando la voluntad popular expresada en el reférendum del 2016, en la que la mayoría de la población dijo NO a la reelección, recurrió a argucias legales para participar en las elecciones del pasado 27 de octubre, mismas en las que ejecutó un fraude para permanecer en el poder.
La movilización del pueblo boliviano, la presión internacional, el decoroso papel de las fuerzas armadas y la policía, que se negaron a reprimir al pueblo boliviano, han logrado no solamente la convocatoria a nuevas elecciones, sino también la renuncia de Morales, artífice principal del fraude comprobado y principal obstáculo para el respeto a la institucionalidad boliviana.
Los y las nicaragüenses continuaremos la heróica movilización ciudadana que se ha dado en los últimos 17 meses y que, a pesar de los crímenes y la represión de la dictadura Ortega Murillo, han hecho posible el aislamiento nacional e internacional del régimen, hasta colocarlo en una crisis irreversible y terminal, que solo podrá desembocar en una Nicaragua con justicia y democracia.
Nuestro saludo al pueblo boliviano por su conquista democrática.
Managua 10 de noviembre de 2019″

 

 

Por esos días, se ejecutaban paso a paso las fases de desestabilización de la institucionalidad boliviana, heredera de la Nueva Constitución redactada en un histórico proceso constituyente entre los años 2006 y 2009. En ello, fue clave la participación del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, quien orquestó una «Misión Electoral» que emitió informes y declaraciones que resultaron claves en las acusaciones de fraude electoral relativas a las Elecciones Generales del 20 de octubre de ese año. Con el correr del tiempo, e investigaciones de distinto tipo, se determinó que tales acusaciones carecían totalmente de fundamento, y las elecciones y la entrega de sus resultados habían resultado limpias.

No está de más señalar que ha sido el mismo Luis Almagro, y su conducción en la OEA, factores claves en el asedio y agresión hacia el Gobierno de Nicaragua, y hoy por hoy, también da pasos en torno al desconocimiento de las recientemente pasadas elecciones en Nicaragua.

También, resulta necesario señalar que, a diferencia de lo que señala la declaración del «Unamos» nicaragüense, esta desestabilización de la democracia boliviana, lejos de tener un «decoroso papel de las fuerzas armadas y la policía», tuvo numerosos episodios de cruenta represión estatal contra la resistencia popular al Golpe, como ha quedado firmemente documentado por organizaciones de todo tipo, tanto bolivianas como internacionales.

 

El escenario político en Nicaragua, y su repercusión en el progresismo y las izquierdas en Chile

Una mención de todo esto hacia el escenario chileno. En medio de las campañas por las Elecciones en Chile, el tema de Nicaragua se ha tomado una parte de los debates y posicionamientos de las distintas fuerzas y actorías políticas, generando intensas disputas en el campo de las izquierdas y progresismos.

En tal contexto, la candidatura de «Apruebo Dignidad» (Frente Amplio y Partido Comunista), Gabriel Boric, emitió nuevamente un alineamiento a favor de este sector político nicaragüense al que nos referimos, apoyando nuevamente a dirigencias como Dora María Téllez y Sergio Ramírez:

Misma posición logró permear incluso al Partido Comunista de Chile, que se vio fuertemente tensionado por una declaración que respaldaba el proceso electoral en Nicaragua, y que luego fue «bajado» por la presión de parte de sus dirigencias.

Nuevamente, aquél sector que impugnó la fidelidad y carácter democrático de la institucionalidad nicaragüense, basó sus posiciones en el recurso a estas «referencias de la Revolución Sandinista», devenidas, como consta en los antecedentes aportados en esta y otras notas, en una «nueva derecha» alineada y colaboradora con el injerencismo imperial estadounidense.

 


 

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Equipo de política internacional de Revista De Frente

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