«Economía del exterminio: AFP chilenas invierten fondos de trabajadores en empresas que encabezan genocidio en Gaza»
«Parece una distopía, pero es real. Mientras marchas en solidaridad con Palestina y boicoteas productos de empresas cómplices del genocidio, las AFP usan tus ahorros para alimentar el mismo sistema que denuncias. El genocidio no se sostiene solo con fusiles y drones: se financia con tus cotizaciones, con el trabajo que cada chileno y chilena entrega mes a mes a un modelo de previsión que prioriza la rentabilidad sobre la vida.»
Por: Revista De Frente
La investigación de CIPER Chile, elaborada por Diego Ortiz, Francisca Soto y Mauricio Weibel, expuso un hecho que atraviesa la conciencia nacional: más de US$ 4.500 millones de los fondos previsionales chilenos fueron invertidos en corporaciones que se benefician del genocidio en Gaza, según el informe de la relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese.
El informe detalla cómo gigantes financieros y bélicos —Elbit Systems, Lockheed Martin, Leonardo, Palantir, FANUC, BlackRock, Barclays, Allianz y BNP Paribas, entre otros— componen una auténtica “economía del genocidio”: un sistema donde la destrucción de Gaza no solo es política o militar, sino también una fuente de rentabilidad corporativa global. Estas empresas testean armas, algoritmos de inteligencia artificial y tecnología de exterminio sobre el pueblo palestino, antes de venderlas al resto del mundo como “innovaciones de defensa”.
Nada de esto es nuevo. Durante la Segunda Guerra Mundial, corporaciones como Ford, IBM, General Motors, Bayer o Deutsche Bank colaboraron con el régimen nazi, suministrando vehículos, tecnología, químicos y financiamiento a Hitler. Aquella guerra se prolongó porque la muerte era un negocio rentable. Hoy, la historia se repite: las corporaciones que financian y abastecen al Estado israelí ganan dinero con cada ataque, cada bomba y cada reconstrucción posterior. Y lo más grave: lo hacen con el dinero de los trabajadores chilenos, a través de un sistema previsional que el Estado nos obliga a sostener.
Parece una distopía, pero es real. Mientras marchas en solidaridad con Palestina y boicoteas productos de empresas cómplices del genocidio, las AFP usan tus ahorros para alimentar el mismo sistema que denuncias. El genocidio no se sostiene solo con fusiles y drones: se financia con tus cotizaciones, con el trabajo que cada chileno y chilena entrega mes a mes a un modelo de previsión que prioriza la rentabilidad sobre la vida.
El genocidio es un negocio, y Chile —sin saberlo— forma parte de su maquinaria.