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Desregulación del mercado financiero en la quiebra bancaria y los fantasmas del capitalismo occidental – Parte I de III

Por Catbriel Cardozo

 

Introducción;

El presente texto se divide en 3 publicaciones con la intención de exponer información de dominio público e histórico en el contexto del proceso económico actual y la quiebra de y colapso de Silicon Valley Bank y la quiebra de First Republic. La difícil situación del banco suizo, Credit Suisse, banco que arrastra problemas y cuestionamientos desde hace  largos años. Las quiebras colaterales han sumado antecedentes a un momento bancario en donde la perdida de la confianza ha sido un fundamental para la corrida y la caída de las acciones.

La realidad expone el delicado estado financiero del capitalismo central occidental y cuestiona el verdadero rol que han jugado los reguladores y el gobierno estadounidense en el mercado financiero. El texto se divide en dos partes (publicaciones), donde la parte inicial abarca el período histórico desde la gran depresión y su relación con el Chile de los años veinte y treinta, y la gestión para la desregulación financiera, durante las presidencias de Ronald Reagan, Bill Clinton y George W. Bush, para construir la antesala de la crisis subprime  del año 2008 y las promesas vacías de regulación del entonces presidente Barack Obama.

En la segunda parte de este texto abarca la crisis financiera de 2008 con los componentes polítícos y su composición bajo el esquema de desregulación, desde los bancos de inversiíon y las aseguradoras operando la estructura de los derivados y el rol de las calificadoras de riesgo. Posteriormente se profundizará en el caso del banco suizo Credit Suisse y las absorciones bancarias ante el peligro de quiebres y la falta de liquidez.

Para finalizar, una tercera publicación, donde la base inicia desde la deuda pública y privada (emisión de bonos) analizada como herramienta de financiamiento e inversión y su íntima relación con la banca mediante el mercado de renta fija, como en el caso de Silicon Valley Bank. Se enfocará un punto en la inflación y las tasas de interés del período un factor determinante en la relación de la deuda y la liquidez. Se considerarán los factores geopolíticos que están presente durante el desarrollo del conflicto bélico en Ucrania y las alineaciones en torno a ella. Para cerrar un análisis subyacente sobre el momento del mercado de criptodivisas, una lectura desde la BlockChain y el acecho de las CBDCs. (Monedas digitales de Bancos Centrales).

 

La gran depresión y un Chile de conservadurismo dictatorial  

Chile, un país lejano y distante, en pleno proceso de abrirse caminos para el auge de la economía del país, senda en la que situaban al país los residentes del mundo capitalista de aquel entonces. El período del 1900 hasta poco antes de la crisis, al país se le miraba optimista y creciente sumando cifras al marcador del PIB, corrían anotando al mando de las exportaciones de cobre (cu) mientras el salitre le seguía por la otra banda. Llegado el período de 1920, la disputa de poder la ganó Arturo Alessandri para dimitir en 1924, posterior a este evento, Luis Altamirano instaló un golpe de estado con una Junta de Gobierno que direccionó hasta 1925. Al retorno de Alessandri, el período se mantuvo álgido entre las disputas locales y las presiones de golpes de estado, luego de renunciar se genera un poco después un nuevo proceso eleccionario que da por ganador a un liberal llamado Emiliano Figueroa, que termina renunciando en 1927. Para llegada la gran depresión en el aire se olía a autoritarismo dictatorial, gobernaba para ese entonces, Carlos Ibáñez del Campo.

El año 1929 es una fecha en la cual los estadounidenses tendrán por siempre en sus registros históricos de la agenda del capitalismo y sus crisis. Conocida como la gran depresión, fue una crisis global derivada del crac financiero en la economía de Estados Unidos desde el jueves negro fechado 24 de octubre de 1929.

El período anterior al Crac financiero, Estados Unidos venía fortalecido luego de la Primera Guerra Mundial, y fue consolidándose como un gran productor y exportador de bienes de consumo, también incidentes en la industria militar. Los antecedentes lo posicionaban como la potencia creciente con un alto nivel de incidencia en el comercio mundial, su índice industrial, el Dow Jones, se encaminaba en alza demostrando con su cotización las garantías industriales que ofrecía el país.  La cantidad de transacciones que se realizaban en la compra ascendente de títulos fue meteórica, sin embargo, entre las empresas grandes y las empresas chicas existían realidades y factores de crecimiento distintos, pero muchas de las inversiones que se realizaban durante los años de antesala a la crisis, se realizaron en empresas con mayor exposición al riesgo y sensibles a posibles inestabilidades del mercado.

Para el 1925, la industrialización en desarrollo en Europa y la generación de bienes en territorio europeo y aliado, comienza a incrementar un desequilibrio en la demanda de bienes y la producción, con lo cual los stock de distintos productos fueron acumulándose ante el avance de la cada vez más reducida demanda de bienes. La capacidad productiva e industrial del país quedo sobredimensionada y los precios comenzaron a caer en línea con la desaceleración en la demanda.

Los días previos al jueves negro, crecientes cantidades de títulos eran puestos a la venta y los inversores retiraban su capital de la bolsa de valores, mucho de aquel dinero invertido provenía de deudas bancarias contraídas, en un momento en que la Reserva Federal, en adelante, FED, subía los tipos de interés ante una creciente inflación derivada del crédito para el financiamiento en la compra de bienes y que en gran parte fue también usado para la compra de títulos en la Bolsa de Valores gestionado a través de los brókers.

El efecto de las alzas encareció la deuda y las rentabilidades fluctuaban inestables por los riesgos de la economía, para posteriormente reventar en una corrida bancaria que comenzó a colapsar más profundamente en la bolsa de valores, el lunes 28 y el martes 29 de octubre de 1929 ante el miedo y las agresivas bajas en el valor de los títulos. Las semanas posteriores la venta fue sostenida, pasando a ser millones de acciones transadas por día, la exigente demanda de liquidez inundó al mercado financiero y los bancos con menor capital y regionales no fueron capaces de sostener la demanda de liquidez y la desconfianza en los bancos creció hasta hacer quebrar a muchos de ellos. La FED, no pudo solventar la demanda acumulada de liquidez requerida por los inversores en el mercado. En consecuencia el negocio local y el comercio de menor escala comenzó a colapsar, se acrecentaron los cierres de tiendas y la inversión en la industria se desaceleró profundamente contribuyendo a un alto aumento de los niveles de desempleo, la década de 1930 fue un período de alta cesantía e inestabilidades asociadas al colapso financiero de 1929.

Chile venía de años mágicos, momentos en que la demanda de materias primas era elevada y sostenida, el salitre que había reinado en la escena comenzaba a ver declive definitivo en medio de las sacudidas económicas por depresión estadounidense. La demanda se redujo drásticamente en medio de una escasez de liquidez, la abundante oferta redujo los precios y el programa de inversiones de Ibáñez del Campo se basaba en gran parte en deuda externa en dólares, confiado en los ingresos generados por las exportaciones.

La contracción económica estadounidense fue agresivamente profunda y sus efectos fueron letales para muchas economías de países emergentes productores de materias primas, siendo la economía chilena, de las más golpeadas por la Gran Depresión. Chile es clasificado dentro de los países más afectados por la crisis de 1929, el movimiento obrero y popular fue duramente castigado por las condiciones de los años 30 que se vio forzado ante la realidad económica a reacomodar la estructura minera.

 

Desregulación financiera y el neoliberalismo económico

Posterior a los años que se extendió la gran depresión, Estados Unidos creció sostenidamente su economía durante cerca de cuarenta años (40) continuos. Gozaba de una economía fuerte con altas reservas de oro, fortalecida en el mapa geopolítico por los resultados de la segunda guerra mundial, sostenía una industria potente y un consumo de bienes masivos. Los bancos eran relativamente pequeños acogidos al sistema tradicional de un Banco de Inversión, donde los socios son los aportantes del capital de trabajo. El mercado estaba altamente regulado y no se permitía la especulación con los activos de los clientes, para fines de 1972, Morgan Stanley era un banco que tenía poco más de 100 empleados y un capital declarado de 12 millones de dólares, aportes de sus accionistas.

Para 1979, Estados Unidos padecía de una inflación de dos dígitos, el desempleo rondaba el siete por ciento (7%) y la carga tributaria originada por los impuestos era alta, los estadounidenses podían sentir la reducción de la capacidad adquisitiva de su dinero, por la alta inflación y los desequilibrios del período. En 1980, Paul Volcker elevó las tasas de interés hasta un histórico 20%, con un shock abrupto en la economía, para luego caer rápidamente al 10%. Los tipos de interés del período fueron de violentas subidas y bajadas. Paul Volcker venía de ser el economista del Chase Manhattan Bank.

En enero de 1981 es electo Ronald Reagan, un conservador estadounidense que venía de haber sido Gobernador en California hasta 1975, enemigo acérrimo de la izquierda y muy cercano al mundo empresarial, asume la presidencia de los Estados Unidos, siendo su Vicepresidente, George Bush padre. Reagan se presentaba en la escena política con popularidad y su mensaje cargado a la activación de la actividad económica y la reducción de impuestos, instalaba una sensación de que vendrían nuevos desafíos para la economía estadounidense de la mano de Reagan.

En 1981, elige como Secretario del Tesoro, al gerente del Banco de Inversión Merril Lynch, Donald Regan, el presidente pone a la cabeza del tesoro norteamericano a un banquero dando una potente señal al sector bancario frente al período. El panorama económico fue usado como aliciente para incentivar la liberalización económica, que concreta a través de las llamadas Reaganomics. Políticas de desregulación admiradas y asesoradas por Milton Friedman, un hombre conocido en Chile y venerado por la derecha chilena.

La reforma tributaria que instalaba la economía de la oferta fue aprobada dando paso a una nueva configuración de los marcos regulatorios, potenciado por la rebaja de veinticinco puntos de las tasas de impuestos personales, con la supuesta intención de generar fomento al ahorro, la inversión y a la toma de riesgos incluido el mercado de capitales. Las regulaciones para el mercado financiero, incluidos el mercado del ahorro, permitiendo la especulación con el capital destinado al ahorro, el resultado se vio llegar para 1989, donde centenares de empresas del rubro, quebraron estrepitosamente. La crisis les costó a los contribuyentes un monto cercano a los 124 mil millones de dólares y los ahorros de toda la vida de miles de personas, la televisión lo catalogó como un evidente robo a los estadounidenses.

 

Los bancos de inversión y el gobierno de los Estados Unidos, “relaciones de confianza”

Reagan nombraría presidente de la FED a Alan Greenspan, hombre que venía salpicado del escándalo y la crisis reciente, Greenspan se mantuvo en su mandato durante 1987 al 2006, vigente durante las presidencias de Bill Clinton y George W. Bush. En la Secretaría del Tesoro durante el mandato de Clinton, fue nombrado Robert Rubin, ex gerente del banco de inversión, Goldman Sachs.

La presidencia de Bill Clinton se mostró abiertamente a favor de sostener una limitada regulación por sobre los valores, siendo una administración que favoreció ampliamente el proceso de acumulación y el enriquecimiento acelerado.

Durante el mismo periodo se dio origen a CitiGroup, proveniente de la fusión de CitiCorp y Travelers, la fusión violó la Ley Glass Steagall, que fuera originada producto de los descalabros en el período histórico de la gran depresión. Esta impedía que bancos de depósitos participaran en inversiones en alianza con bancos de inversión. Alan Greenspan y Robert Rubin no objetaron la operación y la futura fusión se concretaba asesorados por Larry Summers, un profesional académico proveniente de Harvard conectado y ligado con el establishment político y los altos ejecutivos de Wall Street.

Ante la evidente violación de la ley, el gobierno tuvo que salir a reparar la grieta que afloraba en la ruta de la desregulación, la respuesta fue una ley que anulaba la ley Glass Steagall y con ello abrieron el paso a nuevas fusiones, la nueva ley es conocida en el sector financiero como la ley de alivio para CitiGroup. Para finales de  la década de los noventa, estalló una crisis producto de una burbuja de acciones creada por los bancos de inversión, esta reventó fuertemente en 2001 ante el ausente rol que debía cumplir la Comisión de Valores, entidad creada para controlar a la banca de inversión. La crisis generó pérdidas millonarias a las inversiones realizadas en el período en el sector bancario. El grotesco actuar generalizado de la banca, fue castigado con reducidos montos en multas a los bancos transgresores de las normativas vigentes, que dejaban amplios espacios para lucrar y especular con capitales de riesgo. Merrill Lynch, pagó 200 millones, Morgan Stanley, 125 millones, J.P. Morgan pagó 80 millones, Deutsche Bank otros 80 millones, pago que también ejecutó por la misma cantidad UBS Bank y Lehman Brothers. Los montos en multas los lideró la entonces más grande de las financieras, CitiGroup, que tuvo que poner sobre la mesa un pago de 400 millones de dólares.

 

Los datos de las cifras corresponden a información recopilada para el documental Inside Job, Charles Ferguson Director. 2010.

 

CATbriel – 21 de Marzo de 2023.

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