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Cumbre secreta en Alemania eleva la tensión con Irán: Teherán advierte a EE.UU. y sus aliados

 Una reunión reservada entre el comandante del CENTCOM, el jefe militar israelí y los máximos responsables de Defensa de siete países árabes habría abordado la reanudación de acciones militares contra Irán. Desde Teherán respondieron con una advertencia directa: cualquier nueva agresión contra la República Islámica será contestada con ataques «continuos, efectivos y dolorosos», mientras el Estrecho de Ormuz seguirá cerrado hasta que Washington acepte las condiciones iraníes.

 

 

Por: Revista De Frente

Según Axios, que cita a dos funcionarios israelíes, la reunión se celebró en un remoto complejo de esquí en Alemania alrededor del 8 de septiembre, y no trascendió hasta una semana después.

La lista de asistentes es un retrato completo de la alianza militar estadounidense en Oriente Medio: el jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, junto a los máximos responsables militares de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Kuwait, Catar, Jordania y Egipto. Llama la atención que Arabia Saudita, Kuwait y Catar no mantienen relaciones diplomáticas con Israel, lo que hace de este encuentro militar algo poco menos que inédito.

La reunión fue presidida por el comandante del CENTCOM, Brad Cooper. Según lo divulgado, Cooper transmitió dos mensajes centrales: primero, que Estados Unidos no se retirará de la región pese a los ataques iraníes; segundo, que el Pentágono planea ampliar las operaciones de escolta en el Estrecho de Ormuz.

La elección de Alemania —y no de algún país de la región— como sede ya dice mucho: los organizadores sabían que una cumbre de este tipo celebrada en Oriente Medio difícilmente habría pasado desapercibida.

El 20 de septiembre, el Cuartel General Central Jatam al-Anbiya emitió un comunicado oficial cuya dureza no se veía en meses.

El texto señala directamente a Washington por «intentar ocultar sus derrotas», y afirma que esta guerra «comenzó sobre la base de mentiras y escenificaciones sionistas, y ha continuado mediante engaños y artimañas». Irán sostiene que su inteligencia confirma que Estados Unidos, «con luz verde de algunos países de la región», decidió en «una reunión conjunta en un país europeo» reanudar las acciones contra la República Islámica.

El núcleo de la advertencia es claro y contundente:

A Estados Unidos: si comete cualquier agresión, todas sus bases e intereses en la región serán objetivo de ataques «continuos, efectivos y dolorosos, sin ningún tipo de limitación ni consideración».

A los países de la región: si continúan con una «política de doble rasero» y se alinean con la agresión del «Gran Satán», serán considerados partícipes de esta acción hostil y «ya no podrán esperar moderación ni indulgencia de las poderosas Fuerzas Armadas de Irán».

Ese mismo día, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, endureció aún más la posición de Teherán.

Qalibaf declaró sin rodeos que a menos que Washington acepte las condiciones de Teherán —reconocer los «derechos legítimos» de la nación iraní y cumplir con sus obligaciones— no habrá retorno al estado de negociación anterior ni reapertura del Estrecho de Ormuz. Según el parlamentario, las condiciones iraníes ya fueron transmitidas a Washington a través de intermediarios.

El contexto: el 18 de junio, Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento que fijaba 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo. Pero al vencer el plazo el 17 de agosto, las negociaciones se estancaron y la confrontación en el Estrecho de Ormuz no dejó de escalar. Teherán mantiene restricciones al tránsito marítimo, mientras Washington aplica un bloqueo naval a los buques que entran y salen de puertos iraníes.

Washington intenta mostrar determinación y cohesionar a sus aliados mediante una coordinación «cara a cara», pero la respuesta de Teherán deja claro que, desde su perspectiva, la mera participación de países de la región en este tipo de coordinación constituye un acto hostil de alineamiento. Definir a los países árabes asistentes como «cómplices de agresión» es trazar una línea roja por anticipado.

En cuanto al Estrecho de Ormuz, Irán ya lo ha dicho sin ambigüedades: es su carta más fuerte. Mientras las negociaciones no se retomen según las condiciones de Teherán, esa arteria energética global no volverá a la normalidad.

 

Equipo de política internacional de Revista De Frente

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