«Con los ojos de Mariátegui» por Miguel Silva

Con los ojos de Mariátegui

Miguel Silva

Esta columna nació cuando Pedro Castillo ganó más votos en el campo que en las ciudades en las elecciones presidenciales de Perú. Luego, anunció que iba a llamar a la Asamblea Constituyente en Perú.

 

Fidel Castro era Abogado. Che Guevara, Salvador Allende y Miguel Henríquez eran médicos. Lenin, Carlitos Marx y Trotsky hijos de familias de la clase media. Mariátegui y Gramsci eran periodistas, Gladys Marín era profesora, Recabarren era tipógrafo. Hugo Chávez era hijo de una familia de profesores de escuela, Evo Morales hijo de una familia de agricultores.

¿Qué tiene que ver, entonces, la clase social de un individuo con el ancho del aporte que hace a la lucha revolucionaria? En el caso de ellos, como colectivo de dirigentes… poco o nada.

Marx era alemán, Lenin y Trotsky rusos, Mariátegui era peruano, Castro cubano, Ché argentino, Allende, Henríquez, Gladys y Recabarren chilenos, Hugo Chávez venezolano, Gramsci sardo (creció en Cerdeña)  y Evo Morales boliviano.

¿Qué tiene que ver, entonces, la nacionalidad de un individuo con el ancho del aporte que hace a la lucha revolucionaria? En el caso de ellos, como colectivo de dirigentes… poco o nada.

Sin embargo, a pesar de los hechos, existen mitos que nos convencen que Marx, Lenin y Trotsky como alemanes o rusos, no podían entender la lucha de clases en otros continentes. Es decir, que nacieron y crecieron en sus países y por ende podían entender muy bien el desarrollo de la revolución allí, pero no podían entender bien lo que pasaba en otros países o continentes. Así los mitos, mejor sería conversar un poco con Mariátegui, marxista peruano, sobre su óptica de la revolución latina. Es decir, hablar de la revolución latina y el marxismo que nació en Europa.

Ahora bien, Mariátegui escribía mucho, viajaba mucho, pero dejó su legado más conocido en su obra de 1928 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana”. Vamos a estudiar su obra, como él también estudió las obras de otros marxistas para llegar a sus conclusiones sobre las clases y sus historias de lucha en Perú y cómo su país había quedado congelado en el pasado.

Una nota…Mariátegui escribió en el “presente”, pero su presente era de hace un siglo y en esta discusión hablamos con él sobre lo que publicó en 1928. Lo que sigue es una “conversación” con Mariátegui, compuesta, en su mayoría, por citas de sus 7 Ensayos.

Primer escenario…la Colonia

La economía Inkaica antes de la Colonia, se basaba sobre la propiedad colectiva de la tierra cultivable por el ayllu o conjunto de familias emparentadas, aunque dividida en lotes individuales intransferibles.

Las aguas, tierras de pasto y bosques eran la propiedad colectiva de una federación de ayllus establecida alrededor de una misma aldea y el trabajo era una obra de cooperación común aunque  la apropiación de las cosechas y frutos era individual.

Ya terminada la invasión del país por las fuerzas de España, el régimen agrario colonial determinó la sustitución de una gran parte de las comunidades agrarias indígenas por latifundios de propiedad individual, cultivados por los indios bajo una organización feudal. Dependía del interés del latifundista otorgar a los campesinos una parcela, siempre que no bastara para la subsistencia de él y su familia. El campesino se veía forzado a prestar sus servicios al propietario y la comunidad sobrevivía, pero dentro de un régimen de servidumbre. La convivencia de “comunidad” y latifundio está, pues, perfectamente explicada.

El trabajo del agro, dentro del régimen naturalmente feudal, hubiera hecho del indio un siervo vinculado a la tierra, sin embargo, el trabajo de las minas y las ciudades debía hacer de él un esclavo con trabajo forzado de “mitas” y fue la explotación de las minas la obra central para la colonia.

En fin, sobre las ruinas de una economía “socialista” inkaica, los españoles echaron la base de una economía feudal. Pero en Perú no se creó una economía independiente, como fue el caso del dominio en Norteamérica, sino una burocracia clérico-militar basada en la explotación del oro.

Pero eran pocos los cléricos y militares, por lo tanto importaron esclavos negros como mano de obra para los latifundios de las valles o llanos de la costa; ellos se dedicaban al servicio doméstico y a los oficios.

Segundo escenario…la Independencia

De la economía feudal colonial deviene la economía burguesa moderna, pero el parto fue bien especial y bien largo. El desarrollo económico del país integró el pasado con el presente en múltiples formas.

En el Perú, contra el sentido de la emancipación republicana, se ha encargado al espíritu del feudo, antítesis y negación del espíritu del burgo, la creación de una economía capitalista.  Los caudillos militares de la independencia eran y apoyaban a los latifundistas (en la ausencia de una burguesía vigorosa) y la aristocracia latifundista de la colonia, dueños del poder, conservó intactos sus derechos sobre la tierra y por siguiente, sobre el indio; la servidumbre del indio no ha disminuido bajo la república.

El fraccionamiento de los latifundios en favor de la pequeña propiedad – obra central de una revolución burguesa — habría desmantelado el poder de los latifundistas, pero no había una clase burguesa vigorosa que pudiera implementar esa política. Las haciendas, lejos de estar disueltas como en Europa, entonces, crecieron como centros de poder económico.

En fin, pesan sobre el propietario criollo la herencia y educación españolas, que le impiden percibir y entender netamente todo lo que distingue al capitalismo del feudalismo.

En la sierra, el latifundio ha conservado íntegramente su carácter feudal; en un pueblo de tradición comunista, disolver la “comunidad” no servía para crear la propiedad individual y la comunidad sobrevivía dentro de un régimen de servidumbre o se ha transformado en cooperativas cuando se ha articulado por el paso de un ferrocarril, sistema comercial o vía de transporte central.

Claro, el hacendado se reserva las mejoras tierras y reparte las menos productivas entre sus braceros indios quienes se obligan a trabajar de preferencia las primeras  y a contentarse para su sustento con los frutos de las segundas. El arrendamiento del suelo es pagado por el indio en trabajo o frutos y el impacto de la servidumbre se ve en las cifras de producción de los latifundio, que no son generalmente mayores que las de tierras de la comunidad.

En fin, la vieja clase terrateniente no perdió su dominio y, en la práctica, aunque se mantuvo el latifundio, “la servidumbre”, los terratenientes de la sierra no se han convertido en una clase capitalista, vigorosa, patrona de la economía nacional.

En la costa, el feudo costero no se disuelve sino sus haciendas son exportadoras (con la ayuda de créditos de Europa) de algodón y azúcar de caña, fáciles de producir y transportar. El capital externo que usan trae consigo sus métodos, su disciplina, su técnica, en fin todo que ha faltado a los propietarios locales, pero las haciendas son centros de vida y cultura colonial y trabajo que toman el lugar dinámico de las ciudades “libres” de la burguesía europea.

Sus latifundios han evolucionado de la rutina feudal a la técnica capitalista y ha desaparecido la comunidad indígena. Si la disolución y expropiación de las comunidades hubiese sido decretada por un capitalismo vigoroso, el indio habría pasado de un régimen mixto de comunismo y servidumbre, a un régimen de salario libre. Sin embargo, mediante el “enganche” los latifundistas resisten al régimen de salario libre y con el “yanaconazgo” se dividen los frutos de la tierra entre el propietario y el campesinado… todo funcional con la escasez de la población costera  a pesar del avance industrial. Las condiciones miserables de vida bajo los hacendados se ven claramente en la alta tasa de mortalidad de los campesinos.

En fin, en el latifundista costero, han actuado a la vez los sentimientos del aristócrata medieval y del colonizador blanco, saturados de prejuicios de raza. Racismo contra los indios, los negros y luego bajo la independencia y al crecer el país y el comercio con Asia (por razones geográficas), racismo contra los inmigrantes chinos.

La Burguesía

A la independencia le faltaba la burguesía, la que creció bajo el auge de la extracción del guano/salitre. De tardía formación, la nueva burguesía estaba obligada a crecer en la zona costera. La colonia, por su parte, se basaba en la sierra minera.

Sin embargo, en manos de extranjeros el comercio y la finanza, no fue posible económicamente el surgimiento de una vigorosa burguesía urbana y el capital extranjero no podía a su vez hacer otra cosa que entenderse y asociarse con la aristocracia terrateniente.  Los hacendados, deudores de los comerciantes, prestamistas extranjeros, servían de intermediarios al capitalismo anglo-sajón, para asegurarle la explotación de campos cultivados a un costo mínimo. La autoridad del terrateniente en el terreno de su dominio era total y controlaba los transportes, los negocios y hasta las costumbres. Por su parte, la autoridad de los funcionarios políticos o administradores se encuentra de hecho sometida a su poder.

La propiedad de la tierra, entonces, le había dado la posesión del capital comercial a esa aristocracia de la tierra, que luego usufructuó de la política fiscal y la explotación del guano y del salitre y asumió el rol de la clase burguesa; incluso absorbió las categorías burguesas urbanas como los profesionales y comerciantes en su entorno de patrones ausentes que viven de la renta y de latifundistas que arriendan a agricultores arrendatarios “administradores”.

El país moderno

Luego de la guerra del Pacífico, el país sufrió una terrible anemia, pero luego la burguesía se restableció sobre los créditos financieros ingleses y el desarrollo industrial; la antigua aristocracia de la tierra comenzaba a perder parte de su poder frente a la burguesía industrial. Una vez abierto el canal de Panamá, se abrieron las puertas para las exportaciones de petróleo y cobre hacia Norteamérica y los EE.UU. tomó el lugar de Inglaterra como el poder extranjero mayor.

Conversando con Mariátegui

Podemos ver que Mariátegui ha construido una descripción de su país sobre la base, y extendiendo el análisis marxista de la revolución burguesa. Marx vivía cerca (geográficamente y también en el tiempo) a la revolución francesa entonces no es ninguna sorpresa que esa revolución era importante para él y su desarrollo teórico. Lenin y Trotsky vivían una revolución en que la burguesía estaba muy vinculada con el poder aristocrático-feudal entonces no quería romper con aquello… con la consecuencia que otra clase -¡la clase trabajadora!- tomó la iniciativa para  destruir ese poder.

Pero tanto Francia como Rusia eran poderes imperiales y Perú era un país bajo el mando colonial español. Por ende, Mariátegui entendía la independencia como tarea de una revolución burguesa y vio que el poder de los latifundios coloniales no fue roto por la independencia, sino creció después. La nueva “formación social” económica de Perú que pudo crecer durante la época del guano/salitre tenía una clase capitalista que era una fusión entre los antiguos terratenientes de la costa y el capital extranjero. Es decir, fue la lucha por la independencia la que lanzó la aristocracia terrateniente contra el poder colonial, pero sin romper con su propio pasado feudal. Sin lanzarse contra la colonia, los latifundistas habrían sido congelados por un largo tiempo como clase inferior, pero en la nueva república, se integró la servidumbre y el racismo al capitalismo del guano y del salitre, e industrial, dirigido por los hacendados y sus aliados extranjeros.

En fin, mientras Marx elaboró las herramientas teóricas que se usaban para entender las revoluciones burguesas, mientras Lenin y Trotsky vivían y describieron una revolución burguesa-socialista dirigida por la clase trabajadora, Mariátegui analizó una revolución independencia/burguesa en que la antigua clase feudal se integró con capital extranjero luego de independizarse de la colonia española, controlaba el país y también a la débil burguesía relacionada con el guano y el capital inglés.

¡Gran obra de Mariátegui…logró ver su país a través de la óptica de otros marxistas, pero extendió el alcance del marxismo revolucionario!

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