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Cómo feministas hacemos un llamado a apoyar las demandas de los acampes universitarios y la lucha contra el genocidio en Palestina

«En ese contexto de cierre de los canales de diálogo institucional, en el marco de la marcha por palestina del reciente fin de semana, se desplegó un lienzo, que las autoridades acusan de sexismo, Sobre la base de esto, se ha levantado un relato que acusa a las y los manifestantes de violencia de género, instrumentalizando esta narrativa, usando el feminismo para acusar que las y los estudiantes luchan contra la violencia genocida “ejerciendo la misma violencia”.

Esos relatos instrumentalizan el discurso de género puesto que, además de sacar de toda proporción una acción de protesta, personalizan el conflicto y omiten mención alguna al carácter de género del genocidio en curso. Según informó la ONU al mes de abril de este año, la ofensiva israelí «se ha cobrado la vida de más de 10.000 mujeres, entre ellas unas 6.000 madres, que dejan a 19.000 niñas y niños huérfanos. Las mujeres que han sobrevivido a los bombardeos israelíes y a las operaciones militares sobre el terreno se han quedado viudas, viven como desplazadas y se enfrentan ahora a la inanición. Este impacto diferenciado de la guerra sobre las mujeres palestinas sigue haciendo de la guerra contra Gaza una guerra también contra las mujeres.»

 

Por: Organizaciones feministas

Cómo feministas hacemos un llamado a apoyar las demandas de los acampes universitarios y la lucha contra el genocidio en Palestina

Quienes somos parte de la coordinación de organizaciones de mujeres y disidencias feministas, Accion Global Feminista Chile, conformada por la Coordinadora Feminista 8M, Movimiento por el Agua y los Territorios, Pan y Rosas Teresa Flores, Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres, BDS, Red de mujeres mapuche, entre muchas otras, hacemos un llamado a toda la sociedad a sumarse a solidarizar con el pueblo palestino, poner final genocidio y la ocupación.

Una vez más, desde una perspectiva internacionalista que ha marcado otros momentos de la historia, estudiantes de todo el mundo organizan la solidaridad con Palestina. Estas acciones han tenido la intención de dar visibilidad al genocidio que el Estado de Israel está perpetrando en contra del pueblo palestino, que ha resultado en el asesinato de más de treinta y cinco mil personas en una ofensiva criminal caracterizada por la infinita crueldad y por su carácter infanticida. Asimismo, han buscando llamar a sus universidades a tomar una posición institucional de suspensión y de ruptura de relaciones y convenios de colaboración, contribuyendo, desde su campo de acción, a la tarea de aislar institucionalmente al Estado de Israel y obligarlo a someterse al derecho internacional, cumpliendo las medidas de cese inmediato al fuego y poniendo fin a la ocupación ilegal.

Desde el inicio de esta acción, en la U. de Chile, las autoridades se han negado a abrir canales de diálogo y han adoptado una actitud abiertamente confrontacional con las y los estudiantes movilizados, criticando a través de la prensa sus demandas, pero negándose a dar el espacio para sopesar los argumentos que llaman a suspender los convenios con las Universidades de Israel que contribuyen financiera y logísticamente con el genocidio en curso.

En ese contexto de cierre de los canales de diálogo institucional, en el marco de la marcha por palestina del reciente fin de semana, se desplegó un lienzo, que las autoridades acusan de sexismo, Sobre la base de esto, se ha levantado un relato que acusa a las y los manifestantes de violencia de género, instrumentalizando esta narrativa, usando el feminismo para acusar que las y los estudiantes luchan contra la violencia genocida “ejerciendo la misma violencia”.

Esos relatos instrumentalizan el discurso de género puesto que, además de sacar de toda proporción una acción de protesta, personalizan el conflicto y omiten mención alguna al carácter de género del genocidio en curso. Según informó la ONU al mes de abril de este año, la ofensiva israelí «se ha cobrado la vida de más de 10.000 mujeres, entre ellas unas 6.000 madres, que dejan a 19.000 niñas y niños huérfanos. Las mujeres que han sobrevivido a los bombardeos israelíes y a las operaciones militares sobre el terreno se han quedado viudas, viven como desplazadas y se enfrentan ahora a la inanición. Este impacto diferenciado de la guerra sobre las mujeres palestinas sigue haciendo de la guerra contra Gaza una guerra también contra las mujeres».

Como feministas, somos firmes defensoras de que la perspectiva de género debe contribuir a hacernos actuar ante escenarios de horror como aquel del que hoy somos testigos, y no para desviar la discusión en un contexto de grave e incomprensible inacción institucional.

Llamamos a la rectora Rosa Devés y las demás autoridades universitarias a tomar el ejemplo de la Universidad de Santiago y el Ex Pedagógico, y a dar cauce a un diálogo entre todos los estamentos universitarios que atienda al fondo y permita que la Universidad de Chile haga realidad su compromiso por los DDHH, rompiendo relaciones con las universidades del Estado de Israel, así como están llamados a hacerlo todas y todos aquellos que respaldan el respeto irrestricto de los derechos humanos hoy amenazados por la acción impune del Estado genocida de Israel.

¡¡Alerta, alerta, alerta que camina, la lucha feminista en apoyo a Palestina!!

¡¡ Que el gobierno rompa relación con Israel!!

Equipo editorial Revista De Frente

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