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«¿Cerrar Huachipato o luchar por nuestros derechos?» por Miguel Silva

Por: Miguel Silva

(La foto nueva y video: Los huachipatinos presionan a los dirigentes y sacaron una marcha con pobladores y la barra del club de fútbol Huachipato)

https://www.instagram.com/reel/C48JhywP_SR/?igsh=YzljYTk1ODg3Zg==

 

La Compañía Siderúrgica Huachipato (CSH) es el principal productor de acero para la minería en Latinoamérica. Pero igual, por la tarde de este miércoles 20 marzo, el directorio de CSH la  comunicó que tomó la “dolorosa” determinación de suspender “indefinidamente” las operaciones siderúrgicas. 

 En 2023, CAP generó pérdidas por US$6 millones, comparado con ganancias de US$225 millones en 2022 y utilidades de US$ 741,4 millones en 2021, por ende CAP decidió cerrar esa parte del holding que pierde dinero. 

 ¿Y por qué tantas perdidas en Huachipato? 

 Primero, unas cifras. El precio de acero a nivel mundial, después de casi doblar entre 2020 y 2022 durante la pandemia, comenzó a bajar en 2023 (de 920 en 2022 a 736 dólares por tonelada métrica en 2023).

 Acto seguido, Huachipato registró una pérdida neta de US$385,5 millones al cierre de 2023 versus las pérdidas de US$122,4 millones del mismo periodo del año anterior, a pesar del hecho que sus costos unitarios de producción de acero durante 2023 habían bajado en un 11,5%, como consecuencia de mayores despachos de acero en el periodo, y la campaña de reducción de costos. 

 El precio mundial del acero ha bajado, entonces. Y además, la construcción en Perú y Chile está en muy mal estado entonces bajaron las ventas en ese sector. Por esas razones, Huachipato vende su acero a precios más bajos y así producen menos ganancias. O más pérdidas. 

 Pero la construcción en China también está en muy mal estado, por ende, China exporta más de su producción (que bajó en casi 15% en 2023, aunque produce más acero que todo el resto del mundo). La industria China tiene bajos costos y produce a muy gran escala, por ende, vende acero barato. Su precio cayó un 10,8 por ciento en promedio a 1.254 dólares por tonelada el año pasado.  

 ¿La culpa tienen los Chinos?

CAP echa la culpa a esta “competencia desleal” por parte del acero de China, que vende el acero hasta un 40% más barato que CAP. Por lo tanto, exigió al gobierno sobretasas de 25% a las importaciones de barras y bolas de molienda de China, pero la respuesta fue una tasa promedio de 15,3%.  

Por lo tanto, Huachipato decidió cerrar la producción, ¡¡¡ pero luego de anunciar la decisión, las acciones de CAP en la bolsa subieron en 6,63%  !!!

Tomás Casanegra, capitalista conocido, opinó que “cerrar una filial (es decir Huachipato) que hace perder US$200 millones por año es crear más de US$1.000 de valor presente (para CAP). Bravo”. 

 Bravo para él, pero no para los miles de familias que van a sufrir.

De hecho, desde 2009 Huachipato arroja tasas negativas para su tasa de ganancias, sin embargo, es propiedad de CAP. Y CAP es concesionaria de minas de hierro en Atacama y Coquimbo, vende concentrados y granzas de hierro y podría subvencionar Huachipato sin mayores problemas.
Acciones dentro de la planta y en Higueras:
A dentro…

 

Y en Higueras…

https://www.facebook.com/rodrigo.jara.146/videos/1070569517378807/?mibextid=SphRi8

 

¿Cuál es la solución? 

Las empresas estatales del acero en China producen más barato. ¿Cómo lo logran? 

Porque producen a gran escala para el mercado mundial.

Otra razón es porque los trabajadores de la industria de acero en China tienen que aguantar condiciones de trabajo muy difíciles. Por ejemplo, en la planta de acero de Bayuquan de la empresa Ansteel en Yingkou, en la provincia nororiental china de Liaoning, un trabajador joven cuenta que: 

 Nuestro contrato era un trozo de papel en blanco. La fábrica escribió sus condiciones después de que hubiéramos firmado el papel. No podemos ver ni una sola cláusula de nuestro contrato. 

 La mayoría de los trabajos son extremadamente peligrosos y apenas existen medidas de seguridad. 

Mientras las varillas de acero aleado calentadas a miles de grados rodaban por su pista, nosotros teníamos que perforarlas y empujarlas a otra pista. Un trabajador veterano me dijo que había veces en que las varillas de acero caliente se caían de la pista y aplastaban a los trabajadores. 

La planta de acero de Bayuquan de la empresa Ansteel en Yingkou.

 

 

La disciplina en la fábrica es extremadamente dura. Si un trabajador comete un error por accidente, se le descuentan de dos a tres días de salario. Si un trabajador causa algún daño a la fábrica, tiene que pagar un extra. Sobre el papel, se supone que trabajamos ocho horas al día. En realidad, tenemos que empezar a trabajar media hora antes. Si no se cumple la cuota del día, nos obligan a hacer horas extraordinarias. Si incluimos el tiempo que tardamos en desplazarnos y en ponernos la ropa de trabajo, pasamos más de 10 horas diarias en el trabajo. 

 Además de todo esto, también tengo que abrir tuberías llenas de fluoruro, un producto químico muy corrosivo y tóxico, para comprobar si hay suficiente fluoruro. La fábrica utiliza flúor para cumplir las normas medioambientales y evitar multas. Estas tuberías se mantienen abiertas todo el tiempo porque no hay tapones del tamaño adecuado. Se puede oler este producto químico tóxico a metros de distancia. No puedo respirar cerca y tengo que contener la respiración cada vez que lo compruebo. 

No se toman medidas de seguridad para estas revisiones diarias. Lo único que tenemos es un par de guantes térmicos y un casco. 

Uno de los trabajos en la fábrica consiste en manejar las cintas transportadoras y enviar tochos de más de 200 kilos al horno. Las cintas transportadoras son viejas y las cadenas se caen a menudo. Cuando la cinta se atasca, los trabajadores tienen que hacer un gran esfuerzo para arrancar estos tochos de 200 kilos y volver a ponerla en marcha.” (1) 

 

Pero los trabajadores chinos a veces enfrentan a sus jefes estatales. En otra planta de la empresa Ansteel, una fábrica inoxidable en Guangzhou (Cantón, una de las ciudades más grandes de China en el sudeste del país), durante siete días (año 2016), los trabajadores paralizaron la producción con piquetes en la puerta de la fábrica reclamando por despidos y contra la implementación de una nueva escala salarial basada en la productividad. 

Los problemas comenzaron cuando los dueños taiwaneses vendieron el negocio a una empresa estatal china y el sueldo fue reducido a la mitad. Durante una semana los trabajadores enfrentaron el hostigamiento de las autoridades, amenazas de despido y de cárcel para cientos de huelguistas, un cerco mediático y las amenazas policiales.  

Sin embargo, tras un enfrentamiento entre cientos de trabajadores y la policía antidisturbios, la empresa se comprometió a cancelar la reforma en el sistema de pago de sueldos, lo que fue vivido por los trabajadores como un triunfo. 

Los trabajadores  de acero chinos de Ansteel luchan por sus derechos.

 

¿Qué hay que hacer en Huachipato entonces?… ¿aceptar condiciones de trabajo y sueldos tan malos que los que tienen que aguantar los trabajadores de acero chinos, para “bajar los costos” y ganar la competencia con empresas en otros países? 

¿O seguir el ejemplo de los trabajadores chino de acero de Ansteel y luchar por sus derechos y un trabajo digno? 

 Bueno, ya comenzó la pelea. El viernes a las 7 de la tarde, se intentó juntar a los dos sindicatos de Huachipato, a los portuarios, a los vecinos organizados y distintas orgánicas de Higueras, para hacer una protesta masiva, un cacerolazo, en el cruce Higueras. (Higueras es el barrio que Huachipato construyó para sus trabajadores, con colegios, comisaría, bomberos, un hospital clase 1 ( el mejor hospital del sur) y el estadio CAP) 

 

 ¿No hay dinero en este país?

 Nadie puede decir que no hay dinero en este país. Todos sabemos que esa plata está en los bolsillos de algunos pocos. Entonces… el gobierno tiene que garantizar nuestros trabajos y condiciones con ese dinero.  

¡Hay que luchar y presionarlos! 

 

(1) Publicado originalmente en inglés el 16 de agosto de 2023, “Un obrero siderúrgico de China escribe sobre sus condiciones de trabajo” en wsws.org 

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