«Cambiar el sistema si no queremos un desastre» Miguel Silva

Cambiar el sistema si no queremos un desastre

Miguel Silva

Diez años es poco en una vida, pero hace diez años recién comenzamos a tomar los cambios climáticos en serio. Hace una década, buena cantidad de gente todavía pensaba que solamente los científicos locos hablaban de la destrucción del sistema climático del globo.

¡Diez años y mira cómo hemos cambiado nuestra forma de ver el mundo!

Veamos …

Temperaturas de 35 grados en el norte de Siberia que amenaza con descongelar el permafrost y liberar millones de toneladas de metano a la atmósfera.

Temperaturas en Canadá y California como nunca antes.

Lluvias insólitas durante el verano en Europa que causan destrucción y caos.

Derretimiento de los glaciares y zonas de hielo permanente que ya han causado un aumento en los niveles de océanos.

Sequías que han arruinado la vida de miles de familias y destruido sus animales.

Industrialización que ha eliminado parte importante de la biodiversidad del globo.

Cambios en las corrientes de los océanos mundiales que son centrales para el desplazamiento de  plancton y otros microorganismos que son la base de la cadena alimenticia. La destrucción del ecosistema de la Amazona está cambiando la distribución de oxigeno que todos necesitamos.

Es más, cada cambio multiplica los impactos de otro cambio, terminando en las “ciclos de retroalimentación”.

En fin, la crisis climática no es una amenaza, es una realidad.

 

Estos cambios son tan catastróficos, el impacto tan profundo, que desde hace años no bastan pequeños cambios en el funcionamiento de tal o cual empresa o tal o cual gobierno para dejar de hacer daño al sistema. Necesitamos un cambio de sistema o el sistema capitalista nos va a traer desastre tras desastre.

Es la forma de producir, la forma de usar los recursos del mundo, la forma de industrializar y tratar la naturaleza, esa forma tiene que cambiar.

 

Ya conocemos las consecuencias de la forma capitalista de tratar a la naturaleza. Se llama Pandemia.

La pandemia nació  del crecimiento desenfrenado (esta vez en China) de la extensión de ciudades e industrias dentro de lo que queda de los enclaves naturales donde viven especies que habían tenido poca interacción con los humanos. La inserción en la vida humana de los virus y otros fenómenos biológicos que eran parte de la vida de esas especies, ha provocado un desastre en la salud de cientos de millones de personas.

Peor aún, los gobiernos de muchos países han tratado a las poblaciones como naipes en un gran experimento sociológico que se llama la campaña Covid. Incapaces de admitir que sus gobiernos han pasado décadas sin entregar un sistema de salud decente a la población, gobiernos han puesto la vida de cientos de millones en peligro, desde India a Brasil hasta los EE.UU.

En muchos países los que tienen problemas para vivir, han sufrido más del Covid. Los afroamericanos en los EE.UU. por ejemplo, o los de las favelas en Brasil o los trabajadores migrantes en India. Los con una vida difícil han sufrido más.

Sin ninguna duda, el Covid no será la última de las nuevas crisis mundiales de salud en un mundo donde la Pandemia ha dejado en claro que la buena salud es para una minoría.

El sistema capitalista obliga a industrializar, manufacturar y urbanizar  sin hacer las preguntas más elementales como ¿por qué industrializar?, ¿qué debemos producir?, ¿por qué urbanizar?, esto ha traído esta crisis biológica de proporciones gigantescas.

Es más, el sistema capitalista ni siquiera ha sido capaz de cumplir con los mitos que él mismo siembra. Durante los últimos treinta años, su sistema económico ha estrujado más de sus trabajadores en el mundo y ha recortado sus derechos sociales en el intento de aumentar sus ganancias.  Pero igual, su sistema ha pasado crisis tras crisis…la crisis asiática, la crisis global de 2007 en adelante y luego, en gran parte del globo, más de una década de estancamiento económico.

 

Cientos de millones de personas han aguantado año tras año de austeridad impuesta por los ricos y poderosos que vivían – y viven – una vida muy bien gracias. Pero en países tan diversos como Nigeria, Sudan, Sudáfrica, Egipto, Túnez, Siria, Grecia, España, Venezuela, Bolivia, Argentina, Chile y los EE.UU., millones se han levantado.

El levantamiento todavía no tiene una ideología clara. Es una ola que integra el anti-racismo, luchas contra precios altos y contra la represión. Es una ola contra “30 años de lo mismo”, por así decirlo. Podemos ver en todo el mundo que no hay espacio para los “moderados” en la política. Se está radicalizando hacia la izquierda, y también hacia la derecha racista.

 

La combinación de sequía, hambruna y enfermedades va a provocar niveles de inmigración de millones de personas, millones que se arrancan de la vida que conocen en la búsqueda de una vida mejor. La reacción a la llegada de esa gente puede ser solidaria, o puede ser el cierre de las fronteras, movimientos nacionalistas y racistas. Necesitamos, por lo tanto un cambio de sistema anti-racista, anti-capitalista, y mucho más.

Porque el sistema capitalista nos está destruyendo el plantea, nos está atacando hasta nuestra biología y nos usa para crear más vida—para ellos, y menos vida —para nosotros.

Esta triple crisis – destrucción de la naturaleza, las crisis biológica y económica — no van a terminar con la producción con más autos eléctricos. No van terminar  con más granjas de pollos “verdes” ni con bancos con créditos blandos.

Es una crisis del mismo sistema y la solución es un cambio de sistema, o vamos a seguir el camino de desastre tras desastre. Porque es la sed por las ganancias (ya sean privadas o nacionales-estatales) del capitalismo que construye industrias y ciudades cerca al hábitat de especies  poco conocidos.

Es la sed por las ganancias del capitalismo que obtiene  de los recursos naturales, los bienes que conocemos, pero que destruye la naturaleza y el ecosistema.

Es la sed por las ganancias que exige a los trabajadores más trabajo por el mismo o menos sueldos y beneficios sociales.

 

Pero son los trabajadores los que activan el dinamismo del sistema y pueden crear otro mundo donde se  respete la naturaleza y la biodiversidad y produzca, produzcamos, lo que realmente necesitamos en la forma que queremos.

Esa forma de organización, producción y vida se llama socialismo.

 

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