¿Amigos o vasallos? Por: Nicolás Valenzuela Paterakis
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La discusión sobre la relación entre Chile y Estados Unidos vuelve a quedar atrapada, según Nicolás Valenzuela Paterakis, en los límites de la política interna. A partir de la reciente columna de José Miguel Ahumada y Pablo Rebolledo, el autor cuestiona que Washington sea presentado como “amigo” de Chile y plantea que el verdadero debate debiera centrarse en la soberanía, la dependencia, el control de los recursos estratégicos y la nueva disputa geopolítica en América Latina. En ese marco, advierte sobre una nueva ola colonial estadounidense en la región, asociada a la securitización, la imposición de gobiernos afines y la competencia con China, y cuestiona que sectores que llegaron al poder prometiendo ampliar los límites de lo posible terminen reproduciendo precisamente esos límites.
Por: Nicolás Valenzuela Paterakis
José Miguel Ahumada y Pablo Rebolledo de Rumbo Colectivo, centro de pensamiento del Frente Amplio, han publicado recientemente en La Tercera una columna de opinión, aparentemente, sobre la relación de Chile y EEUU. Lamentablemente no es así.
La columna usa este tema para cuestionar al gobierno y a la derecha, porque habrían abandonado el soberanismo que alguna vez tuvieron, sin entrar a cuestionar la categoría de amigo que generosamente se le entrega al hegemon global y regional.
Nuevamente, desnudando sus limitaciones, el Frente Amplio cae en la instrumentalización de la política exterior para fines de la política interna dentro de los marcos que esta última fija como posible. Alguien podría decir, pero si en el fondo defienden la soberanía. Sin embargo, ahí la pregunta cae de cajón.
¿Cómo vamos a ser amigos de quién nos quiere vasallos? ¿Cómo vamos a normalizar aquello en pos de hacer un punto en la política local? Nótese que los amigos de EEUU que se invocan (Alessandri y Frei) ejercieron un rol histórico que el Frente Amplio parece querer repetir: hacer cambios sin alterar los fundamentos centrales del poder de EEUU y la oligarquía chilena.
Bien valdría recordar que cuando el pueblo tomó en serio el ideario de cambio, estos amigos de EEUU se volvieron reaccionarios.
En el fondo, todos sabemos que EEUU nunca va a ser amigo de Chile por la sencilla razón de que no es un par. Tampoco hace falta que nos hagamos enemigos. Simplemente saber que el principal problema de la política exterior de Chile, cómo el de toda la región, y una política productiva sigue siendo Washington.
Al margen de estos cuestionables usos históricos en fechas poco idóneas, el punto sigue siendo el mismo. Mientras la política exterior siga siendo una excusa para hacer política interna, ya sea desde la variante moral que tanto le gusta al ex presidente Boric como en esta más histórica, seguiremos evitando hablar de lo que importa: cómo enfrentar esta nueva ola colonial de EEUU en la región, que tiene como objetivo los recursos estratégicos e imponer gobiernos afines y como palancas para ello securitización y una agudización de la competencia con China.
La principal consecuencia de no abordar públicamente estos grandes problemas es que una vez que están en el poder, se limitan a reproducir los límites de lo posible. ¿Y no era eso lo que venían a correr?
El profesor Ahumada, al que se le debe reconocer un grado de mayor rebeldía durante el gobierno anterior, fue víctima de aquello. ¿No aprendió la lección?
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