TOP

Alzas del combustible// ¿Cometerá Kast el mismo error que Boric y no irá en apoyo de las familias chilenas? por Nicolás Romero Reeves

#Chile #Política #Boric #Kast #Economía #Bencinas #Opinión

«El inicio de un gobierno define su destino. La comparación entre los primeros meses de Gabriel Boric y José Antonio Kast revela un patrón peligroso: desconectarse de la urgencia social puede costar el poder antes de consolidarlo.»

 

 

Por: Nicolás Romero Reeves

El arranque del gobierno de Gabriel Boric estuvo marcado por un contexto excepcional: un país saliendo de la pandemia, con altos niveles de desempleo, endeudamiento familiar y una sensación generalizada de incertidumbre económica. No era un escenario ideológico, era una urgencia concreta. La ciudadanía demandaba apoyo directo, alivio inmediato y señales claras de que el Estado estaba del lado de las familias.

Sin embargo, el gobierno optó por otro camino. La negativa a respaldar los retiros de fondos previsionales —más allá de sus efectos estructurales— fue leída por amplios sectores como una desconexión con la realidad social. En lugar de empatizar con una población golpeada, La Moneda se alineó con la ortodoxia económica representada por Mario Marcel y envió señales de tranquilidad al gran empresariado. El resultado fue inmediato: pérdida de apoyo político, debilitamiento de su base social y el inicio de un desgaste prematuro que lo dejó sin mayorías en su primer año.

Hoy, el gobierno de José Antonio Kast enfrenta una encrucijada similar, aunque en un contexto distinto. Ya no es la pandemia, sino el impacto de una crisis internacional que empuja al alza los precios de la energía y los combustibles. El anuncio de fuertes incrementos en las bencinas no es un dato técnico: es un golpe directo al bolsillo de millones de chilenos.

Aquí no hay espacio para ambigüedades. Kast debe decidir si gobierna para sostener una doctrina económica rígida —donde el mercado absorbe los costos y las familias se ajustan— o si asume el costo político de intervenir para proteger a la población. La derecha tradicional ha defendido históricamente la no intervención estatal, pero gobernar no es repetir dogmas: es responder a la realidad.

El problema es que los grandes actores económicos ya cuentan con mecanismos de protección frente a estas alzas. Quienes no los tienen son los trabajadores, las familias de clase media y los sectores populares. Si el gobierno opta por no actuar, el mensaje será claro: el costo de la crisis lo paga la ciudadanía.

La historia reciente es clara. Boric no cayó por falta de discurso, sino por falta de sintonía con la urgencia social. Kast corre el mismo riesgo. Si decide mantener una línea dura, sin subsidios ni medidas de contención, podría enfrentar un deterioro acelerado de su apoyo, incluso más rápido que su antecesor.

Gobernar es elegir. Y en esa elección se define todo. Kast está a tiempo de evitar el error que marcó el inicio del declive de Boric. Pero si no lo hace, la historia no se repetirá como farsa: se repetirá como advertencia ignorada.

 

Chileno, padre. Abogado de la Universidad de Chile, Magíster en Sociología de la misma casa de estudio y Director de Revista De Frente.

Comparte tu opinión o comentario