«A propósito del agua» por Gabriel Cardozo

Por Cabriel Cardozo Silva

 

El fin del mandato de Sebastián Piñera asoma en el horizonte, como también constantemente asoman en la agenda solapada de noticias, las distintas aristas que ostenta el modelo neoliberal chileno. Los cuestionados movimientos en relación a ENJOY y la Institucionalidad, los pronunciamientos de la Contraloria, la propiedad de las empresas, las AFPs, los bancos y los dineros defraudados por militares, interviniendo a media escena, el Gobierno da luz verde a la realización de la Parada Militar 2021. A pesar de todo, Piñera siempre se da el tiempo para opinar y entregar sus engañosas palabras enmarcadas en su afán ególatra.

Sin mayores tapujos, se refirió al supuesto mal uso de las aguas por parte de la ciudadanía, los riegos a sol, el agua para las plazas e inclusive el lavado de autos a manguera y la apertura de grifos en las calles. Vale la pena recordarle entonces, los miles de veces que grifos fueron abiertos por Carabineros para abastecer la maquinaría represiva, agua que muchas veces fue intervenida con agentes químicos declarados como secretos recientemente por la autoridad. Los miles de litros que se derraman en las calles bajo el nombrado discurso del orden público, concepto que colinda en el lenguaje de estos tiempos con otro renombrado; el Estado de Derecho.

El ambiente sigue con debates candentes, alimentado por constantes viernes de protesta, las movilizaciones a favor de la liberación de los presos políticos, la justicia por los y las caídas, las víctimas de trauma ocular en una sostenida toma del recinto del INDH en Providencia, junto a las ACES y otras organizaciones, exigiendo la renuncia de Sergio Micco por ser cómplice del Gobierno al ocultar la gravedad y sistematicidad de las violaciones a los DDHH.

El irrestricto apoyo del Gobierno a entidades como Carabineros y militares ya sea en función, retirados o declarados reos en condena por crímenes de lesa humanidad, una cercana relación de factores y agentes pertenecientes al aparato estatal, que ya sea antes o en la actualidad, han violado y violan los derechos humanos en Chile.

En las redes que nos comunican a través de los miles de aparatos electrónicos, se aprecia el apoyo a las y los que se atreven a denunciar y a establecer hechos concretos para hacer efectiva exposición de los temas país, atrevimientos como el del Juez Daniel Urrutia, exponiendo el actuar de la justicia chilena. El escenario muestra al aspirante a la Corte Suprema, Jean Pierre Matus, cuya nominación fue cuestionada por organizaciones como Londres 38, por su relación con la llamada “media prescripción” y los crímenes de lesa humanidad, del otro lado la Ex Concertación, quedó mirando como Piñera se pasaba por alto uno de los tantos acuerdos de los últimos 30 años, las vacantes para nominaciones a la Corte Suprema. Por allá, un cuestionado Fiscal Abbott, primo de Alfredo Moreno, el mismo que le administró el Feudo a los Carlos, los Penta, se deshace en palabras ante las exposiciones públicas que ha recibido por las reuniones con los Senadores, previo a su ratificación en el Senado. El pasado cuenta que en ese tiempo se tenían 25 votos, se necesitaban algunos más, las piezas calzan, a Abbott se le desordena el tablero y es cuestionado por sus propios fiscales.
Volvamos al agua y a la Petorca, la de los cantos de Chico Trujillo. La Petorca se seca día a día, ya pareciera ser común el animal muerto, aquella normalización de la pandemia se ve también en aquellas personas que crecen en ausencia del agua, en el oasis de la derecha, muchos y muchas personas no tienen acceso al elemento vital, no pueden acceder a un baño, una ducha o las mínimas condiciones sanitarias. Es deber de la memoria debe revivir elementos y recuerdos que traigan al frente los acuerdos económicos que se dieron con la principal sanitaria del país, Aguas Andinas y su transitorio aliado, Alto Maipo.
Alto Maipo y Aguas Andinas, una inestable relación que se observaba desde el espectro exterior, disputas y diferencias que siempre encontraron encuentros en sus diferencias dentro de los marcos asociados al dinero. Las grandes empresas y la propiedad fiscal, una estrecha relación que ha coexistido en Chile durante largos años, la misma sanitaria desmantelada por un siniestro Eduardo Frei, bajo un macabro plan de aniquilación de la propiedad estatal, quién procedió a la venta no sólo de EMOS, sino también de ESVAL, ESSBIO, ESSAL, entre otras. La memoria suele ser frágil, pero el ex Presidente Frei, también entregó a capitales privados, más de 300.000 hectáreas de yacimientos menores, propiedad de CODELCO. Cabe mencionar que gran parte de la llamada Concertación, fue cómplice de dicha profundización del neoliberalismo, no es un cliché del lenguaje decir que son traidores.
En junio de 2011, Sebastián Piñera envestido por su primer mandato, puso a la venta a través de CORFO, gran parte de la propiedad estatal que aún sostenía el ESTADO en la sanitaria. La justificación del Gobierno era obtener fondos y liquidez para la reconstrucción post terremoto. La venta fue del 29.98% de Aguas Andinas que les reportó un ingreso que redondeaba los 153 millones de dólares.
Un infaltable de los negocios salió al paso de aquel jugoso botín, Andrónico Luksic, que ya venía con un ojo puesto en Alto Maipo, (negocio que materializó a través de Antofagasta Mineral en 2013), vio con buen aspecto las acciones que asomaban como una especie de seguro monetario al acceder a la propiedad de Aguas Andinas. La jugada la realizó a través de dos de sus empresas, Inversiones Arizona S.A y el Banco de Chile, el mismo que hoy se ve tan visible por su vinculación con el blanqueamiento de dineros.
El aumento de su participación le dio la posibilidad de nombrar a un hombre muy cercano a él, Rodrigo Manubens, como uno de los directores de la sanitaria. Un pequeño repaso de su directorio nos muestra a otro amigo de la derecha en la misma mesa, Mauricio Rojas, quien reemplazó a Luis Mayol, que fue electo como Constituyente.
Manubens compartió directorio con Felipe Larraín Aspillaga, quién fuera presidente del directorio luego de ser Gerente General de Aguas Andinas. También fue un alto ejecutivo en ESSAL, la sanitaria que privatizó Eduardo Frei y que ha colapsado en más de un desastre ambiental en Osorno. Hoy en día, Larraín Aspillaga, es presidente de Inversiones Aguas Metropolitanas, uno de los controladores de Aguas Andinas, donde comparte posiciones con otros cercanos a la derecha y a Sebastián Piñera, su primo hermano, Herman Chadwick Piñera y Hernán Cheyre Valenzuela.
A pesar de que Luksic vendió su participación en Alto Maipo, mantiene la propiedad en Aguas Andinas, representado por Rodrigo Manubens, está ligado al acuerdo comercial y a la rentabilidad que pueda producir el fructífero paso de aguas desde el Río el Yeso a las generadoras de Alto Maipo, cada metro cúbico de agua que circule, producirá dinero en las arcas del ambicioso Grupo Quiñenco.
Mientras el foco se desvía a los grifos y las mangueras lavando autos, escribí este popurrí de letras entre comas y puntos, que pretende ser un elemento más que aporte a la información, comprensión y asimilación de los procesos político-sociales que vive el país, en un compromiso ético social en que deberemos ser capaces junto a ustedes de fomentar la educación y la comunicación popular.

 

G.C.S. 09/2021

Referencias de textos;

https://www.eldesconcierto.cl/reportajes/2021/08/29/las-sentencias-en-dd-hh-y-el-vinculo-con-el-ejercito-que-complican-a-jean-pierre-matus-para-llegar-a-la-corte-suprema.html

https://www.ciperchile.cl/tag/Proyecto-Agua/

https://www.aguasandinasinversionistas.cl/es/gobierno-corporativo/directores-ejecutivos/directores-titulares

https://www.cmfchile.cl/institucional/mercados/entidad.php?mercado=V&rut=77274820&grupo=&tipoentidad=RVEMI&row=&vig=VI&control=svs&pestania=46

Músico, abogado y defrentista. Vive en Peñalolén, Santiago.

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