¡A no pasar sustos en la primera vuelta!

 

En las últimas semanas el bombardeo mediático del candidato de extrema derecha Kast ha sido impresionante. La instalación de encuestas como CADEM y una clara estrategia mediática de los medios tradicionales, ha hecho crecer un pavor colectivo por una posible victoria del republicano.

Al momento de caer en la histeria, muchos compañeros y compañeras han moderado su intención de voto con el sentido de garantizar una alta votación de Gabriel Boric y, de esta manera, evitar cualquier posibilidad de un avance del fascismo. Con este análisis, no será extraño observar, en las próximas mediciones de opinión, que Boric también subirá su adherencia, mientras que los demás candidatos a la izquierda quedarán sumidos a bajos porcentajes. Por lo anterior, el alarmismo instalado por J. A. Kast y su respaldo mediático, beneficia directamente al candidato de Apruebo Dignidad, además de permitirle abrir la alternativa de generar amplios pactos, como con la ex- Concertación en un escenario de segunda vuelta, por lo que tampoco sería sorprendente encontrarnos con personalidades como la misma Yasna Provoste, en un ministerio del gobierno del Frente Amplio.

 Estos llamados de unidad para combatir la posible arremetida de Kast, no solo es oportunista para las candidaturas centristas, si no que se basa en datos falsos y en una sobreexposición mediática del candidato, más que en un análisis serio de las últimas elecciones. Además de no tomar en cuenta cómo las personas y organizaciones no han dejado de manifestarse, haciendo presente su disconformidad con ciertas iniciativas y con el retraso de procesos legislativos como el 4to retiro de los fondos de las AFP, la aprobación de la Ley de Indulto o el veto presidencial a la Ley que garantiza derechos del profesorado,

En las elecciones realizadas después del 18 de octubre, los resultados han sido devastadores para la derecha, desde el plebiscito de Apruebo/Rechazo, en el que la opción de la derecha llegó con esfuerzo a un 21,72%.  Observando esta derrota aplastante, para las elecciones de delegados constitucionales la derecha decidió unirse de punta a punta (Evópoli hasta Republicanos), con el fin de, al menos, conseguir un tercio de la composición de la Convención Constitucional y así asegurar un proceso amarrado. Sin embargo, no lo consiguieron y esta megaconglomeración solo obtuvo un 20,56%, otra debacle electoral. No bastando estas cifras, podemos observar la participación en las primarias presidenciales; si bien, esta elección tiene muchas variantes que la hacen particular, es interesante ver que por la contienda de Apruebo Dignidad votaron 1.750.889 personas, mientras que por la primaria de Chile Vamos 1.343.892.  Si lo llevamos a porcentajes,  de un total de 3.094.781 votantes, 56,57% se inclinó por alternativas de izquierda, mientras que el 43,43% por la derecha. Cabe recalcar que en esta elección no participó la extrema derecha ni la Ex-Concertación (en teoría no participaron), por lo que los resultados no son muy decidores en cuánto a la cantidad de adeptos o reales proyecciones de participación en la próxima presidencial. Y solo para graficar, el resultado del partido Republicano en la elección municipal, solo obtuvo 12 concejales y ningún alcalde. Hecho este análisis, en ninguno de los escenarios anteriores la derecha ha podido llegar a representar a una mayoría, ni siquiera un tercio; razón por la que el alarmismo se evidencia claramente como una estrategia de instalación, que ayuda a flexibilizar los apoyos a candidatos con menos posibilidades, en pos de asegurar que José Antonio Kast no pase a la segunda vuelta.

Como conclusión, me atrevo a plantear que en la primera vuelta presidencial tenemos la alternativa de manifestar opciones políticas; siento que el octubrismo o las fuerzas que nacieron para la Revuelta, que están/estamos sin una candidatura que nos satisfaga plenamente, debemos manifestar nuestra disconformidad con las amplias alianzas. Este es un escenario que ya conocemos, ya nos dijeron durante 30 años «en la medida de lo posible», «el mal menor para que no salga la derecha». Hoy estamos más alertas que nunca en no repetir la historia. Ese sentido de alerta debemos mantenerlo y no caer bajo presiones mediáticas, que nos dejen sin expresarnos por amedrentamiento. Sabemos que quieren instalar realidades, mediante encuestas falsas, entrevistas en exceso y ejércitos de bots en redes sociales.

En segunda vuelta, se verán las tácticas y si el candidato de Magallanes quiere nuestro apoyo, tendrá que esforzarse en tender redes. Se acabaron los cheques en blanco, pero eso lo veremos en segunda vuelta.  Quizá, todo este ejercicio sale mal y Yasna Provoste capitalice el hundimiento de Sichel y los errores no forzados de Boric.  No lo podemos saber aún, por lo que a estar atentos/as, no bajar la guardia y a no dejarse amedrentar.

 

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