«A dos años del levantamiento Popular de Octubre» por el profesor Roberto Campos

 

 En octubre del 2019 protagonizamos como pueblo: estudiantes, trabajadores, trabajadoras, pobladores y pobladoras el levantamiento popular, también llamado “estallido social”, donde salimos a la calle y desafiamos a la elite, representada cómodamente por un Estado Empresarial, que durante 30 años nos vendió la idea de un falso “oasis” manteniendo a mucha gente sobreviviendo en condiciones indignas, en una profunda fractura social y bajo una estructura Constitucional obsoleta.

Este país que había permanecido pasivo frente a los progresivos delitos de corrupción y al ecocidio perpetrado en forma sostenida durante décadas, se vio desbordado por la injusticia y la desigualdad, desencadenando un comportamiento espontáneo y colectivo que hizo frente a la defensa del orden social establecido. Esta defensa fue violenta y represiva, como ha sido la tónica en la historia de este país, no primando ni el diálogo ni los acuerdos (ya que esta débil democracia no cuenta con mecanismos de participación ciudadana) si no que fueron la brutalidad y abuso policial la respuesta que dio el 

Estado a las justas demandas de la ciudadanía.

Las protestas se desarrollaron en todo el país, con demandas transversales, en áreas tan fundamentales como educación, salud, vivienda y pensiones, siendo estas necesidades esenciales para los ciudadanos, pero eternamente postergadas, camufladas en el progreso macroeconómico y con la promesa de que sería el chorreo de este modelo el que traería el bienestar a la sociedad en su conjunto.

No podemos decir, sin embargo, que nadie alzó la voz durante todos estos años, ya que las coordinadoras mapuches del Wallmapu, diversos luchadores medioambientalistas, organizaciones feministas y disidentes entre otras organizaciones sociales, se mostraron críticos y contestatarios al sistema, teniendo en esta revuelta social una catarsis y un reflejo masivo que permitió conectar todas estas demandas para proyectar un nuevo Chile

Es importante reivindicar que la actual Convención Constitucional emerge de una coyuntura social y cristaliza en esta oportunidad política, que nace desde lo que hicimos al salir a las calles, nos salimos del estándar de acción de protesta, donde las disidencias nos hicimos presente de manera activa, sumando reivindicaciones, para desembocar en esta posibilidad de cambio estructural que será la Nueva Constitución.

 Sin embargo, hoy nos vemos enfrentados al hecho de que el entramado hegemónico político de nuestro país, sigue el curso de una agenda que apunta a perpetuarse en los espacios Institucionales de poder, apropiándose del momento histórico que generamos y se cumpla una vez más lo que plantea por ejemplo Sydney Tarrow en su “Logica de escalada y desescalada de conflictos“ “los sectores conductores más moderados tienden a sentarse a negociar antes con los sectores tradicionales y aislar entre ambos a los sectores más radicales…” 

Nada ha cambiado y no lo planteo de manera pesimista ni derrotista, sino como un llamado, que nos invite y convoque a trabajar en los desafíos colectivos que tenemos y así podemos establecer objetivos comunes, seguir haciendo una política que nazca, se fortalezca desde los territorios, para poder seguir manteniendo viva esa llama potenciando esta fuerza colectiva que nos une.

Quienes vivimos y fuimos víctimas del punitivismo o “castigo” del Estado por nuestras acciones en contexto de protesta, aún seguimos batallando con los coletazos en nuestras vidas, apoyados por la fuerza poderosa de lo colectivo, ya que la solidaridad siempre ha estado presente, desde el día de la primera evasión en el Metro por parte de los secundarios.

Finalmente pienso que no podemos seguir pensando en avanzar mientras nuestro jóvenes luchadores siguen de “rehenes” encarcelados y con nula voluntad política para que puedan recobrar su libertad, las cual les fue arrebatada por salir a exigir para todos  lo que demandamos: Dignidad, ya que la huella dejada por Octubre 2019 será indeleble.

Es necesario seguir luchando para que podamos vivir con Dignidad, ya que por eso salimos a la calle en Octubre del 2019 y lamentablemente hoy, las manifestaciones públicas siguen siendo criminalizadas.

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