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1905–1906–1907 – Años de hambre y matanzas militares – “El mitin de la Carne”

#MemoriaPopular

Por Catbriel Cardozo Silva

 

Germán Riesco, acomodándose en el sillón que acostumbraba a sentarse, se prestó a escuchar al mensajero que traía el pregón de los descontentos. En las afueras de La Moneda, decenas de obreros se comenzaron a reunir e iban poco a poco colmando los espacios frente a Palacio.

“Presidente, la guardia está preparada, sin embargo, como usted bien sabe, el Ejército no está en la ciudad y por ello, se nos podría complicar su seguridad”

En las afueras, los cantos y gritos con ánimo de lucha se alzaban a viva voz;

“basta de abusos, hasta cuando nos basurean, no tenemos dinero. No tenemos como pagar”

En los alrededores del Palacio se colmó de gente y en un par de las esquinas se prendió fuego.

“Señor, los ánimos se están caldeando allá afuera, usted los puede escuchar. Espero sus instrucciones”

Riesco se incorporó y frunció el ceño, miró a un costado y pensó en hacer una llamada.

 

Los precios en las nubes, entre tanto bolsillo agujerado por las alzas, el impuesto a la carne no daba tregua. Los ánimos se comenzaron a acelerar, mientras al obrero se le encogía el estómago.

“Tome, dele un dulcecito, pa’ que la tripa del niño aguante un poco más mija, el crío tiene hambre”

Los maderos de improvisados carteles se encendieron y humearon negros, candentes. El aire negruzco comenzó a adentrarse por las ventanas de La Moneda que se cerraron al mando de alguien que tosió con carraspera.

“mijo, mire; la cosa se está poniendo fea, mire por allá, ve, están en el alto con armas. Deje que me vaya con el niño”

Algunas riñas comenzaron a suscitarse, palabrazos, manotazos y la agitación crecieron como agua que hierbe dentro una olla en llamas. Un grupo más osado y numeroso se dirigió hacia las altas puertas que asomaban por sobre las cabezas.

“General, mis respetos, tengo que hablar con usted. Le necesitamos acá, sé que no está en las inmediaciones, pero debe saber que su presencia es necesaria en este preciso momento”

Con visible molestia, Riesco se levantó de su asiento y salió de la sala.

“mija, tiene razón, tome al crío y enfile pal Mapocho. Espéreme al otro lado del Calicanto, por ay. Llévese estos pocos centavos. Nos vemos pronto”

 

Un ostentoso y rico dueño de ganado, agasajado por las sirvientas, se reía a carcajadas con otros empresarios del sector al interior de una adornada vivienda Patricia.

“Señor han llegado las remesas de dinero que ordenó, fueron puestas sobre su escritorio y su llevador de cuentas ya está al tanto”

Gordo, como vaca lechera, le costó levantarse. Tomó otro vaso de leche y se dirigió a su despacho.

“Señor Presidente; El General Roberto Silva Renard y las fuerzas militares han entrado a los límites de la ciudad, a los empresarios les preocupa el avance de los obreros, han colmado toda la Alameda”

Los sables recorrieron de norte a sur, de este a oeste y volvían raudos al galope de los caballos que se entintaron de la roja sangre mientras rodaban las cabezas. Los charcos de sangre comenzaron a cuajar y la tierra que decantaba ayudaba a formar un barro conchevino.

Algunos paletós destrozados fueron muestra de honor para los militares que los lucieron colgando desde los sables.

Las fogatas fueron apagadas como la voz de los obreros.

“Señor Presidente, la zona ha sido asegurada, puede usted estar tranquilo”

El llanto del niño se hizo presente. “Malditos”, gritó una mujer, que de rodillas sumaba lagrimas sobre la manchada camisa del padre de su hijo.

Él, nunca llegó a Calicanto.

Ella, volvió por él.

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Catbriel 2022. Revista De Frente
Notas al pie; El relato es ficticio y es una interpretación de los sucesos en base a los antecedentes históricos disponibles de la matanza del Mitin de la Carne.
Octubre de 1905.
Gobierno de Germán Riesco.

 


 

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Comentarios (5)

  • Elita

    Se me Eriza la piel, al pensar que siempre debemos seguir en la lucha, por la igualdad ya sea por diferentes motivos.

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  • Jaime

    Ya le estamos echando la culpa a los españoles. Chilenos han sido los que han masacrado a su propio pueblo. Chilenos han sido los que han diezmado a sus pueblos originarios, especialmente Mapuche, y chilenos son los que lo siguen haciendo. Hay que asumir que son «chilenos» y dejar las viles excusas de lado. ¿ Quiénes utilizan la violencia contra su propio pueblo? Aquellos que se dicen no violentos, son los más vioolentos llegado el caso y lo que es peor sienten que es legítima su violencia, sobretodo la diaria, la de todos los días.

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  • Manuel

    Por la razón o la fuerza.
    Es un símbolo de presión y es el lema del ejército de Chile.
    Éstos pensamientos vienen desde la conquista es el legado de los españoles

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  • Jorge Cifuentes abarca

    Han habido tantas matanzas pero la historia oficial las olvido

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  • juan fco. Moraleda

    El ejercito siempre del lado de los poderosos, nunca del pueblo, ayer como hoy es igual

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