¨18¨por Pablo Monroy Marambio

18

Pablo Monroy Marambio

 

1.- Aumento inmediato de 20% de la Pensión Básica Solidaria.

2.- Aumento inmediato, apenas se apruebe la ley, de 20% en el Aporte Previsional Solidario, lo que

beneficiará a 945 mil pensionados.

3.- Aumento adicional de las pensiones básicas y los aportes previsionales solidarios, durante los

años 2021 y 2022, para los pensionados mayores de 75 años.

4.- Aportes de recursos fiscales para mejorar las pensiones de los adultos mayores no valentes.

5.- Aportes de recursos fiscales para complementar el ahorro previsional de la clase media y las

mujeres que trabajan y cotizan, para incrementar sus pensiones al momento de la jubilación, lo

que favorecerá a 500 mil trabajadores.

6.- Creación de un Ingreso Mínimo Garantizado de $350 mil mensuales para todos los trabajadores

con jornada completa que complementan el salario de los trabajadores a jornada completa,

cuando sea inferior a los $ 350 mil.

7.- Creación de un mecanismo de estabilización de las tarifas eléctricas, lo que permitirá anular la

Reciente (en ese entonces) alza 9,2% de la electricidad.

8.- Fortalecimiento del Fondo Común Municipal, estableciendo mayores aportes de las comunas de

mayores ingresos, en beneficio de las comunas de menores ingresos.

9.- Creación de un seguro que cubra parte del gasto en medicamentos no cubierto por programas

como el GES o la Ley Ricarte Soto.

10.- Ampliación del convenio del Fonasa con farmacias para reducir el precio de los medicamentos,

lo que beneficiará a más de 12 millones de personas.

11.- Asegurar un techo al gasto de salud de las familias y el gasto que exceda a ese techo será

cubierto por el Seguro de Enfermedades Catastróficas.

12.- Creación de un nuevo tramo en el Impuesto Global Complementario de 40% para las rentas

superiores a 8 millones mensuales.

13.- Reducción de las dietas de los parlamentarios y altos sueldos de la administración pública.

14.- Reducción en el número de los parlamentarios y limitación de las reelecciones.

15.- Plan de apoyo para las pequeñas y medianas empresas.

16.- Creación de la Defensoría de las víctimas, de forma de facilitar el acceso y fortalecer la defensa

jurídica y apoyo social y sicológico a las víctimas de la delincuencia.

17.- Autoriza la intermediación de medicamentos por parte de Cenabast a almacenes farmacéuticos

y farmacias privadas.

18.- Hoy se comienza a escribir una nueva constitución para este país.

 

Los diecisiete puntos iniciales, son los que el día 23 de octubre del 2019, nuestro aún presidente –increíblemente, anunciaba rimbombante como la Agenda Social, con la cual el gobierno quería hacer frente a las demandas sociales que dieron pie al estallido social.

Esos punto ni respondían totalmente a las exigencias elementales del momento (“no hay claridad respecto de las demandas”, repetían los expertos político de entonces, mientras el petitorio popular llenaba carteles y murallas) y, peor, al 02 de marzo del año 2020, de los 17, solo dos de esos puntos se habían cumplido. Ante las consultas, la respuesta de La Moneda fue «Es lo que hay y no hay más» (El Mostrador, 02/03/2020).

Oímos por primera vez, al momento de ese anuncio, aquella frase vacía que volveríamos a escuchar un octubre más tarde, cuando el año pasado, y conocidos los resultados del plebiscito del Apruebo/Rechazo, el mandatario volvió a repetir el “hemos entendido” que ya había proferido mientras anunciaba la agenda gubernamental. “Humildad y con atención” fueron palabras que también se dijeron en ambas ocasiones.

El 14 julio de 2020, ya en medio de la pandemia, el gobierno ofrecía una nueva agenda social, con un monto “inaudito” que llegaría a los US$30 mil millones (mientras que Interferencia y Fundación Sol nos informaban que lo que en verdad se pretendía proteger era mucho más que eso, los hasta 3,4 billones de pesos de pérdida que significarían los retiros, para los 15 grupos económicos nacionales que los tenían secuestrados –Matte, Luksic, Angelini, Cencosud, etc. Sumado al hecho de que hoy sabemos que  la liquidez de los recursos, para ese retiro y los dos que le siguieron, fue posible gracias al Banco Central). Y hizo su debut el célebre bono clase media, ¿se acuerdan? Ese mismo que en esa primera versión no consideraba a los trabajadores cuyo tramo estuviera entre los 399 mil y los 500 mil pesos, para el que había que demostrar reducción de ingresos y, para qué las sutilezas, bajo esa cuasi amenaza de que se pagaría solo si es que no se aprobaba esa ley de retiros.

Hasta el momento se han aprobado ya tres retiros de fondos de pensiones, y más allá de estos “detalles”, muchos de los puntos ofrecidos el año pasado eran ya parte de los pendientes desde 2019, y hoy son, de hecho, los que el gobierno cuenta en ese 86% que da por logrado, según consta en el portal oficial del ejecutivo (“es que la pandemia”, han repetido una y otra vez).

En cuanto al sueldo mínimo, podemos recordar igualmente, como por esas fechas, el empresario Luksic desafiaba a otro empresario, Piñera, anunciando que subiría de inmediato el sueldo de sus trabajadores a 500 mil pesos. Si Andrónico cumplió o no con su palabra (varios dicen que no, otros que solo a sus empleados directos, que serían los menos), no es tan relevante, en tanto se mueve en el ámbito privado. Es en lo público en donde siempre debemos poner nuestra atención, y en este respecto específico, ya vemos que hoy ni siquiera se ha llegado aún a esos 350 mil que en medio del estallido se anunciaron como inmediatos (de nuevo por culpa de la pandemia, dicen).

La inmediata rebaja de las dietas parlamentarias, también fue repetida con ocasión de la crisis sanitaria, y ya vemos. Mismo que con la reducción de la cantidad de parlamentarios. En cuanto a energías, la luz no ha parado de subir (por la inflación, insisten), y nos acabamos de enterar de una nueva colusión, de las empresas de gas. ¡Viva Chile!

 

Quizá lo más indignante, en consideración de las familias que efectivamente se han destruido gracias a la negligencia de Estado, es lo relativo a la creación de la Defensoría de las Víctimas (que ni siquiera se ha hecho cargo de esas “víctimas de la delincuencia” que el excluyente anunció indicaba), pues aún siguen en calidad de detenidos y sin proceso judicial ajustado a derecho, aquellos presos de la revuelta, que el cada vez más alicaído candidato de La Moneda volvió a declarar, justo ayer, que no existen.

 

Dos años se cumplen hoy, de nuestra revolución de octubre. No son pocos los que ahora se desmarcan de lo que fue el fervor popular de entonces (en donde el Negro Matapacos ascendió a categoría de santo patrono, y la Primera Línea fue aquella legión de héroes anónimos, que admiramos transversalmente).

“Octubristas” nos llaman. Impostando en ese apelativo el mismo desdén que los señaladores de “terrorismo” ven en cualquier acción que abogue por igualdad o justicia para todos.

No los culpo, tampoco los justifico ni hago apologías, solo pongo en evidencia lo innegable y sistemático, que es el hecho de que toda nuestra sociedad se forjó, desde la dictadura hasta acá, a punta de y en el neoliberalismo más descarnado, y la mayor huella de ello es la afición enfermiza que tenemos por la victoria, por la ganancia, sin la cual parece invalidarse cualquier acción y, por supuesto, se invisibiliza y desentiende lo que debe ser un proceso. Concibiéndose solo el hito efectista que, si no funcionó, se desecha como todo lo demás que consumimos.

Es el exitismo exacerbado el que nos tiene así a todos, quién más quién menos. Mucho más que recursos públicos y naturales es lo que este modelo sigue depredando. El sentido común y el sentido de lo común, nuestro conocimiento e interés cívico, las nociones mínimas de historia y economía, la empatía y consideración por el otro. Todo eso fue trocado por competencia absoluta y constante, competencia que tiene un único fin aceptable, ganar. Y ganar debe ser inmediato.

Como lo poquísimo ganado, entonces, no se puede equiparar en lo absoluto a lo mucho perdido (dignidad, libertad, ojos, vidas), es lógico que muchos entiendan como una derrota esta actualidad en la que hoy estamos, dada la patente deformación histórica. Tanto, que ni cuenta se dan de cómo terminan contribuyendo al mismo discurso del supuesto enemigo, cuando hacen gárgaras de moralina ante los engaños cometidos por insignes constituyentes, tan neoliberales como cualquiera que los critique.

 

Poco se ha ganado, es cierto; casi nada.

“Hoy ganaron los pueblos originarios, que obtuvieron una participación justa y relevante en la futura convención constitucional”, señaló Piñera en el mismo discurso del 25 de octubre del año pasado, y nada más contrario a todo ello, hemos sido varios quienes hemos sentido como propia la vergüenza de lo que fue la votación por los escaños reservados, o las reiteradas discriminaciones raciales hechas por los constituyentes de derecha, contra la propia presidenta de la Convención.

Somos un pueblo neoliberalizado y se demuestra nuevamente en que la bandera mapuche fue, por lejos, una de las que más ondeó durante las manifestaciones; el año pasado nuestros morenos supremacistas criollos arremetieron en contra de niños y mujeres que permanecían en las tomas de diversos municipios de la Araucanía. Hoy la llamada macrozona sur está bajo control militar y pareciera no importar mucho. Nos llenamos el discurso profiriendo venganzas por heridas como la sufrida ese 14 de noviembre de 2018, pero, como Pinochet, solo sentimos orgullo del cacique idealizado e imbatible. Esta sola similitud, debiese ser suficiente de sobra para aborrecer, desde lo más profundo de cada uno de nosotros, este neoliberalismo que nos inculcaron a sangre y ceguera.

“Nuestro Gobierno siempre estará del lado de los Derechos Humanos”. Mismo discurso, más palabras vacías; las recientes cifras entregadas por el INDH, respecto de las 4 querellas que han sido atendidas, de las más de 3 mil presentadas, dan perfecta y terrible cuenta de lo expuesto.

 

Poco ha cambiado, qué duda cabe, pero también es falso señalar que lo vivido sirvió para nada.

Hoy se comienza a escribir la nueva constitución de este país. Si, la misma que fue coaptada por los partidos que no eran admitidos en las manifestaciones. La misma llena de trampas desde el inicio, desde que se firmó, desde el fiasco de su instalación, hasta las diversas acusaciones difamatorias en cuanto a atribuciones más o atribuciones menos. Hoy se comienza a escribir esa constitución que tampoco será del tamaño de lo que soñamos ni de lo que merecemos… pero, ¿qué esperaban?

Sí es una constitución que de todas formas se escribe con ellos, los culpables de la mayoría de nuestros padeceres sociales… ellos, que al principio se aterraron por la idea de tener que compartir sus privilegios.

Se comienza a escribir hoy, y jamás hubiésemos llegado a este punto si no fuera justamente por la revolución de hace dos años. Prueba innegable es que, en los 30 años predecesores, el único intento someramente parecido (segundo gobierno de Bachelet) fue aportillado por la clase política en pleno.

Es lo que pudimos lograr y no por lo “poco” debemos denostarlo, malquererlo. Debemos dejar de seguir actuando como los winners mal criados, hijos de todo este neoliberalismo que nos han inculcado, que no pueden entender este presente sino como una derrota, cuando en verdad es toda una proeza, considerando que el enemigo, el verdadero implacable y poderoso, tiene armas y blindados a los cuales nuestras piedras jamás harán daño, y sin embargo, aquí estamos.

 

Poco ha cambiado, pero hoy una de las más injustas víctimas de la infame y aun sin respuesta represión de Estado, compite por un escaño en la cámara de senadores del país. Y espero con todo mi corazón que votemos por ella, y que de la misma manera en que convirtió su dolor en fuerza, transforme esta impotencia tan conocida por muchos, en el amor y el cariño que esta nación tanto le falta.

Finalmente, no quiero desaprovecha esta columna, para volver a repetir mi eterno anhelo, como si de una invocación se tratase: Piñera no merece terminar su mandato, aún si tal castigo no pasa de lo simbólico y el golpe acaso daña su ego. No merece terminarlo y que todo el mundo se entere porqué:

Ladrón por propia mano, asesino indirecto, inmoral comprobado, estafador de profesión.

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